Cómo puede ayudar el entorno familiar a prevenir el 'bullying', según una psicóloga
2026-01-25 - 21:05
El acoso escolar sigue siendo una realidad preocupante en España. Según un estudio sobre acoso escolar y ciberbullying de la Fundación ANAR, en torno a un 9 % de los alumnos en España ha sufrido acoso escolar durante su etapa educativa, una cifra que pone el foco en la necesidad de actuar de forma temprana, también desde el entorno familiar. Según explica María Bustamante, especialista en Terapia Familiar Sistémica, "la familia es el primer espacio de socialización y, por tanto, un pilar esencial para que los hijos puedan adaptarse al entorno social". Por ello, comparte una serie de orientaciones destinadas a favorecer un entorno seguro, comunicativo y preventivo. Además, advierte que este equilibrio requiere la atención y el acompañamiento adecuado: "No siempre es fácil encontrar el punto medio entre cuidar, proteger y permitir que el niño desarrolle autonomía, por eso es fundamental que las familias se apoyen en profesionales cuando sientan dudas o inquietud". Un entorno familiar seguro para detectar señales a tiempo Bustamante destaca la importancia de crear un ambiente cálido y seguro, donde los niños y adolescentes "puedan expresarse sin miedo, con la certeza de que serán escuchados y comprendidos". Una buena comunicación en la familia es esencial para identificar el acoso escolar. La terapeuta también subraya la importancia de que los adultos desarrollen una buena lectura del lenguaje verbal y no verbal, dos aspectos clave para detectar "señales sutiles de tensión, malestar, agresividad o tristeza que pueden ser indicadores tempranos de un posible caso de bullying". Las claves para prevenir el bullying en casa Asimismo, la experta insiste en la necesidad de fomentar una comunicación abierta y empática, promover actividades compartidas más allá de las pantallas y establecer normas claras y límites coherentes que favorezcan una convivencia estructurada y respetuosa. "Relacionarnos con nuestros hijos desde el respeto es esencial para que ellos aprendan a relacionarse de la misma manera con los demás", señala Bustamante. Otro de los puntos críticos es la supervisión del uso de tecnologías y redes sociales. Según la terapeuta, es imprescindible que las familias "acompañen, supervisen y regulen el tiempo de exposición digital, los espacios que visitan y la forma en que interactúan en ellos". Bustamante añade que no se deben normalizar conductas intimidatorias o agresivas y que, si aparecen, es necesario "investigar qué está ocurriendo y ofrecer alternativas de gestión del conflicto basadas en la negociación y la cooperación". También recuerda la importancia de no reprimir emociones como la tristeza o el enfado, sino enseñar a gestionarlas de manera responsable y asertiva. "Ayudarles a regular sus emociones y darles herramientas para afrontar conflictos es una pieza clave en su desarrollo emocional y social", afirma. Por último, la terapeuta insiste en la importancia de que las familias estén atentas a posibles señales de alarma como aislamiento, tristeza prolongada, miedo, cambios bruscos de comportamiento, lesiones, deterioro de pertenencias o actitudes agresivas. Y recomienda buscar apoyo profesional especializado en cualquiera de estos casos.