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CAN (Contemporary Art Now) 2026. Una feria en reinvención

2026-03-06 - 17:03

Madrid vuelve a convertirse en estos primeros días de marzo en una abigarrada y plural cartografía de galerías, coleccionistas, comisarios y artistas, marcando por un breve periodo de tiempo el latido cultural de la capital. Durante la llamada Semana del Arte, la ciudad se llena de ferias, inauguraciones y encuentros en una suerte de constelación artística de pequeños planetas que giran alrededor de ARCO, como la gran cita solar del mercado internacional. En ese firmamento emerge CAN Art Fair Madrid, una feria que celebra este año su décima edición en Matadero Madrid, del 5 al 8 de marzo, y se reinventa con un cambio de nombre que simboliza también un cambio de etapa: la antigua Urvanity Art Fair se transforma ahora en CAN, acrónimo de Contemporary Art Now. Esta metamorfosis no es solo nominal. Si en sus orígenes nació vinculada al arte urbano, hoy se ha convertido en una plataforma más amplia, donde conviven pintura contemporánea, escultura, arte digital, instalación, fotografía o diseño coleccionable. Su objetivo, pues, es dar visibilidad a artistas que trabajan en esa zona híbrida entre lo urbano y lo contemporáneo, creando un espacio donde el coleccionismo pueda acercarse a nuevas generaciones de creadores. El formato es más pequeño y flexible que el de las grandes ferias, más cercano, más experimental y también más informal. El peligro, lógicamente, es que pierda su identidad diferencial para convertirse en 'otra' feria más. Esta propuesta entra ahora en una nueva fase. El cambio de nombre responde a una evolución natural: la feria había dejado de ser exclusivamente un escaparate de arte urbano. Con el tiempo, los artistas expandieron sus lenguajes, los límites se han vuelto porosos y el programa se nutre de propuestas cada vez más diversas. Así nace CAN Art Fair Madrid, con una idea clara: situar en el centro las prácticas del presente y reflejar la cultura visual contemporánea en toda su variedad. La edición de 2026 -la más ambiciosa hasta la fecha- reúne más de cincuenta galerías nacionales e internacionales, aproximadamente la mitad cruzan fronteras y llegan de ciudades tan diversas como Tokio, Londres, París, Miami o Santiago de Chile, junto a galerías españolas de Madrid, Barcelona, Palma, Santander o Gerona. En general se trata de galerías muy poco conocidas salvo algunas excepciones. El programa de la feria se articula en torno a varias secciones, tres de ellas a estrenar: El programa general sigue siendo el núcleo central de la feria, reuniendo a la mayoría de las galerías participantes, entre ellas, Espacio Líquido + La Gran, Galería Llamazares, Trinta, Siboney o YUSTO/GINER, que este año tampoco defraudan. Este trata de ofrecer una panorámica del arte contemporáneo emergente con propuestas que abarcan pintura, escultura, foto, arte digital o instalación. A él se suman varias secciones comisariadas. Counterflow es una de las principales novedades de esta edición. Comisariada por Saša Bogojev, esta sección reúne proyectos artísticos que se sitúan, tal como indica su propio título, a contracorriente de las tendencias del mercado, apostando por discursos más experimentales o radicales. En ese sentido, no acabo bien de entender la presencia de Veta by Fer Francés. Por su parte, CAN Design, comisariada por Marisa Santamaría, es un espacio que apuesta por el diseño coleccionable, presentando objetos y piezas híbridas que se sitúan entre el arte, la escultura y el diseño contemporáneo. Aquí destacaría a Alicia Framis. Foco LATAM se centra en el arte latinoamericano. Bajo el concepto -quizás demasiado optimista- de 'Nuevos surrealismos', esta sección reúne galerías de distintos países del continente y reflexiona sobre las nuevas narrativas visuales que están surgiendo en América Latina. Young Galleries está enfocado en galerías con menos de tres años de trayectoria, y busca apoyar proyectos emergentes y favorecer el descubrimiento de nuevas voces dentro del mercado del arte. Otra novedad es Solo/Duo Projects, en donde galerías como Silvestre o Twin Gallery, entre otras, presentan propuestas centradas en uno o dos artistas. Evidentemente, como ocurre en cualquier proyecto de estas características que busca reinventarse, las intenciones y los resultados no siempre coinciden. De este modo, pueden detectarse, en mi opinión, ciertos puntos débiles. Por un lado, existe el riesgo de apostar por obras muy visuales, coloristas y de impacto inmediato, algo que funciona bien para redes sociales y para atraer público joven, pero que tienden a quedarse en una superficial espectacularidad. No es un problema exclusivo de esta feria, por supuesto: ocurre en muchas otras dedicadas al arte emergente. También observo una difícil tensión entre apostar por propuestas radicales sin olvidar tampoco la legitima necesidad de ser una feria comercial. Igualmente, a mi juicio, creo que el marco teórico o crítico, desde un punto de vista curatorial, no queda del todo bien desarrollado en las secciones comisariadas, faltando espacio para una mayor articulación crítica. Pienso asimismo que debería haber más presencia institucional. Finalmente, como ya he señalado, existe el hecho de que CAN, que fue claramente durante años la feria del arte urbano en Madrid, con el cambio de nombre y la ampliación de lenguajes corra el riesgo de perder su identidad diferencial y convertirse en otra feria más de arte emergente. Y ya -lo digo con todo respeto- creo que son demasiadas dentro de un mercado a día de hoy tan precario y frágil como es el del arte español contemporáneo.

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