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Cartier, Audemars Piguet y otras manufacturas de lujo que han puesto de moda los relojes de hora saltante

2026-03-03 - 09:13

En los tiempos que corren, la mirada al pasado está muy presente en los diseñadores de ropa, accesorios, joyas y relojes. En este último campo, el de la alta relojería, se han puesto de moda los relojes de hora saltante, también conocidos, por el modelo que popularizó Cartier hace casi un siglo, como relojes 'à guichet', con ventanillas. Te contamos y enseñamos cómo son estos relojes de muñeca tan especiales y qué firmas han decidido rescatarlos hasta convertirlos en objeto de deseo de aficionados y coleccionistas a los relojes de lujo. Los relojes de hora saltante son piezas en cuya esfera se sustituyen las tradicionales manecillas (o agujas) por discos giratorios que muestran la hora en formato digital a través de unas ventanillas. Pueden tener o alguna más si incluyen también los minutos. Y también se pueden encontrar con diseños combinados; esto es: una ventanilla para las horas y una aguja para los minutos. Cuando esta salta de hora cambia el dígito de la ventanilla. Aunque fue Cartier quien popularizó este tipo de relojes hace un siglo, antes de llegar a ese momento histórico hay que retroceder en el tiempo para encontrar el origen de estas piezas que ahora vuelven a estar de moda entre los hombres contemporáneos. Estos relojes conectan con el primer reloj de horas errantes que los hermanos Campani crearon para el papa Alejandro VII en el siglo XVII con el objetivo de que no interrumpiera su sueño. El resultado fue una lámpara de aceite que iluminaba los números giratorios, silenciosos y visibles incluso en la oscuridad. Estos diseños fueron rescatados a finales del siglo pasado por Audemars Piguet , que se inspiró en ellos para desarrollar piezas contemporáneas. El primer reloj de hora saltante propiamente dicho se cree que fue el creado Eckhart de Friedberg alrededor del año 1700: su creación carecía de manecillas, mostraba la hora a través de ventanillas. Este diseño influyó en el mecanismo desarrollo y patentado en 1883 por Josef Pallweber, recuperado por la relojera IWC 150 años después para crear el Pallweber Edición '150 Años' , una edición limitada que incluye ventanillas tanto para las horas como para los minutos. IWC presentó tres versiones: 25 ejemplares en platino, 250 en oro rojo y 500 en acero fino. De vuelta a la cronología del reloj de hora saltante, hay que viajar hasta la segunda década del siglo XX, cuando Arthur Dubois y Alfred Sapori diseñaron el primer reloj «à guichet» de pulsera. Unos años después, coincidiendo con la Gran Depresión de 1929, llegó la edad dorada de estos relojes con diseños art decó que sustituían no solo las agujas por discos giratorios y ventanillas, sino también el cristal de zafiro de la esfera por una cubierta metálica. El responsable del éxito de estos relojes a finales de la década de los 30 del siglo pasado fue el Tank à Guichets de Cartier, presentado por primera vez en 1928, un reloj que ha sido reeditado en varias ocasiones a lo largo del último siglo, la última el año pasado. En su libro The Tank Watch , el historiador Franco Cologni destaca cómo este modelo de Louis Cartier conectó con el espíritu de la época, «obsesionada por la producción industrial, donde los relojes se transformaban en máquinas de controlar el tiempo«. De esta época es también otro de los relojes de hora saltante más famosos de la historia de la alta relojería, el precioso Bulova «White Prince» , una pieza de principios de la década de los años 30, ejemplo perfecto de reloj 'à guichet'. A lo largo del siglo XX, el reloj de hora saltante tuvo un protagonismo limitado, con cuentagotas, pero relativamente constante en la alta relojería. Firmas como Vacheron Constantin o Patek Phillipe introdujeron algunos modelos, pocos, con este mecanismo, y ya en el siglo XXI hemos visto modelos que reinterpretan este tipo de reloj tan especial. Por ejemplo, el Grip de Gucci, una colección unisex diseñada antes de la pandemia por Alessandro Michele inspirándose en los skaters de finales de los 70, o los modelos futuristas de Urwerk, la manufactura suiza fundada en 1997 Felix Baumgartner y Martin Frei. Sin ir más lejos, su primer diseño, el UR-101, se inspiró en el citado reloj nocturno que los hermanos Campani diseñaron para el papa Alejando VI. Otro ejemplo más reciente, ya dentro de la nueva ola que ha puesto de moda los relojes de ventanillas, destaca el éxito de modelos como el Terra nova Jumping Hour de la marca británica Bremont, un reloj de hora saltante inspirado en los relojes de trinchera de principios del siglo XX. Bremont lanzó primero una versión con la caja de bronce limitada a 100 unidades y después otra versión fabricada en acero. Esta última, todavía a la venta, tiene un precio de 5.350 euros. Además de los ejemplos mencionados de relojes de hora saltante o con ventanillas, tanto históricos como recientes, hay versiones contemporáneas de lujo que merecen