Cayetano Martínez de Irujo: «Jesús Aguirre fue nefasto para todos»
2026-03-21 - 03:50
Ni más ni menos que cien años habría cumplido este mes de marzo Cayetana, la duquesa de Alba. Como homenaje a su legado, su hijo favorito, Cayetano Martínez de Irujo , acaba de publicar 'La última duquesa', un libro que permite conocer en profundidad a la figura social más importante de la aristocracia española del siglo XX. «Han pasado doce años de su fallecimiento y yo, a punto de cumplir sesenta y tres, no recuerdo a nadie que esté tan vivo en la sociedad española como la duquesa. Ella me dijo que yo iba a ser su heredero moral, que iba a continuar su estela. Y lo cierto es que no hay sitio adonde vaya en el que no me hablen de ella porque evoco su recuerdo», asegura un Cayetano que además de preparar esta obra, escrita con la colaboración de varios familiares y allegados, ha puesto en marcha varios actos y actividades para festejar el aniversario. Ya desde las primeras páginas del libro, el IV duque de Arjona y XIII conde de Salvatierra, casado desde hace unos meses con Bárbara Mirjan , expresa su gran amor y admiración por Cayetana, a quien recuerda como una madre implacable, dura y conservadora, pero también como una mujer que ha dejado un vacío inmenso en la sociedad. «Estoy absolutamente convencido de que pasarán muchos años hasta que haya otro personaje que represente como ella ese empoderamiento femenino del que tanto se habla en la actualidad», comenta. «Por eso, me gustaba llamarla 'la emperatriz', porque heredó un imperio y nunca dependió de nada ni de nadie para dirigirlo y mantenerlo hasta el último día. Gracias a ella, los Alba somos la única familia que ha traído un legado de esta dimensión al siglo XXI». Catorce veces Grande de España, Cayetana era hija del aristócrata Jacobo Alba, que fue amigo y ministro de Alfonso XIII, al que asistió cuando era rey y en su exilio. De niña vivió en un mundo de adultos, asumiendo responsabilidades y enfrentando la orfandad y las consecuencias de dos guerras. Ya de adulta, cumplió la promesa de reconstruir un palacio para mantener un legado histórico. En 1947 se casó con el ingeniero industrial Luis Martínez de Irujo, padre de sus seis hijos y pieza esencial en la evolución de los Alba durante el franquismo. Llegó incluso a ser nombrado como jefe de la Casa de la reina exiliada Victoria Eugenia, a quien acompañó en Suiza hasta el fin de sus días. Al hilo de eso, la escritora Ana Polo destacaba en otra biografía de Cayetana que esta «contribuyó, más de lo que se le ha reconocido jamás, a traer de vuelta a la Corona tras años de exilio». Polo también comentaba que su biografiada fue una de las mujeres que más hizo por abrir España en las décadas de los cincuenta y sesenta a los aires europeos. «Se empeñó en atraer a los mejores artistas y diseñadores, en defender a pintores entonces proscritos como Picasso y en promocionar una imagen del país dinámica y llena de elegancia y talento que poco tenía que ver con aquella España gris sometida por el franquismo». Hablando de Picasso, en 'La última duquesa' se desvela que el pintor malagueño quiso que Cayetana posara desnuda para él. Ella aceptó la propuesta en un primer momento, pero al final no lo hizo. «Parece que fue mi padre el que se negó, porque no se habría entendido bien en aquella época, a pesar de que Picasso no tuviera intención de pintar, ni mucho menos, algo erótico. Pero, en cualquier caso, habría sido tildado de inmoral», explica Cayetano. Aquel primer matrimonio de la duquesa se truncó en 1972 por la prematura muerte de Luis, víctima de un cáncer. Cayetana cayó entonces en depresión. Tardó un par de años en recuperarse de la pérdida de su marido y otros cuatro en volver a contraer matrimonio, esta vez con Jesús Aguirre, un excura con fama de homosexual que, en palabras de Cayetano, «fue nefasto para todos», pese a que la duquesa aseguró siempre públicamente ser muy feliz en su matrimonio. «Si ya éramos una familia descabezada desde que se había ido mi padre, Jesús supuso una auténtica rebelión interna. Era la antítesis de lo que necesitábamos. Trató de someter a los que todavía vivíamos en Liria y pretendió controlar a los que ya se habían independizado. Aquello fue un auténtico despropósito». En el libro se refiere a él como un tipo arrogante, soberbio e imprudente al que su hermana Eugenia odiaba porque «le decía barbaridades y la trataba fatal. Creo que sentía celos de ella. ¡Celos de una niña! Un día, en un ataque de ira, no sé por qué motivo, le tiró un vaso de cerveza a la cara. '¡Niña insolente, tú haces lo que se te manda!', le gritó. Siempre la acusaba de ser una malcriada. Dudo que mi madre estuviese presente en ese momento». Tras enviudar de Aguirre en 2001, Cayetana se bajó del 'trono' para casarse por tercera vez con Alfonso Diez, un funcionario de la Seguridad Social, 24 años más joven que ella, junto al que recuperaría la ilusión perdida. Muchos acusaron al tipo de arribista y los hijos de la duquesa se mostraron recelosos con el tema de la boda. Pero casi todos se quedaron tranquilos cuando la jefa de la Casa de Alba resolvió repartir por adelantado su herencia a su prole. Según Cayetano en su libro, Alfonso firmó su renuncia antes de la boda por capitulaciones. «Fue un auténtico caballero en todo el proceso y siempre se mantuvo al margen acatando todas las decisiones de la familia sin mostrar el más mínimo interés lucrativo [...]. Si no hubiéramos hecho la donación gracias a los planes de boda de mi madre con Alfonso, la Casa de Alba habría estado unos cuantos años paralizada; no habríamos heredado de inmediato, ni habríamos podido vender los cuadros que nos permitieron obtener liquidez. Lo que nació como una aparente locura supuso la salvación del patrimonio y la paz testamentaria». Tanto él como sus hermanos aprecian a Alfonso, un hombre discreto que además aportó armonía en las relaciones de los hermanos Martínez de Irujo, entonces muy deterioradas. «Yo he pagado muy caro ser el escogido, el valorado y el reconocido por mi madre, pero ahora todo está en su sitio y mi relación con [el actual duque de Alba] Carlos y Eugenia se ha recuperado, con Fernando siempre ha sido fantástica«, ha declarado un Cayetano que parece haber optado por desprenderse de la mochila del pasado para poder ser más feliz.