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China dispara el precio de este metal un 520% en plena tensión con Trump: así puede favorecer a España

2026-03-26 - 09:00

El tungsteno, también conocido como wolframio, se ha convertido en uno de los recursos más apetecidos con la coyuntura global actual. Este metal, que destaca por su densidad, su resistencia a altas temperaturas y su dureza, es imprescindible en sectores como la armamentística y la fabricación de semiconductores, industrias boyantes debido a las tensiones internacionales y la guerra en Irán. China ocupa una posición dominante en el mercado mundial del tungsteno. De hecho, concentra la mayor parte de la producción y del procesamiento del mineral (79% de la producción). Esta ventaja le ha permitido utilizar el control de las exportaciones de la misma manera en que Trump ha hecho uso de los aranceles; es decir, como una herramienta de presión geopolítica. El gobierno chino ha impuesto restricciones a la venta de este recurso al exterior, reduciendo la oferta disponible en los mercados y provocando el aumento de los precios. Según datos de Bloomberg y Fastmarkets, el metal ha experimentado una subida histórica del 520%. ¿Para qué sirve el wolframio? En apenas un año, el valor del tungsteno ha experimentado una subida "cohete" impulsada tanto por estas limitaciones como por el incremento de la demanda. La industria de defensa ha sido uno de los principales motores de este crecimiento. El tungsteno se utiliza en proyectiles de alta penetración, munición especializada y componentes de aeronaves militares. También es clave en sectores tecnológicos, ya que se emplea en la producción de componentes electrónicos y semiconductores, fundamentales para fabricar ordenadores y teléfonos móviles, y herramientas de corte, como brocas o sierras. Y ahora, con el aumento de los conflictos internacionales y el refuerzo del gasto militar en distintas regiones, se ha intensificado la presión sobre el mercado. El papel de España en el mercado de wolframio La Unión Europea ha identificado el tungsteno como una materia prima crítica y ha puesto en marcha iniciativas para reducir su vulnerabilidad frente a proveedores externos. Así, España emerge como un actor con potencial relevante. El país cuenta con importantes reservas de wolframio y una tradición minera que podría reactivarse en los próximos años. Actualmente, España es uno de los principales productores dentro de la Unión Europea, y varios proyectos mineros están en funcionamiento o en fase de desarrollo. Entre ellos destaca la mina de Barruecopardo, en Salamanca, considerada una de las más importantes del continente. También existen iniciativas en Galicia, Castilla-La Mancha y Extremadura que podrían aumentar la producción nacional en el futuro. El objetivo es reducir la dependencia de China y garantizar el suministro de materiales esenciales para la industria y la transición energética. Dificultades para extraer el tungsteno Sin embargo, el desarrollo de estos proyectos no está exento de desafíos. La minería implica impactos ambientales que deben gestionarse adecuadamente, y los procesos de autorización pueden ser complejos. Además, el mercado del tungsteno es volátil y está sujeto a las decisiones políticas de los grandes productores. Aun así, el contexto actual abre una ventana de oportunidad para España. Y es que la combinación de recursos disponibles, apoyo institucional y una demanda creciente sitúa al país en una posición favorable para convertirse en el proveedor alternativo dentro de las cadenas de suministro occidentales.

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