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¿Cómo funciona la deducción en la declaración de la renta por invertir en planes de pensiones?

2026-02-08 - 09:25

Invertir en un plan de pensiones no solo es una forma de ahorrar para la jubilación, sino también una herramienta para optimizar la factura fiscal durante la vida laboral. Sin embargo, el desconocimiento y las dudas sobre su tributación futura siguen pesando en la percepción que tienen muchos españoles sobre este producto. Según el Informe Naranja 2021: actitudes de los españoles ante el ahorro y la jubilación, alrededor del 50% de la población no sabe que los planes de pensiones cuentan con ventajas fiscales en la declaración de la renta. Y entre quienes sí lo saben, muchos consideran que el beneficio no compensa por los impuestos que hay que pagar al recuperar el dinero. La principal ventaja fiscal de los planes de pensiones es que las aportaciones realizadas permiten reducir la base imponible del IRPF, dentro de unos límites establecidos por ley. Es decir, no se trata de que Hacienda devuelva dinero, sino de pagar menos impuestos en el presente al tributar por una cantidad menor de ingresos. Este ahorro fiscal resulta especialmente relevante para personas con rentas medias y altas, ya que cuanto mayor es el tipo impositivo, mayor es el impacto de la deducción. El momento del rescate del plan de pensiones La desconfianza aparece al pensar en el momento del rescate. Y es cierto que el dinero recuperado de un plan de pensiones tributa como rendimiento del trabajo, igual que una nómina o una pensión pública. Sin embargo, esto no significa que la ventaja fiscal desaparezca automáticamente. En realidad, lo que hace el plan de pensiones es aplazar el pago de impuestos en el tiempo, algo que puede jugar a favor del ahorrador si se planifica bien el rescate. Desde ING lo explican con un ejemplo claro: en España, la pensión media de jubilación se sitúa en torno a los 1.183 euros netos al mes. Si una persona quisiera complementar esa pensión hasta 1.750 euros netos mensuales, podría recurrir a su plan de pensiones sacando cada año una cantidad adicional. En este supuesto, el rescate anual sería de 11.333 euros brutos. Esa cantidad se suma a la pensión y tributa, pero de forma progresiva y sin saltar a los tramos más altos del IRPF. La clave está en que, mientras se va retirando ese complemento anual, el resto del plan sigue invertido y generando rentabilidad. En el escenario planteado, manteniendo el plan activo entre los 67 y los 88 años, la rentabilidad acumulada supera los 72.000 euros adicionales. Tras sumar aportaciones y beneficios y restar todos los impuestos pagados durante ese periodo, el importe total del que se puede disfrutar asciende a 166.084 euros. El resultado es muy distinto si se opta por rescatar todo el plan de pensiones de golpe al jubilarse. En ese caso, todo el capital del plan se suma a la pensión de ese año, lo que eleva de forma abrupta los ingresos y obliga a tributar por los tramos más altos del IRPF. Además, se pierde la posibilidad de seguir obteniendo rentabilidad con el dinero invertido. En este escenario, el importe final disponible se reduce a 94.867 euros, un 43% menos que con un rescate gradual.

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