Ciclotimia sobre dualidad
2026-03-28 - 19:50
La lectura del periódico durante el desayuno, negro sobre blanco en su papel reglamentario, es un placer antañón que sólo los taberneros tocados por el don de la sensibilidad proporcionan ya a sus clientes. En la vieja casona familiar donde trabajo, perdonen la vacilada, la suscripción al ABC data de 1929. Cobra literalidad aquí la fórmula retadora «el-que-pueda-que-empate» porque nadie se suscribió antes de que se fundase la edición sevillana. Aun así, uno llega al despacho con los deberes hechos desde el bar –omitiré su nombre porque no necesita más clientela–, donde comencé el Viernes de Dolores con una tostada buenísima y un artículo mejor todavía. El elogio público al colega periodista se suele postergar hasta el momento del obituario... Ver Más