Carolina Castel, bióloga, explica cómo curar los sabañones: «Utiliza cremas con vitamina A y aplícalas con un masaje»
2026-02-02 - 06:25
A veces no valoramos todo lo que sufren las manos en invierno . Juegos en la nieve, pérdida de sensibilidad, cambios constantes de tempteratura entre la calle y una zona recogida del frío. Les ocurre como a otras partes del cuerpo que también están expuestas a esta variabilidad, como las orejas , la nariz o la piel de la cara . Todas ellas se enfrentan al frío de esta estación sin una prenda de abrigo que las proteja. Los guantes son un aliado clave durante estos meses, tal y como insisten los dermatólogos y fisioterapeutas. Recomiendan todo lo que pueda evitar daños a la piel de las manos y a las diminutas articulaciones de los dedos , desde guantes -impermeables si se trata con nieve- y crema hidratante. En estos días en que la nieve ha pintado de blanco gran parte de la geografía española, sus consejos son oídos por muchas más personas en busca de una forma de prevenir la hinchazón y la sequedad . Algunos están desarrollando sabañones , unas heridas en la piel que en términos médicos se denominan perniosis . La bióloga Carolina Castel ha lanzado una advertencia a las redes sociales sobre esta situación. Alerta que si no se cuidan las manos del frío, estas pueden desarrollar múltiples patologías como los sabañones, el fenómeno de Raynaud y xerosis -sequedad extrema-. Publica un vídeo en TikTok , donde le siguen miles de usuarios, dando importancia a las heridas que a menudo salen en los dedos de las manos en invierno. «¿Quieres que desaparezcan?» , propone. «En nuestros dedos tenemos pequeños capilares que se encargan de llevar nutrientes a los tejidos y recoger los productos de desecho. Los nutrientes llegan por las arteriolas y los desechos salen por las vénulas», introduce. «Cuando tus manos o pies se enfrían , ocurre lo siguiente: las arteriolas se cierran para que la sangre caliente no llegue a la superficie y perdamos calor», explica. Esta respuesta involuntaria también sucede en el sentido contrario: «Las vénulas también se cierran y los capilares se quedan vacíos. Tu piel se pone blanca y fría». «El problema real no es el frío en sí, sino cómo te calientas», anuncia. «Si lo haces rápidamente y de forma brusca, las arteriolas se abren rápido y la sangre entra rápidamente hacia los dedos , pero las vénulas permanecen dormidas y tardan más tiempo en abrirse y la sangre no tiene por dónde salir» , relata. Por eso, dice, aparecen los sabañones. «Esto provoca que parte del líquido de la sangre empiece a salir hacia el tejido porque los capilares están desbordados. Eso es lo que provoca hinchazón, dolor y picor», concluye. La bióloga añade que, «si no te han salido todavía, ya sabes, evita los cambios bruscos de temperatura» . En cambio «si eres de los afortunados que ya lo tienen, lo mejor es que utilices cremas con vitamina A, que ayudan a reparar la piel dañada y si lo aplicas con un masaje , despertarás a esas vénulas dormidas».