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Cómo evitar los parásitos intestinales en nuestros loros

2026-02-09 - 06:16

La desparasitación de las aves de compañía y de aviario como los loros es uno de esos temas que generan debates entre criadores, veterinarios y aficionados. De hecho, todavía hay muchos tutores que se preguntan si es realmente necesario (cuando habitan exclusivamente dentro del hogar). Pero, ¿qué dicen realmente los expertos? Según la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (RSPCA), la desparasitación de una psitácida depende del contexto. "Acertar con la desparasitación puede evitar el sufrimiento de las aves y muchos disgustos cuando un compañero querido o un valioso reproductor se pierde por algo tan simple como los parásitos", advierte la organización. Lejos de las recetas universales, la RSPCA insiste en que no existe un calendario válido para todas las aves, ya que el clima, el tipo de instalación, la especie, si se trata de un ave que vive sola en casa o en un aviario colectivo, e incluso los parásitos más probables en cada caso son factores determinantes. Factores que influyen en la desparasitación El clima juega un papel clave porque la mayoría de los parásitos intestinales se transmiten a través de las heces. Los huevos y ooquistes expulsados pueden sobrevivir durante días o semanas en el suelo, protegidos por el material fecal, hasta que otra ave (o un insecto que luego será ingerido) los introduce de nuevo en la cadena. En ambientes cálidos y húmedos, este proceso se ve favorecido, lo que explica por qué las aves que viven en zonas tropicales presentan un mayor riesgo que aquellas en climas secos o fríos. También importa, y mucho, cómo está construida la voladera. Las instalaciones elevadas, con suelo de rejilla, reducen al mínimo el contacto de las aves con sus propias heces y pueden llegar a eliminar casi por completo los problemas parasitarios. En estos casos, la desparasitación puede no ser necesaria o limitarse a una o dos veces al año. Las voladeras a ras de suelo son capaces de provocar pérdidas importantes si no se actúa con frecuencia En el extremo opuesto están las voladeras a ras de suelo, especialmente con tierra natural y aves que se alimentan en el suelo. Si se combinan calor y lluvias estivales, se crea lo que la RSPCA define como "la tormenta perfecta", capaz de provocar pérdidas importantes si no se actúa con frecuencia, incluso cada seis semanas. Los materiales del suelo tampoco son neutros. El hormigón facilita la limpieza y reduce el riesgo, mientras que la arena, aunque puede albergar huevos de parásitos, permite removerse con facilidad. Por otro lado, el césped y la vegetación aportan bienestar y un entorno más natural, pero atraen insectos que pueden actuar como vectores. Algo similar ocurre con los techos: las voladeras completamente cubiertas mantienen el suelo seco y evitan

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