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Chris Hemsworth: «Actuar me generaba ansiedad. No tengo tanta confianza en mí mismo»

2026-03-06 - 09:33

Chris Hemsworth es ancho y sólido como una plataforma petrolífera. Mide 1,90 y pesa unos 98 kilos. «Llegué hasta los 110 cuando hice de Thor», revela. En sus poderosos antebrazos lleva líneas tatuadas en espiral y, por un momento, intento ponerme en la mente del tatuador. Debió de ser como decorar una catedral. Hemsworth ha abandonado por unos días su idílica casa en Byron Bay, el pueblo costero donde vive, en su Australia natal, que aparece en A road trip to remember, un emotivo documental en el que recorre su país acompañado de su padre, recién diagnosticado de alzhéimer. «Soy increíblemente afortunado de haber podido ofrecer un sitio a mis hijos donde crecer al aire libre y exponerlos a lo que yo llamo 'adicciones saludables': surfear, pescar, montar en moto y a caballo...». Está en Nueva York para promocionar Ruta de escape , una película en la que interpreta a un ladrón de joyas con principios, brillante en un oficio que implica atracos y persecuciones de coches, pero torpe, solitario y tímido. Un tipo completamente alejado de un dios del trueno como Thor. Hemsworth le escribió a Mark Ruffalo, amigo y compañero en la saga marveliana de Los Vengadores en la que Ruffalo hace de Hulk. «Le dije: 'Oye, voy a hacer esta película. ¿Te gustaría hacerla conmigo?'». Ruffalo dijo que sí e interpreta a un detective de policía desaliñado, con cierto parecido al mítico Colombo. Davis, el personaje de Hemsworth parece, por su parte, el producto de una infancia difícil, algo a lo que el actor tuvo que adaptarse más de lo que hubiera imaginado... Su potente voz, por ejemplo, resuena ahora en el patio del hotel donde realizamos la entrevista. «Es perfecta para hacer de Thor –señala–, pero Bart Layton (director de Ruta de escape ) me dijo: 'Mmm, ajústala'». Hemsworth también necesitó dejar de andar como si fuera el dueño de la galaxia. «No me había dado cuenta –admite–, pero Bart me dijo: 'Proyectas una confianza que...'. A lo que repliqué: 'La mayor parte del tiempo no me siento tan seguro'. Supongo que tengo muchas más dudas, soy muy autocrítico; ya sabes, ese tipo de inseguridades». Chris es el segundo de los tres hermanos Hemsworth, Luke y Liam, todos actores de éxito. De joven, su padre intentó ganarse la vida como piloto de motos, pero «sufrió un par de accidentes graves», cuenta el actor. Uno de ellos le provocó una perforación pulmonar. «Mi madre tiene una foto de él en la parte trasera de la ambulancia con un cigarrillo». Para ahorrar dinero, la familia se mudó de Melbourne a Bulman, una ciudad ganadera con raíces aborígenes en el agreste Outback, el semiárido interior del australiano Territorio del Norte. Craig Hemsworth trabajó durante un tiempo atrapando toros que se habían escapado; sus amigos indígenas lo apodaron Chuck Norris después de verlo saltar desde un camión para derribar a uno de los astados. Para sus hijos siempre fue una figura heroica no solo por sus proezas en Bulman, también cuando la familia regresó a Melbourne, donde entregó su vida a la protección de menores como trabajador de servicios sociales. «Para mí representaba fuerza, madurez y compasión –dice Hemsworth–. Recuerdo que en primaria un niño nos acosaba a un par de nosotros y yo intenté plantarle cara. No lo hice muy bien y empecé a llorar, pero lloraba porque una voz me decía: 'Papá no estaría llorando. ¿Qué habría hecho papá?'». Por su parte, Leonie –la madre de Hemsworth– fue profesora de secundaria y, más tarde, se unió a su esposo en la Fundación Australiana para la Infancia. Hacia el final del bachillerato, Hemsworth se apuntó a unas clases de teatro. «Por mi físico de deportista, no me consideraban un actor serio y yo –reconoce– me sentía un impostor; no tenía demasiada confianza en mí mismo». Venció esa sensación y también el escepticismo de su profesora de interpretación. «Nunca conseguía buenos papeles, pero un día le dije: 'Me da igual porque no quiero hacer teatro. Quiero hacer películas. Algún día me iré a Hollywood'. Ella puso los ojos en blanco, como diciendo: 'Sí, claro. Buena suerte, chaval'». Un sentimiento que Hemsworth plasmó en el anuario escolar como despedida a sus detractores. Antes de dar semejante salto, sin embargo, consiguió su primer papel a los 18 años en una serie australiana y, tras varias apariciones en otros programas, alcanzó el éxito a los 20 gracias a Home and away , una popular telenovela. Mantuvo por un tiempo el sueño del cine hasta que, pasado un tiempo, se dio cuenta de que «sonaba como un ingenuo desagradecido». Además, no llevaba muy bien su trabajo, las 15 o 20 escenas que rodaba cada día. «Me torturaba –afirma–. Me generaba muchísima ansiedad». Hasta que un director le dijo un día que pensara en la interpretación como si se tratara de un partido de tenis: «'Devuelves el saque y ya solo piensas en el siguiente golpe. Debes olvidarte de inmediato del anterior'. Eso me ayudó mucho». Convertido en una celebridad local, la fama lo llevó en 2006 a la versión australiana del televisivo Dancing with the stars . «Lo hice para ganar dinero e irme a Los Ángeles, pero también pensé: 'Estoy harto de tomarme tan en serio'». Por momentos sintió que estaba haciendo el ridículo, hasta que se dijo: «Pues muy bien. Me da igual». Años después, su paso por aquel concurso a punto estuvo de sabotear su ingreso estelar al universo Marvel cuando, en 2009 –llevaba dos años en Hollywood–, el equipo de Thor ya estaba convencido de haber dado con el actor perfecto para ser el dios del trueno. Esto es lo que le contó Kevin Feige, presidente de Marvel Studios. «Kevin me dijo: 'Le enseñé a todo el equipo tu audición y todos dijeron que era genial!'