Cofradías, tamborradas, alardes... la dificultad de ser mujer en los ritos y fiestas tradicionales que se celebran en España
2026-03-25 - 05:10
El Gobierno va a iniciar el procedimiento para revocar la declaración de la Semana Santa de Sagunto como Fiesta de Interés Turístico Nacional. Lo anunció este lunes el Ministerio de Industria y Turismo después de que la Cofradía de la Purísima Sangre de Nuestro Señor Jesucristo de Sagunto se pronunciara en contra de la participación de las mujeres en sus manifestaciones de Semana Santa. La igualdad va siendo un hecho, pero, ocasionalmente, se topa con piedras en el camino. La de Sagunto es la última de las visibles. De parecido signo, religiosas o no, en España ha habido problemas similares en otros eventos y fiestas, y siempre con el argumento de la tradición. Una cofradía de Cartagena, como en Sagunto Lo de ahora en Sagunto pasó en 2025 en una cofradía de Cartagena, en la Región de Murcia. El Ministerio de Igualdad recibió una queja relativa a la exclusión de dos mujeres, madre e hija, de la Agrupación de Granaderos de la Cofradía Marraja, la más antigua de Cartagena (del siglo XVI). También el Defensor del Pueblo se puso en contacto con la cofradía por el mismo asunto. Una mujer, hermana de la Cofradía de los Marrajos prácticamente desde que nació, comunicó en marzo de 2023 su interés por desfilar en la Agrupación de los Granaderos (una de las 18 con las que cuenta la cofradía marraja) con su hija, menor de edad. La agrupación se fundó en 1935 y nunca ha permitido mujeres en sus filas. En la cofradía le dieron largas a lo de desfilar, pero finalmente tuvieron que responder. En una reunión extraordinaria se votó sobre la "participación femenina de hermanas de la Agrupación vistiendo traje de granadero en las salidas de los tercios de cadetes y adultos de la Agrupación. Debate y votación". Una mayoría aplastante votó en contra de permitir a las mujeres desfilar con sus hermanos Granaderos. Antes de recibir la queja de Igualdad, los hombres de los Marrajos recibieron el respaldo de la Iglesia. El Tribunal Eclesiástico de la Diócesis de Cartagena sentenció que primaba el derecho de asociación y libertad religiosa. Además, el Obispado consideró que la postura de la agrupación de no inscribir a mujeres no era discriminatoria. Una cofradía canaria y la decisión del Constitucional Este tipo de discriminación sucede con más frecuencia de lo que pudiéramos pensar y, de hecho, el Tribunal Constitucional ya ha tenido que pronunciarse. Lo hizo en diciembre de 2024, cuando revirtió una exclusión de siglos al reconocer el derecho de una mujer a formar parte de una cofradía de La Laguna (Tenerife), Desde su fundación en 1659, la Asociación Pontificia, Real y Venerable Esclavitud del Santísimo Cristo de La Laguna solo admitía a hombres. El empeño de María Teresita Laborda cambió las cosas. En marzo de 2020 el Juzgado de Primera Instancia 2 de Santa Cruz de Tenerife anuló un artículo de los estatutos de la asociación en la parte que excluía a la mujer como aspirante a ser integrante de la cofrafía por "vulnerar los derechos fundamentales de igualdad, de no discriminación por razón de sexo y el derecho de asociación". Se condenó a la agrupación religiosa a corregir sus estatutos para eliminar el veto a las mujeres. La sentencia fue ratificada por la audiencia provincial, pero no por el Tribunal Supremo, que en 2021 falló contra Laborda. El asunto llegó así al Constitucional que, en 2024, reconoció el derecho de la mujer. Entendió el tribunal que esta cofradía de La Laguna tenía una posición de dominio en su ámbito religioso y que al vetar a la candidata le inflingía una doble discriminación, tanto como mujer como por vulneración de su derecho de asociación. La decisión supuso un giro histórico y reafirmó el principio de no discriminación por razón de género. El tribunal dio la razón a Laborda y ordenó además la modificación de los estatutos de la asociación para eliminar el término "caballeros". Desde entonces, las mujeres pueden entrar en la cofradía tinerfeña. La tamborrada de Donostia La tamborrada de San Sebastián es la fiesta con la que cada 20 de enero la ciudad celebra su santo patrón. Consiste en una serie de desfiles de tambores y replicantes que van tocando piezas. Los que portan tambor van ataviados con trajes