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Cómo afecta la primavera a tu piel: cinco cambios que explican por qué aparecen granitos, manchas y alergias

2026-03-25 - 17:30

La primavera ha llegado, con sus cosas buenas y con sus cosas no tan buenas. Los árboles florecen, los días son más largos, la temperatura más agradable... aunque la llegada de esta estación también trae alergias y consecuencias en la piel, por o que a la hora de tratarlas lo primero es saber identificarlas. Con la llegada del buen tiempo muchas personas notan cómo la piel cambia y se resiente, y es que la primavera puede ser una época complicada para la dermis si no adaptamos la rutina de cuidado a esta época del año. El polen, la contaminación o una mayor exposición al sol son algunos de los factores que afectan a nuestra piel en primavera. Banbu, marca de cosmética sostenible y libre de disruptores endocrinos, comparte las cinco claves para adaptar las rutinas de skincare a la nueva temporada. Más sol y más daño para la piel Aunque solemos asociar la radiación solar al verano, en primavera los niveles de radiación UV aumentan de forma progresiva. Tras meses de menor exposición, la piel está menos preparada, lo que puede favorecer la aparición de manchas, quemaduras e incluso acelerar el envejecimiento cutáneo. Alergias también en la piel El polen no solo afecta a las vías respiratorias. Las alergias primaverales pueden provocar inflamación, rojeces o empeorar afecciones como el eczema o la urticaria. Las pieles sensibles son especialmente vulnerables en esta época. Más grasa y por lo tanto, más acné El incremento de la humedad y la temperatura estimula la producción de sebo. Esto puede traducirse en poros más dilatados, brillos y brotes de acné, incluso en personas que no suelen tener este problema durante el invierno. Contaminación Con el cambio de estación también aumentan ciertos niveles de contaminación. Al pasar más tiempo al aire libre, la piel queda más expuesta a estos agentes, lo que puede provocar deshidratación, irritación y favorecer la aparición de arrugas prematuras. Una barrera cutánea más vulnerable Todos los factores mencionados anteriormente pueden debilitar la barrera natural de la piel, encargada de protegerla frente a agresiones externas. Cuando esta función se altera, la piel se vuelve más sensible y reactiva. Para intentar hacer frente a estas consecuencias de la primavera en la piel, lo ideal es ponerte en manos de un dermatólogo profesional, aunque siempre puedes reforzar la protección reforzando la hidratación con productos respetuosos para tu piel especialmente en momentos más sensibles y no olvidarnos del factor de protección solar diario.

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