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Cómo es el paseo que tu perro necesita y que quizá no le estás dando

2026-02-13 - 06:05

El paseo suele entenderse como una rutina más del día, una necesidad fisiológica que hay que cubrir entre horarios laborales y obligaciones domésticas. Sin embargo, para los perros es mucho más que una salida rápida para hacer sus necesidades. De hecho, el paseo es el pilar sobre el que se sostiene su equilibrio emocional. "El paseo es el momento más importante del día para tu perro, su salud mental depende de este momento", afirma Sonia Losada, educadora canina y divulgadora en redes sociales. Cuando ese tiempo no se adapta a las necesidades reales del animal, las consecuencias no tardan en aparecer. Estrés, miedos, hipervigilancia o conductas molestas dentro de casa suelen ser la punta del iceberg. "Si el paseo no es adecuado, tu perro estará estresado, mostrará más miedos por ese estrés, ladrará más al timbre...", explica Losada, que trabaja a diario con familias que no entienden por qué su perro "se porta mal" pese a salir varias veces al día. La educadora recuerda un caso reciente que ilustra bien esta desconexión entre lo que creemos un buen paseo y lo que realmente lo es para el animal. Se trataba de una perra adoptada que, cuando llegó a su nuevo hogar, apenas salía de una "madriguera" improvisada en casa. Con paciencia y trabajo progresivo, habían superado miedos a las personas, a la puerta, al coche o al arnés. El siguiente reto era la calle. Tras una sesión online, la familia le envió un vídeo: la perra paseaba por la montaña, avanzando con decisión. Estaban orgullosos del progreso. "Me dijeron que ella sola salía hasta ahí y estaban contentos con el avance", relata Losada. Sin embargo, algo no encajaba. La perra caminaba rápido y apenas se detenía. "No olfateaba y caminaba rápido", apunta la experta en comportamiento canino. "Si tu perro no se para a olfatear cada cinco o seis pasos tuyos, no está realmente olfateando y el paseo no va bien". Hay quienes se quejan de que el perro ladra mucho, o tira de la correa, o llora cuando se queda solo, y todo esto mejora cuando el paseo mejora Lejos de ser una señal de valentía o disfrute, ese ritmo acelerado delata tensión. "Si camina rápido, mala señal", resume la educadora. La prueba estaba en el final del paseo: la perra se alegraba mucho al llegar a casa. No porque hubiera disfrutado, sino porque el paseo, por fin, terminaba. La solución no pasó por recorrer más distancia ni por buscar entornos nuevos, sino por todo lo contrario. En una sesión práctica, guiada en tiempo real a través del móvil, redujeron el recorrido y cambiaron el enfoque. La perra empezó a detenerse, a olfatear cada pocos pasos, a moverse sin prisa. En un pequeño césped hizo algo que hasta entonces no había conseguido: hacer sus necesidades en la calle. "Precisamente porque había sido un buen paseo relajante, sin miedos, y disfrutando de verdad", explica Losada. El efecto fue inmediato y revelador. Al volver a casa, la perra se durmió profundamente. "Eso también es algo que suele pasar", señala la educadora. "Un perro que ha tenido un paseo de calidad no necesita descargar energía con nerviosismo; descansa". Según Losada, muchos de los problemas por los que las familias piden ayuda están directamente relacionados con esta carencia. "Hay quienes se quejan de que el perro ladra mucho, o tira de la correa, o llora cuando se queda solo, y todo esto mejora cuando el paseo mejora", asegura. No se trata de cansarlos físicamente, sino de permitirles hacer lo que más regula su sistema nervioso: explorar el mundo a través del olfato. Un perro que no se detiene, que avanza tenso o que parece tener prisa por volver a casa no está disfrutando del paseo, aunque salga a diario.

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