Castilla y León cierra la campaña: el PP busca su tercera victoria seguida frente a un PSOE que resiste y pendiente del auge de Vox
2026-03-13 - 04:53
La maratón electoral que comenzó el pasado mes de diciembre llega a su tercera parada: las elecciones a las Cortes de Castilla y León, que tendrán lugar este domingo. Este viernes se cierra, con la presencia de los grandes líderes nacionales de los partidos, una campaña que ha tenido menos resonancia a nivel estatal que las de Extremadura y Aragón en los últimos meses, pero donde las encuestas coinciden en pronosticar un escenario similar al de esos dos últimos comicios autonómicos: un giro a la derecha. Ese viraje, no obstante, estaría protagonizado no tanto por el crecimiento del PP como por el auge de un Vox en máximos y cuya fortaleza, de confirmarse, le permitiría mirar de tú a tú a los populares a la hora de negociar la formación del Gobierno regional. Tras sus victorias en Extremadura (en diciembre) y Aragón (en febrero), el PP tiene al alcance de la mano un tercer triunfo consecutivo con el que su líder, Alberto Núñez Feijóo, pretende apuntalar la idea de que el Gobierno central está en caída libre y elevar aún más su presión para una convocatoria anticipada de comicios generales. Los de Castilla y León, a diferencia de los aragoneses y los extremeños, se celebran de manera ordinaria y no responden a un adelanto decidido por el presidente autonómico, Alfonso Fernández Mañueco. Pero el hecho de que tocara realizarlos en esta fecha es una feliz casualidad para un Feijóo que busca hacerse con más munición para acorralar a la Moncloa. Mañueco, no obstante, no cierra la campaña con perspectivas especialmente buenas, al menos teniendo en cuenta lo débil que está su oposición. Las encuestas pronostican que el presidente popular volverá a ganar las elecciones, pero también vaticinan que podría quedarse estancado con unos pocos escaños más o unos pocos menos que hasta ahora, al igual que ocurrió en Extremadura y Aragón. Hay pocas dudas de que podrá seguir gobernando, pero un resultado así podría dificultarle una gobernabilidad que, durante esta última legislatura, ya ha sido compleja, puesto que el pacto de coalición que el presidente firmó en 2022 con Vox para compartir gabinete se rompió apenas dos años después, en julio de 2024, cuando este partido salió de todos los gobiernos autonómicos para endurecer su discurso contra el PP. Este precisamente ha sido el leitmotiv de los últimos días de campaña de los populares: el propio Feijóo, que se ha volcado con actos por buena parte del territorio, se ha dedicado a denunciar el "bloqueo" de Vox en gobiernos autonómicos, lo que demuestra, a su juicio, que "en cuanto hay un problema, dimiten". La formación que lidera Santiago Abascal se perfila, por tercera cita electoral consecutiva, como la gran beneficiada por la celebración de los comicios. Pese a haber cambiado de candidato tras la ruidosa ruptura con quien fuera el vicepresidente de Castilla y León, Juan García Gallardo, las encuestas prevén que Vox crezca, como ocurrió en las elecciones aragonesas y extremeñas. Y si bien su margen de desarrollo es menor porque su resultado de 2022 ya fue muy bueno (un 17,6% de los votos), ya hace cuatro años el partido fue imprescindible para investir a Mañueco y formar Gobierno, y los sondeos perfilan que Vox reforzará ese rol de fuerza clave. Su candidato para los comicios es Carlos Pollán, que durante la última legislatura ha ocupado el cargo de presidente de las Cortes de Castilla y León. Pero, como ya ocurrió en las elecciones de Extremadura y en las de Aragón, Vox ha diseñado una campaña de corte nacional y ha hecho recaer el protagonismo de la misma sobre su líder, que ha mantenido el tono duro contra el PP que tan buenos resultados le ha dado en los últimos tiempos. Ambas formaciones parecen condenadas a entenderse tras el domingo, pero Abascal ha dejado claro que no tiene ningún tipo de "obligación histórica" para con los populares que les obligue a "entregarles los votos sin ningún tipo de cambio de rumbo y de políticas". El líder de Vox, asimismo, ha despreciado durante la campaña la llamada del PP a concentrar el voto en Mañueco para evitar un eventual triunfo de la izquierda. "No hay ninguna posibilidad de que el PSOE y el resto de izquierda logren sumar una mayoría", y decir eso "es estafar a la gente", espetó hace unos días Abascal. No le falta razón: ninguna encuesta vaticina que el bloque progresista vaya a quedarse ni siquiera cerca de poder gobernar. Pero, a diferencia de lo que ha ocurrido en las elecciones extremeñas y aragonesas, en las que el PSOE ha registrado descalabros históricos, en Castilla y León la situación de los socialistas no es tan mala, a tenor de los sondeos. El PSOE aspira a salvar los muebles Si las previsiones se cumplen, el PSOE —cuya candidatura está liderada por el alcalde de Soria, Carlos Martínez— cierra la campaña relativamente cerca del PP, aunque ninguna encuesta le coloca por delante de los populares. No obstante, incluso una leve bajada en porcentaje de voto y en número de procuradores —en 2022 tuvo 28 escaños con un 30% de los sufragios— se leería como un resultado decente para los socialistas, que vienen de sendos batacazos y que podrían, si las previsiones se cumplen, defenderse con mejores armas de la estrategia de Feijóo de evidenciar la debilidad del Gobierno logrando debacles electorales del PSOE en cada cita del ciclo que comenzó en diciembre. Para reforzar hasta el último momento las opciones de Martínez, los socialistas han echado el resto en la última semana de campaña. Este viernes, el candidato estará acompañado en el acto de cierre por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, el ministro de Transportes, Óscar Puente —que fue alcalde de Valladolid entre 2015 y 2023—, y el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero. Con toda seguridad, los dirigentes nacionales del PSOE enarbolarán el mensaje del 'no a la guerra' que han abanderado desde el comienzo de los bombardeos a Irán por parte de EEUU e Israel, aunque la Moncloa, no obstante, no se juega tanto como en Aragón, donde la candidata era la exministra Pilar Alegría y su batacazo electoral fue también un bofetón propinado directamente a Sánchez. En cualquier caso, incluso si el PSOE salva los muebles, tendrá prácticamente imposible gobernar, entre otras cosas por el deplorable estado de forma de los partidos a su izquierda en Castilla y León. Podemos e IU, que en 2022 se presentaron conjuntamente y lograron mantener su representación en las Cortes, han trasladado su pugna del nivel nacional al autonómico y concurrirán por separado en esta ocasión. Y eso se traduce en unas perspectivas enormemente magras para el espacio político: todas las encuestas pronostican que los morados se quedarán fuera del parlamento regional, mientras IU —en coalición con Movimiento Sumar, pese a que la estructura del pequeño partido de Yolanda Díaz en Castilla y León es testimonial— pelea por lograr un solitario escaño. Por el contrario, todo apunta a que las pequeñas formaciones de corte provincial que en 2022 consiguieron representación la revalidarán. Unión del Pueblo Leonés (UPL), la más fuerte de ellas, incluso podría mejorar los tres escaños que obtuvo hace cuatro años, a tenor de las encuestas, mientras Soria Ya pugna para mantener sus tres diputados y no perder ninguno de ellos. Por Ávila, formación de corte conservador, también podría retener su solitaria acta, según los sondeos.