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Cómo lograr que tu perro haga caso cuando lo llamas en la calle

2026-03-24 - 00:40

¿Alguna vez has sentido que tu perro te ignora por completo en la calle? En casa acude cuando lo llamas, pero basta salir al exterior para que todo cambie: de repente, los olores, los ruidos y cualquier distracción parecen mucho más importantes que su dueño. El educador canino y fundador del centro de adiestramiento NobleCan, Carlos Castilla, comparte varias claves prácticas y consejos para que tu perro aprenda a atender a tu reclamo en cualquier contexto. Para el especialista, «la atención es la base de todo el aprendizaje. Si el perro no está pendiente de nosotros, difícilmente acudirá cuando lo llamemos». Resulta importante también que el perro haya superado un periodo de socialización temprana adecuado, ya que en los primeros meses de vida como cachorro, es fundamental que el animal experimente de manera positiva y orgánica con personas, otros animales, ruidos y espacios. Si este proceso no se da correctamente, es posible que los estímulos nuevos le carguen de estrés. Un ejercicio que resulta sencillo a la hora de comenzar el proceso es reforzar o premiar a nuestro perro cada vez que nos mire de manera voluntaria durante el paseo. Ayudados de una correa larga, basta con reforzar esa mirada de la mascota al tutor con comida o una palabra agradable. Esto va a permitir que comience a asociar la atención hacia su tutor con consecuencias positivas para él. Cuando esta situación se repita con frecuencia, podemos introducir la llamada. El procedimiento es sencillo y consiste en agacharse, pronunciar la palabra de llamada una sola vez y premiar al perro cuando acuda. Una manera de mejorar en el proceso por parte del tutor es cambiar la dirección durante el paseo, ya que al hacerlo, el perro lo seguirá de forma natural, reforzando el comportamiento. Uno de los problemas más habituales aparece cuando se practica la llamada únicamente en entornos 'sencillos'. Dentro de nuestra vivienda las distracciones son pocas, pero la realidad cambia cuando salimos a la calle. Para Castilla, «el error más habitual es entrenar la llamada solo en contextos fáciles». El adiestrador recomienda aumentar la dificultad del contexto al que se enfrenta nuestro perro progresivamente: empezando en casa, después en lugares tranquilos de la calle y, más adelante, en espacios donde la estimulación es mayor. En estos últimos, Castilla recomienda utilizar refuerzos que realmente motiven al perro, como comidas muy apetecibles. Otro error frecuente es utilizar la llamada únicamente cuando vamos a poner la correa para terminar el paseo, pues el perro aprende rápidamente que acudir significa que la diversión termina y empieza a evitar la señal. La clave del proceso está en que volver junto a su tutor siempre resulte positivo. Para el adiestrador, todo deriva de la relación que mantiene el tutor con su perro. La llamada no es solo un ejercicio de obediencia, es también una herramienta de seguridad. Cuando conseguimos que el perro entienda que volver merece la pena, deja de ser una orden y se convierte en una elección natural para él.

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