Cinco marcas de coches de lujo que resurgieron de sus cenizas
2026-03-24 - 10:10
Muchos españoles, los menos jóvenes, sonríen estos días cuando vuelven a ver coches Ebro circulando por las calles de sus ciudades. La firma fundada en 1954 por el Instituto Nacional de Industria como Motor Ibérica S.A., adquirida por Nissan en 1987, desapareció a principios de los años 90 y ahora, más de tres décadas después, reclama su posición en la industria tras ser impulsada por el gigante chino del automóvil Chery. La vuelta de Ebro no es un hecho aislado. A lo largo de este siglo hemos asistido al renacimiento de nombres históricos de la industria del automóvil, muchos de ellos nombres de fábricas especializadas en coches de lujo. No hace falta salir de España para encontrar el primer ejemplo, Hispano Suiza . La histórica firma de automóviles propiedad de cuatro generaciones de la familia Suqué Mateu (fundada en 1904 por Damián Mateu con la ayuda del director técnico e ingeniero Marc Birkigt) celebró en el año 2024 120 años de historia con las ilusiones renovadas. Entre 1904 y 1946, Hispano Suiza fabricó 12.000 coches de lujo y 50.000 motores de avión. Y 75 años después del inicio de su declive, la marca de la cigüeña plateada en vuelo —símbolo tomado prestado del avión del piloto francés Georges Guynemer en la Primera Guerra Mundial, equipados con motores de la marca española— vuela de nuevo. Lo hace de la mano de la tecnología eléctrica, que ya aplicó en su primer hypercar eléctrico , el Carmen, presentado en 2019, que tuvo continuidad en 2020 con el modelo bautizado como Carmen Boulogne. El Carmen Sagrera es el último deportivo de lujo firmado por Hispano Suiza. Presentado en 2024, cuesta unos dos millones y medio de euros, y está impulsado por una batería de 103 kWh con autonomía de hasta 480 kilómetros y cuatro motores eléctricos de 205 kW de potencia que proporcionan una potencia final al coche de 1.100 CV. Cerca de España, en Italia y Francia respectivamente, dos países con un peso sobresaliente de la industria del automóvil en su historia contemporánea, hay dos ejemplos recientes de fábricas de lujo que están renaciendo de sus cenizas: De Tomaso y Alpine. La italiana De Tomaso es una compañía fundada por el empresario argentino Alejandro de Tomaso en 1959. Mecánico de Maserati de formación, consiguió que su propia marca debutara en la Fórmula 1 en 1962 y, de la mano de Ford, que colaboró con el desarrollo de los motores, firmó modelos históricos como el De Tomaso Pantera, que fue presentado en el Salón de Nueva York en 1970. Fue el gran éxito de De Tomaso, que produjo durante 20 años el Pantera, el coche que forjó la leyenda de una marca que empezó su declive a partir de 1993. En 2012 quebró y a finales de la década pasada fue relanzada de la mano del P72 , el precioso deportivo cuya producción ha cobrado por fin forma en los últimos meses. Con una carrocería curvilínea tomada de los coches de los años 60, el elegante P72, del que se producirán 72 unidades tiene un precio que ronda los 750.000 euros, si bien es un valor que no ha sido actualizado recientemente. Junto al P72 , De Tomaso quiere rugir de nuevo de la mano del P900 , la versión para circuitos del P72, una edición limitada a 18 unidades propulsada por un motor V12 atmosférico de 7.0 litros desarrollado por ItalTecnica que costará más de dos millones y medio de euros. A diferencia de De Tomaso, ya hace casi una década de la vuelta real a las carreteras de Alpine. En 2018, Renault relanzó la marca fundada por Jean Rédélé en 1955. Lo hizo con el modelo A110, presentado en 2017, un coche que rendçia homenaje al modelo homónimo original, que se convirtió en un icono del automovilismo gracias a sus triunfos en el campeonato mundial de rallies del año 73. Aquel año, Renault adquirió la compañía Alpine, que siguió produciendo coches hasta 1995, con el modelo A610 como el último de esta primera etapa. En 2012, Renault anunció la recuperación de la marca coincidiendo con el 50 aniversario