Científicos desmontan una de las grandes teorías de Stonehenge: así se movieron las piedras
2026-02-01 - 17:25
El misterio sobre el origen de las piedras de Stonehenge suma nuevos hallazgos científicos que ponen en duda las teorías hasta ahora conocidas. Un estudio publicado en la revista Nature Communications Earth and Environment analizó los sedimentos fluviales de los alrededores del monumento y llegó a la conclusión de que estos grandes bloques no llegaron hasta allí de manera natural. Tal y como explican Anthony Clarke y Christopher Kirkland en un artículo para The Conversation, esta investigación se centra en cuestionar la 'teoría del transporte glaciar', que atribuía a los hielos de la última glaciación el desplazamiento de los megalitos hasta la llanura de Salisbury. Esta hipótesis sostenía que los constructores prehistóricos habrían utilizado piedras que ya habían sido depositadas allí por lo glaciares. Cómo se movieron las piedras de Stonehenge Para realizar el estudio, los investigadores recogieron muestras de arena de diferentes ríos cercanos a Stonehenge, analizando más de 700 granos de circón y apatito. Estos minerales actúan como registros geológicos porque conservan información sobre la edad y el origen de las rocas de las que proceden. Los análisis revelaron que la mayoría de los granos de circón datan de entre 1.700 y 1.100 millones de años. Es decir, están vinculados a antiguas formaciones sedimentarias del sur de Inglaterra. Por su parte, los de apatito presentan edades cercanas a los 60 millones de años, una fecha cuando la región estaba cubierta por un mar poco profundo. Estas dataciones no coinciden con las características geológicas de Gales occidental, pero tampoco con las áreas del norte de Gran Bretaña. De haberse producido un transporte glaciar, los sedimentos locales habrían conservado un registro mineral característico de estas regiones. La ausencia de este rastro respalda la hipótesis de que los glaciares no llegaron hasta esta zona en la última Edad de Hielo. Los autores afirman que todos los datos apuntan a que las piedras de Stonehenge fueron cuidadosamente seleccionadas y transportadas de manera intencionada por los humanos, evidenciando la notable capacidad técnica y organizativa de sus constructores hace más de 5.000 años.