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Cinco formas en que Europa puede dañar a Estados Unidos sin vender un solo bono del Tesoro

2026-01-25 - 21:05

Donald Trump ha retirado los aranceles que planeaba imponer el 1 de febrero tras anunciar un principio de acuerdo con la OTAN sobre Groenlandia. A cambio, la Casa Blanca abre la puerta a una negociación "a largo plazo" sobre la presencia de defensa estadounidense en la región. El gesto ha desactivado por ahora la amenaza comercial, pero no ha calmado el fondo de un conflicto, en el que Washington quiere avanzar en la militarización de una isla estratégica sin el aval de Dinamarca ni del gobierno groenlandés, que se han opuesto frontalmente. Bruselas no ha hecho declaraciones oficiales, pero el episodio ha reforzado el consenso entre altos cargos comunitarios de que la capacidad de presión de la Unión Europea (UE) no depende de amenazas financieras. La venta de bonos del Tesoro estadounidense es un recurso de último recurso. Hoy, Europa puede molestar mucho antes, sin desestabilizar los mercados. Y lo sabe. Apretar las tuercas a las tecnológicas sin tocar la fiscalidad El primer frente ya está desplegado. La Ley de Servicios Digitales, aprobada en 2023, puede limitar el modelo de negocio de tecnológicas como Google, Meta o Amazon con una simple revisión de algoritmos. Bruselas estudia elevar el grado de supervisión en respuesta a lo que considera un "chantaje comercial" por parte de Washington. Cualquier restricción nueva sobre el uso de datos, la publicidad segmentada o la interoperabilidad de plataformas reduciría márgenes y pondría en duda el crecimiento proyectado de las 'big tech' para 2026. Lale Akoner, analista global de eToro, lo anticipa esta semana al revisar las previsiones del sector: "Ya no se trata solo de beneficios, sino de cuánta regulación serán capaces de soportar antes de frenar su expansión fuera del dólar". Bloqueo de contratos públicos La segunda vía no necesita nuevas leyes. El Instrumento Anticoerción aprobado en 2025 permite a la Unión Europea bloquear el acceso de empresas extranjeras a contratos públicos si un país tercero actúa con medidas coercitivas. En la práctica, eso dejaría fuera a buena parte del sector servicios estadounidense en Europa, desde consultoras a tecnológicas. Y aquí el golpe duele más, ya que solo en 2024, las exportaciones de servicios de Estados Unidos al Viejo Continente superaron los 295.000 millones de dólares. Según estimaciones de Pantheon Macroeconomics, el uso de esta herramienta generaría más daño a Estados Unidos que una respuesta clásica con aranceles. ASML Hay otra vía menos visible, pero potencialmente más eficaz. Se trataría de cortar el suministro de equipamiento tecnológico difícil de sustituir. La neerlandesa ASML, virtual monopolista global en maquinaria de litografía para semiconductores, podría suspender el acceso a sus clientes estadounidenses en caso de escalada. La industria de chips en Estados Unidos depende aún de piezas y sistemas fabricados en Europa. La idea no es nueva. Macquarie ya advirtió el año pasado que el corte de suministros estratégicos europeos alteraría la cadena de valor tecnológica estadounidense sin necesidad de sancionar a una sola empresa. Reconversión industrial europea Bruselas también ha desempolvado medidas más convencionales. El "Buy European Act", aún en borrador, incentivaría las compras públicas dentro de la UE y reduciría la dependencia de proveedores estadounidenses. Un giro sútil, pero con consecuencias acumulativas para contratistas como Raytheon, Boeing o Lockheed Martin, que ya venden menos a Europa que hace tres años. Paolo Mezza, socio de iCapital, ve en este giro una oportunidad para que Europa fortalezca sus cadenas de valor internas: "Las tensiones han acelerado la rotación hacia sectores más resilientes, y muchas compañías medianas europeas pueden empezar a captar flujos que antes eran automáticos para las megacaps americanas". Aranceles europeos Nada de esto impide que Bruselas mantenga sobre la mesa la amenaza de retomar los 93.000 millones en aranceles suspendidos en 2025. Si se activan, golpearán sobre todo a sectores cíclicos como automoción, maquinaria pesada y bienes de consumo. El impacto estimado por Goldman Sachs en caso de activación plena: entre un 0,1% y un 0,2% del PIB en los países afectados. Pero en un entorno de tipos altos y deuda cara, cualquier impacto comercial amplifica sus efectos financieros. En este punto, los analistas de JP Morgan advierten que los daños colaterales afectarían también a las expectativas de tipos de interés y podrían frenar cualquier intento de desescalada. Europa no necesita vaciar sus carteras de deuda estadounidense para hacer daño. Pero la amenaza implícita persiste. Ocho billones de dólares en activos norteamericanos en manos europeas actúan hoy como un detonador sin activar. Paolo Mezza cree que interferir directamente en el 'asset allocation' de los fondos institucionales es inviable, pero ajustar las condiciones para que inviertan menos en Estados Unidos, "sí es posible". Y sin consecuencias inmediatas para la estabilidad interna europea.

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