. Pero entonces alguien buscó tu nombre en Internet...: 'Mirad, salió en Dancing with the stars '. Y Kevin dijo: 'Un momento, ¿quéééé?'». Hemsworth nunca había pensado que alguien en Hollywood pudiera descubrir ese 'lunar' en su pasado. ¿Qué pasaría si el mundo averiguaba que Thor había cantado y bailado al ritmo del remix salsero del megahit Get busy , del jamaicano Sean Paul, y que ningún juez le había dado más de un cinco? «Era el comienzo del Universo Cinematográfico de Marvel y estaban muy nerviosos –justifica Hemsworth–. Feige tuvo un pequeño momento de duda. Aunque finalmente dijo: 'No, está bien'». Confiesa Hemsworth que no le resultó nada fácil convertirse en el dios del trueno. «Al principio de mi carrera, me construí un personaje en torno a lo que consideraba que era atractivo para los demás o lo que pensaba que buscaban». Nada que ver con su forma de afrontar, quince años después, al inseguro ladrón de joyas de Ruta de escape . «Tampoco es que yo fuera una persona depresiva y desagradable, pero no era fácil estar cómodo interpretando a Thor, con esa postura y esa voz». En varias escenas de Ruta de escape , su personaje habla de cuánto dinero necesita. «El suficiente para sentirte seguro –responde Hemsworth–. Podría haberlo dicho yo mismo». Es un pensamiento que le viene de la infancia, ya que sus padres siempre andaban con dificultades económicas. «Yo solía pensar: 'Si gano suficiente dinero, solucionaré el problema'. Y, de repente, llegó un momento en que había pagado las casas, cubierto todas esas cosas y tuve que reorientarme. De vez en cuando, la situación vuelve a mi mente y mi mujer me dice: 'Estás bien, Chris. Estás a salvo'». Su esposa, desde diciembre de 2010, es la actriz española Elsa Pataky. Su profesora de inglés (él buscaba mejorar su acento americano) en Los Ángeles los presentó. «Salimos a cenar una noche, pero me fui a rodar una película durante cuatro meses. Cuando acabé, cenamos de nuevo, y volví a irme a rodar otro filme». Aun así, acabaron juntos. «Nos casamos y en ocho meses ya esperábamos una niña». Hemsworth tenía 28 años. Pataky, siete más. Tres años después ya eran padres de otros dos niños. Hace dos años, ya cerca de los 40, Hemsworth filmó Limitless , una serie documental para National Geographic dirigida por Darren Aronofsky ( El luchador, Cisne Negro, Noé, La ballena... ) en la que el actor se somete a retos extremos físicos y mentales para explorar la salud, el envejecimiento y la longevidad con la ayuda de científicos y expertos. Admite Hemsworth que parte de su interés en el proyecto es porque esperaba que Aronofsky lo eligiera para una de sus películas. «Parece que está escribiendo algo para mí –dice–. Ya veremos». En uno de los episodios de la serie sobre la salud cerebral, unos análisis de sangre revelaron que tiene dos copias de un gen que lo pone en mayor riesgo de desarrollar alzhéimer. «Cuando se lo conté a mi padre, me dijo: 'No te preocupes, colega. Ya lo solucionaremos'». Poco después, su progenitor recibió la noticia de que padecía alzhéimer, un diagnóstico que impulsó A road trip to remember, documental estrenado en 2025. Hemsworth quería revivir viejos recuerdos, hacerle preguntas a su padre, documentar el tiempo que pasaron juntos. Un amigo le dijo: «Es la película más importante que vas a hacer en tu vida». En el rodaje atravesaron el interior de Australia en moto hasta Bulman y visitaron su antigua casa en Melbourne, redecorada para lucir como en los años noventa. «En el estreno recuerdo que me tomó de la mano, algo que no había hecho desde que yo tenía 10 años –cuenta Hemsworth–. Fue increíblemente emotivo, porque en cuanto empezó la proyección pensé: '¿Qué he hecho? ¿Por qué le hago pasar por esto? Estoy hablando a todos de él como si estuviera muerto y resulta que está sentado a mi lado'. Empecé a sudar y a mirar alrededor, preguntándome si mis amigos y familiares pensaban lo mismo. Pero él se reía. Lo vi tomando la mano de mi madre y luego la mía. Fue precioso». El actor cree que la película, en la que no deja de hacerle preguntas –«cuyas respuestas conozco, solo para que siga sintiendo que le pido consejo»–, también ayudó a su padre. «La otra noche, en un hotel, lo acompañé a su habitación y le pregunté: '¿Cómo te sientes?'. Y contestó: 'Oh, ya sabes, mi cabeza. No sabía dónde estaba la habitación'. Y estaba un poco confundido. Y le dije: 'No te preocupes, lo vamos a solucionar'». Justo lo que su padre le había dicho sobre el alzhéimer unos años antes. «Tus padres te cuidan y, en cierto momento, necesitan que tú los cuides. Ese es hoy mi objetivo y el de mis hermanos: asegurarnos de que se sienta cómodo y seguro, como nosotros nos sentíamos de niños».

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