militares napoleónicos, mientras que los replicantes, que portan barriles de madera, van vestidos de cocineros. Durante décadas fue, como aquel brandy, cosa de hombres. Hoy, de las 160 tamborradas que desfilan en el Día de San Sebastián, solo queda una que lo hace sin mujeres. La lucha ha sido larga. La inició la compañía Kresala en 1980 con la incorporación de mujeres en sus filas. Poco a poco, las compañías que había sido solo masculinas pasaron a ser mixtas y las mujeres pudieron desfilar como tamborreras, barrileras o aguadoras. En 2024, tres de las compañías masculinas pasaron a ser mixtas. Ya sólo cinco se resistían a hacerlo argumentando cuestiones como la tradición o el origen de la fiesta. El año pasado ya sólo era una. La sociedad Aizepe fue la única que no permitió a las mujeres tomar parte en su tamborrada. De la Parte Vieja de Donostia, este grupo prohíbe a las mujeres ser socias y entrar en su cocina. En 2026, San Sebastián vivió la tamborrada más paritaria de la historia. De las más de 22.000 personas que desfilaron con las 167 compañías de adultos, el 47% fueron mujeres. El 98,8% de las compañías fueron mixtas. Quedaron fuera de ese porcentaje los de Aizepe y otra formada íntegramente por mujeres. El Alarde de Irún y Hondarribia El acto más importante de las fiestas de Irún es el Alarde de San Marcial, que se se celebra el 30 de junio. Fiesta de interés turístico nacional, la población irunesa desfila por las calles ataviados con boinas (txapelas) rojas, chaqueta negra, camisa blanca, corbata roja, pantalones blancos y alpargatas blancas con cintas negras. Los soldados se dividen en pífanos, parches, redobles y escopeteros. También Hondarribia celebra la misma fiesta, y en uno y otro caso siempre fue sólo para hombres. A mediados de los noventa, la reivindicación de la igualdad en los Alardes empezó a tomar forma. En 1996 se realizó el primer intento de las mujeres para desfilar. Primero, fue en Irún el 30 de junio y, después, el 8 de septiembre en Hondarribia. La veintena de mujeres y algunos hombres que intentaron incorporarse al desfile fueron rechazados brutalmente. Tanto, que la agresión llegó a los fotógrafos y cámaras que quisieron recoger el momento. Lo mismo pasó semanas después en el Alarde de Hondarribia. En 1997 se fundó una compañía mixta, la Jaizkibel. Desde el principio, sufrió el acoso del resto. Cada vez que intentaban realizar el recorrido del Alarde se encontraban con barricadas humanas, amenazas, insultos y hasta pedradas. No fue hasta 2003 que la Jaizkibel logró atravesar la calle Mayor como una compañía más. En 2006 y 2007, los defensorees de la tradición machista colocaron plásticos negros al paso de Jaizkibel. Pero era cuestión de tiempo. En 2023, el Alarde no fue mixto, pero Hondarribia celebró el más igualitario hasta la fecha. Pero todavía ese año, se difundió un escrito que obligaba a los miembros de la Banda de Música del Alarde de Hondarribia a "proteger, transmitir y difundir el valor" del alarde "contemplando a la mujer en la participación del acto como representación única de la figura de cantinera". Hay pues, un alarde tradicional y discriminatorio, y otro mixto e igualitario. La Alcaldía estableció los espacios y horarios de ambos desfiles. El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 3 de San Sebastián confirmó la validez del decreto del alcalde. El pasado 8 de septiembre se celebró con los desfiles de la compañía mixta Jaizkibel y el Alarde, aunque este último envió una escasa representación al árbol de Guernica, el punto de concentración desde donde arrancan ambos desfiles. El Misteri d'Elx, sólo para hombres El Misterio de Elche (Misteri d'Elx en valenciano) es un drama sacro-lírico religioso que recrea la Dormición, Asunción y Coronación de la Virgen María. La obra, escrita en valenciano antiguo, se escenifica cada 14 y 15 de agosto en el interior de la Basílica de Santa María de la ciudad alicantina. Las mujeres sólo pueden ser espectadoras. Todos y cada uno de los personajes son representados por varones. Dicen sus organizadores que de ese modo respetan el origen litúrgico-medieval del acto, que vetaba expresamente la aparición de mujeres en este tipo de representaciones. Y así, en pleno siglo XXI, hombres y niños siguen representando todos los papeles de la Asunción de la Virgen.