del A110, que finalmente vio la luz con su versión actualizada un lustro después. A pesar de su éxito en las competiciones, Alpine enfrentó dificultades financieras en la década de 1970. Renault, que ya tenía una estrecha relación con Alpine, adquirió la empresa en 1973. Bajo la administración de Renault, Alpine continuó produciendo coches deportivos , pero no logró replicar el éxito del A110. Actualmente, Alpine cuenta con 170 tiendas en 25 mercados, según datos de la compañía, que aspira a ser «la marca francesa de vehículos deportivos especializados líder a nivel mundial, ofreciendo los mejores coches para el conductor de la era eléctrica», dice Philippe Krief, Chief Executive Officer de la marca, que a finales de año presentó su último modelo, el A390, un eléctrico disponible en dos versiones: GT (67.500 euros) y GTS (78.000 euros). Alpine, De Tomaso o Hispano Suiza tienen muy buenos ejemplos recientes en el mercado del automóvil de lujo para imitar sus pasos: Maybach y, sobre todo, Bugatti. La empresa Maybach, fundada a comienzos del siglo XX por Wilhelm Maybach y su hijo Karl como Luftfahrzeug-Motorenbau GmbH, se dedicó a la fabricación de motores para dirigibles, pero trabajó estrechamente con el ingeniero Gottlieb Daimler. A partir de 1919, la compañía se abrió a la fabricación de coches de lujo : suyo es, por ejemplo, el Maybach Zeppelin. Hasta el cierre de la fábrica en 1941 se fabricaron 1.800 vehículos Maybach, marca que ha llegado viva hasta nuestros días de la mano de Daimler-Benz, que la resucitó a finales de los años 90, medio siglo después de desaparecer con la explosión de la II Guerra Mundial. Daimler lanzó en 2002 el Maybach 57 y el Maybach 62 con la intención de competir en el segmento más premium con marcas como Bentley y Rolls-Royce , pero las ventas no estuvieron a la altura de las expectativas, de ahí que en 2012 se frenará la actividad de la marca, que volvió a revivir en 2015 ya como submarca de Mercedes-Benz. Desde entonces, la casa germana ha conseguido desarrollar con éxito su gama más alta, la más lujosa, bajo el nombre de Maybach. Una de las últimas joyas que lleva su nombre es el Mercedes-Maybach S 680 Edition Emerald Isle, un homenaje a la Costa Central de California en forma de un vehículo de lujo limitado a 25 unidades vendidas cada una de ellas a un precio, según la prensa internacional, que supera los 200.000 euros. Todavía más representativo es el ejemplo de Bugatti, quizá la mejor vuelta a la actividad de la historia del automóvil. Fundada en 1909 por el ingeniero italiano Ettore Bugatti y con sede en la Alsacia, entonces Alemania, la fábrica estuvo alrededor de 35 años sin producir un solo modelo después de triunfar en carreras como las 24 Horas de Le Mans y de producir alguno de los coches más valorados de la historia, con el Bugatti Type 35 y el Type 57 SC Atlantic. Tras la muerte de Ettore Bugatti en 1947, con el rumbo perdido, la producción de Bugatti cesó definitivamente en los años 50 y no fue resucitada hasta que en 1987 fue adquirida por Romano Artioli, un empresario italiano que compró los derechos de la marca y abrió la fábrica en Campogalliano (Italia). El EB110 lanzado en 1991 fue un éxito pero no evitó el quiebre de la compañía en 1995, que cerró por segunda vez. Tres años después, en 1998, Volkswagen adquirió Bugatti y en 2004 lanzó el Bugatti Veyron, predecesor del Bugatti Chiron, lanzado al mercado en 2016. El año pasado, tras una década en producción, la fábrica de Molsheim despidió al Chiron y también a su icónico motor W16 de 8.0 litros para dar la bienvenida al Bugatti Tourbillon , su heredero. El Tourbillon, del que se fabricarán un total de 250 ejemplares con un precio inicial de 3,8 millones de euros, pisará la carretera a lo largo de este año 2026. Sin duda alguna, el de Bugatti es el mejor ejemplo posible para marcas icónicas como Hispano Suiza y De Tomaso, que están reclamando el sitio que les corresponde por su historia en la industria del automóvil de lujo.