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Chloé Wallace estalla contra la vuelta de la extrema delgadez: "No puedo con el hambre como una virtud"

2026-03-18 - 14:30

"Tengo rabia y estoy tan cansada de tenerla. Cada alfombra roja. Cada evento. Cada vez que abro Instagram y ahí están, más delgadas que la semana pasada, más delgadas que el mes pasado, más y más y más como si hubiera una competición que nadie nombra pero todas están jugando", publicaba a través de su cuenta de Instagram la guionista y escritora Chloé Wallace alarmada por la imagen femenina a la que estamos volviendo. Si de unos años a esta parte parecía que habíamos superado la era del hueso y los cuerpos reales, fuertes y sanos se habían superpuesto de manera mental y real a las figuras imposibles que llenaban las pasarelas en los años 80 y 90 de la década pasada, es una realidad que en los últimos meses parece que la tendencia estética vuelve a pedirnos que cerremos el pico, no comamos y ocupemos poco espacio. ¿Y qué hay de la salud? Wallace ha utilizado sus redes sociales para gritarle al mundo que "el hueso de la clavícula que no debería verse". "Las caras tan chupadas que parecen estar pidiéndote perdón por existir. Y mi TCA, que yo creía dormido, que yo creía que ya había trabajado, se despierta y me dice ¿ves? ¿ves lo que deberías ser? Y yo me miro en el espejo y me veo mal. Me miro en el espejo y pienso que debería pesar quince kilos menos", escribe al guionista poniendo de manifiesta el daño que la vuelta de estas estéticas puede causar. Agitando conciencias dormidas "¿Y vosotros lo estáis viendo? ¿De verdad lo estáis viendo y no os parece que algo va muy mal? ¿No habíamos pasado esto ya?", comenta Chloé intentando despertar conciencias asegurando que en los últimos tiempos estamos asistiendo a un escándalo donde los cuerpos fuertes y de cualquier forma están desapareciendo de la primera línea de los focos para dar paso a "esqueletos en primera fila y todo el mundo aplaudiendo y nadie diciendo nada". "¿Por qué no dice nadie nada?", se lamenta la realizadora. "Las caras tan chupadas que parecen estar pidiéndote perdón por existir" Aunque, tal y como asegura la autora del texto, hemos aprendido que no se habla de cuerpos ajenos, Wallace asegura que no podemos mirar hacia a otro lado cuando se trata de cuerpos enfermos, cuando se están aplaudiendo recaídas en enfermedades mentales y cuando son un referente para las generaciones que vienen. "¿De verdad no os preocupa? ¿De verdad? Porque a mí me tiene escandalizada. Me tiene con el estómago cerrado y la cabeza llena de ruido y el TCA despierto a las tres de la mañana diciéndome cosas que yo sé que no son verdad pero que duelen igual. Me tiene aquí, escribiendo esto, preguntándome si soy la única que lo ve, si no es para tanto", grita sin articular palabra la fotógrafa. Ozempic, las nuevas andadas Tal y como asegura Wallace, mientas que antes consistía en no comer, contar calorías y restringir, ahora incluso los TCA se han vuelto mucho más sofisticados y basta con una inyección semanal que suprime el hambre y apaga el cuerpo. "Es la vuelta de la delgadez como capital. Como moneda de cambio, como marcador de clase, como señal de que eres alguien que se controla, que se disciplina, que se niega. Lo más perverso es que viene disfrazado de salud. De bienestar. El lenguaje cambió pero el mandato es el mismo: menos. Ocupa menos. Pesa menos. Sé menos. Y si no puedes sola, aquí tienes la pastilla, aquí tienes la inyección", comenta Chloé, quien aprovecha para parafrasear a Naomi Wolf y hacernos reflexionar: "La belleza no es un estándar neutro sino un sistema de control, cada vez que los cuerpos de las mujeres ganan terreno en algún sitio, aparece una nueva exigencia física para devolvérnoslo, el cuerpo femenino como proyecto de reducción permanente". "No puedo más con el qué guapa que en realidad dice qué pequeña, qué controlada, qué poco problema das" "No quiero más de esto. No puedo más con el qué guapa que en realidad dice qué pequeña, qué controlada, qué poco problema das. No puedo más con el hambre como señal de virtud. No puedo más con que esto vuelva a estar de moda con otro nombre y otro envase y otra promesa y que no haya suficiente gente gritando BASTA", se lamenta Wallace haciendo referencia al TCA que sufre. Chloé termina su comunicado haciendo un alegato a la normalidad, a la buena relación con la comida y la belleza de los cuerpos sanos: "Quiero el plato de pasta. Quiero la mesa larga y el vino y la persona que me quiere al lado. Quiero el cuerpo que puede quedarse, que puede compartir, que puede vivir. Quiero todo lo que el TCA lleva años diciéndome que no necesito. A mí todo esto me está haciendo algo. A mí, que se supone que ya sé. Imaginad a la que no sabe todavía", sentencia.

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