Chaves Nogales: los protagonistas sin nombre del flamenco
2026-03-05 - 16:53
«El cante jondo es una de las pocas cosas serias que quedan en España», advertía Manuel Chaves Nogales en un artículo publicado en el 'Heraldo de Madrid' en abril de 1922. El célebre periodista sevillano lamentaba así que la sociedad hubiera perdido, «en esos años de estupidez», el respeto por el flamenco para convertirlo en un arte «proscrito y relegado a las clases humildes, las cuales tuvieron el orgullo de ser depositarias de esta tradición y guardarla como oro en paño». Esa es la idea que sobrevuela cada uno de los textos de Chaves Nogales que se recopilan en 'Lo flamenco' (Almuzara), publicados todos entre los años finales de la restauración y las semanas previas al estallido de la Guerra Civil. Una obra muy breve y crítica, pero amena al mismo tiempo, que podría funcionar como prólogo íntimo de uno de los ensayos de referencia para los estudiosos de este arte: 'Sociología del cante flamenco' (Signatura, 1991), de Gerhard Steingress. Y es que el autor de 'A sangre y fuego' no escribe aquí como experto en folclore ni analiza a los grandes cantaores, sino que retrata el cante y el baile como una manifestación del dolor de la sociedad andaluza anónima. En 'La ciudad', por ejemplo, asocia el flamenco con «el hospital, la cárcel, la puñalada, la horca, la pasión, Jesús del Gran Poder, los ojos negros y la miseria», pero como símbolos de un pueblo que expresa su sufrimiento a través de su cante; y en 'Martínez, contorsionista, al circo', en el que anticipa al bailaor protagonista de su obra 'El maestro Juan Martínez que estaba allí' (Estampa, 1934), se lamenta de cómo los artistas han tenido que emigrar para poder vivir. «El baile flamenco se ha acabado en España. Lo desdeñábamos, lo poníamos en ridículo y emigró. Se ha ido», zanja este cronista andaluz alejándose de la típica postal folclórica y el costumbrismo fácil.