mención aparte. Es el caso de estos cinco diseños, que ejemplifican una tendencia al alza entre los aficionados y coleccionistas a la alta relojería. En la París de finales de los años 20, Louis Cartier revolucionó la alta relojería, en plena evolución desde el reloj de bolsillo al de pulsera. El Tank, creado una década antes, permitió al diseñador explorar hasta lo más profundo de su creatividad, y la edición 'à Guichets' es la mejor demostración de ello. Con una estética sorprendente, el reloj se convirtió en uno de los modelos históricos más reconocibles de Cartier, que lo recuperó en 1997 con motivo del 150 aniversario de la marca creando una edición limitada a 150 ejemplares fabricados en platino. En 2005 lanzó otra versión en oro rosa dentro de la Collection Privée Cartier Paris y el año pasado, dentro de la colección Cartier Privé 2025, la firma francesa puso cuatro ediciones más en la calle de este clásico reinterpretado, de las cuales tres mantienen la disposición original de discos en un eje vertical que parte de la corona. Estas tres ediciones del Tank à Guichets se pueden encontrar en el mercado de segunda mano por precios que oscilan entre los 120.000 y 170.000 euros. Louis Vuitton fue una de las casas que antes anticipó la tendencia de los relojes de hora saltante. Su Tambour Convergence es una preciosa reinterpretación de estos relojes, que en su origen cambiaban la esfera redonda por una caja metálica rectangular. No ocurre así con este modelo de Vuitton con tres ediciones limitadas distintas, todas ellas de esfera redonda. La más cara, fabricada en platino, se vende original por 67.500 euros, 30.000 euros menos que la edición más económica de un reloj de esfera cerrada que incorpora dos ventanas en la parte superior. Debajo dos discos de giro se mueven en su caja marcando las horas y los minutos respectivamente. Aunque en apariencia lo es, lo cierto es que el Tambour Convergence no es un reloj de hora saltante, sino de hora de arrastre, ya que en lugar de cambiar de forma abrupta con un salto instantáneo, los números cambian de forma progresiva. Hace ya casi un lustro, en 2021, Jaeger-LeCoultre presentó una edición de su modelo más famoso, el Reverso , inspirado en los relojes de ventanillas. Denominado Tribute Nonantieme «Enamel», la sorpresa del Reverso, como su propio nombre indica, es que presenta dos diseños diferenciados. Por un lado, en la parte frontal, muestra una esfera gris con un acabado de rayos de sol, fecha grande a las 12 en punto, fases lunares y segundero pequeño a las 6 en punto. En el reverso, aparecen dos esferas en forma de ocho, siendo la ventanilla superior, la más pequeña, la que recuerda a los relojes de hora saltante. En este caso, el reloj marca digitalmente la hora, pero lo hace con un mecanismo semisaltante, algo más progresivo que los originales. De esta edición limitada Jaeger‐LeCoultre fabricó 90 ejemplares . Se pueden encontrar de segunda mano por un precio de 36.700 euros. Una de las novedades más recientes en el mercado de la alta relojería para hombre es el Neo Frame Jumping Hour de Audemars Piguet, una pieza creada por la factoría suiza que se inspira en el movimiento estilístico denominado Streamline , también conocido como estilo Paquebot u Ocean Liner, una corriente que también se extendió a la arquitectura y al diseño de barcos y trenes en el período de Entreguerras, sobre todo en Estados Unidos, que deriva en todos los casos del Art Déco. Con la clásica forma rectangular de los primeros relojes de ventanillas, presenta una construcción totalmente inédita, según la firma suiza, en la que destaca su caja de oro rosa y zafiro. «Su esfera de zafiro negro con doble ventanilla y ensamblado a medida es un reflejo de artesanía moderna, con una correa de piel de becerro texturada de sofisticación atemporal» apunta AP. Según Ilaria Resta, CEO de la casa, el reloj «es un homenaje a nuestro rico legado relojero de la mano de un reloj emblemático (el premodelo 1271 de 1929) reinterpretado con técnicas vanguardistas y en clave contemporánea». Anteriormente hemos citado los modelos futuristas de Urwerk, pero también lo son los de la casa suiza De Bethune, la misma que ha diseñado recientemente junto a Louis Vuitton un reloj edición limitada valorado en 4 millones de euros. Esta casa fundada David Zanetta y Denis Flageollet en 2002 destaca por sus relojes innovadores, de diseño vanguardista. Y no hay mejor ejemplo de ello que el Dream Watch 5 (DB5), con forma de nave espacial —«se basa en un motivo de deltoides abovedado», según la marca—, un reloj de cuerda manual con los minutos mostrados a través de un disco giratorio y su correspondiente ventanilla. La caja de titanio tiene un diseño, a su manera, inspirado en los relojes de hora saltante, ya que además de una fase lunar en 3D cuenta con una pequeña ventanilla donde se marca digitalmente la hora. La versión futurista del reloj 'à guichet' se puede adquirir en el mercado de segunda mano por un precio de 175.000 euros.

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