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Carlos Alsina se despide de Raúl del Pozo: "Todo lo que tiene que ver con él venía acompañado de diversión"

2026-03-11 - 16:03

El pasado martes, el mundo del periodismo volvía a vestirse de luto ante el fallecimiento de Raúl del Pozo, a los 89 años. Por ello, este miércoles, decenas de familiares y amigos del cronista se han desplazado hasta la Casa de la Villa, en Madrid, para despedirse de él. Hasta allí se ha desplazado el locutor de Onda Cero Carlos Alsina, quien ha conectado en directo con Espejo Público: "He tenido ocasión de entrar a la capilla ardiente. Está llena de amigos de Raúl, está su hermana, Angelines, y un montón de colegas y personas conocidas". "Es una capilla ardiente un poco singular, como todo lo que rodea a Raúl porque es una capilla ardiente en la que nos reímos mucho todos los que estamos recordando historias y anécdotas de él. Raúl tiene este efecto benéfico que, incluso después de muerto y aunque hoy todos estamos añorándole y llorándole, todos estamos echando una mañana bastante entretenida a base de recordar las anécdotas que él mismo nos contó. Además, cada vez que las contaba eran mejores porque tenía la habilidad y el talento literario de adornar sus propias anécdotas. Como le ha pasado de todo y ha sido, toda la vida, tan gamberro, tan capaz de desestabilizarnos a todos...", ha destacado Alsina. Por su parte, desde el plató del matinal, Susanna Griso ha coincidido con su compañero: "Hay algunas anécdotas que no me he atrevido a contar porque eran tan políticamente incorrectas... que me las he ahorrado". "Todo lo que tiene que ver con él venía acompañado de diversión. Era un gran animador de cualquier lugar en el que estuviera. En las tertulias con él siempre teníamos el delicioso problema de que no sabíamos ni por dónde iba a salir ni hasta qué punto iba a ser capaz de reventarnos la conversación mandándonos a todos a hacer puñetas por tomarnos en serio cosas que a él le parecían una perfecta estupidez", ha recordado Alsina. Emocionado, el locutor ha agregado: "Como nunca nos pidió permiso a ninguno para decir nada, como siempre era capaz de decir lo primero que se le pasaba por la cabeza... aunque luego le daba una vuelta y te preguntaba si no se habría pasado con algo que había dicho. En realidad, lo único que estaba buscando era la aprobación, que le dijeses 'no solo no te has pasado, Raúl, sino que te has quedado corto'".

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