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Cecilia Sánchez, nutricionista: "¿Por qué el ayuno que te funcionaba a los 20 ya no te sirve hoy?"

2026-03-22 - 19:50

La menopausia es una etapa de la vida a la que casi ninguna mujer desea llegar. Durante años se han difundido sobre todo sus efectos negativos, los que sufren muchas mujeres, hasta el punto de que para muchas se ha convertido en algo que temer. Sin embargo, cada vez más especialistas insisten en la necesidad de cambiar el enfoque: no se trata solo de sobrevivir a esta etapa, sino de entenderla y adaptarse a sus nuevas reglas fisiológicas. Síntomas más allá de los sofocos Sofocos, cambios de humor, aumento de peso, piel más seca y un largo etcétera de efectos que sufren muchas mujeres durante esta etapa de la vida. Y hay que sumar uno más: el ayuno intermitente que venías practicando tampoco es igual cuando llega a la menopausia. A estos síntomas se suma a menudo una sensación de desconcierto: hábitos que antes funcionaban dejan de hacerlo sin una explicación aparente, lo que puede generar frustración. El ayuno no funciona igual Así lo ha aclarado Cecilia Sánchez, nutricionista: "¿Por qué el ayuno que te funcionaba a los 20 ya no te sirve hoy? Porque durante la menopausia necesitas romper el ayuno más temprano". La experta explica que tiene mucho que ver con los ritmos circadianos: "Es ese reloj biológico interno que tenemos veinticuatro horas en donde a la mañana activa el cortisol y nos hace accionar, a la noche va bajando y empieza la melatonina para empezar a descansar...". Teniendo en cuenta que los ritmos circadianos cambian con los años, si a tus 20 hacías ayuno y tu primera ingesta era a mediodía y tu última ingesta por la noche, en torno a las diez, ahora eso debe cambiar. "Cuando somos más jóvenes es más fácil regular ese ritmo circadiano". Lo que ocurre durante la menopausia es que la flexibilidad metabólica cambia. Cecilia Sánchez explica que quizás no se necesitan más horas de ayuno, sino desayunar más temprano y cerrar la ventana de comida mucho antes. No se trata de comer menos, sino de comer en sintonía con el reloj interno. Cenar tarde es pedirle a un cuerpo agotado que haga horas extra. A los 20 años, por ejemplo, el metabolismo suele ser más flexible y el organismo tolera mejor largos periodos sin comer. En cambio, en la menopausia: El cuerpo puede responder con más estrés fisiológico (aumento de cortisol) ​Puede favorecer la pérdida de músculo si no se acompaña de suficiente proteína y entrenamiento de fuerza Algunas mujeres experimentan más fatiga o alteraciones del sueño con ayunos prolongados Estos cambios pueden hacer que periodos largos de ayuno no tengan el mismo efecto que en etapas más jóvenes. El impacto hormonal en el metabolismo Durante la menopausia disminuyen los estrógenos, hormonas que influyen en el metabolismo, la distribución de la grasa y la sensibilidad a la insulina. Con menos estrógenos, el cuerpo tiende a: Acumular más grasa abdominal Perder masa muscular con mayor facilidad Gestionar peor los picos de glucosa Por tanto, este pequeño ajuste en el horario de las ingestas, priorizar el descanso y apostar por hábitos que puedes sostener en el tiempo no solo ayuda a mejorar la composición corporal, sino también a recuperar algo clave en esta etapa: la sensación de bienestar.

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