Comer en una antigua estación de tren es posible en el Mesón La Cantina
2026-02-17 - 09:35
Hay restaurantes que se buscan y otros que aparecen justo cuando más se necesitan. El Mesón La Cantina, en Doña Mencía, pertenece a esa segunda categoría: es casi una meta para quienes recorren la Vía Verde del Aceite, uno de los itinerarios ciclistas y senderistas más transitados de la provincia. Lo que hoy es un mesón con aroma a leña fue en otro tiempo la antigua estación ferroviaria de la localidad , perteneciente a la línea Jaén–Puente Genil. El edificio principal, rehabilitado para uso turístico y gastronómico, conserva ese aire de otro siglo: muros de piedra, techos con vigas de madera y una estructura que recuerda al trajín de maletas y silbidos de tren. Hoy, en lugar de locomotoras, lo que llega son bicicletas, mochilas y familias dispuestas a disfrutar de un plan de naturaleza con un sabroso final feliz en la mesa. Situado en plena traza de la Vía Verde, el mesón funciona como punto de encuentro para ciclistas que atraviesan la Subbética, senderistas que enlazan etapas y grupos que buscan una jornada distinta al aire libre. Justo en el entorno se concentran servicios vinculados al turismo activo, lo que convierte a La Cantina en una especie de centro neurálgico donde desayunar temprano, almorzar tras la ruta o simplemente hacer una pausa con vistas al paisaje. El amplio aparcamiento facilita la llegada en coche, pero buena parte de su clientela llega pedaleando. No es extraño ver bicicletas apoyadas junto a la terraza mientras en el interior se prepara café y tostadas a primera hora de la mañana. Los fines de semana, el ambiente se anima especialmente al mediodía, cuando las mesas se llenan de grupos que celebran el final de la etapa. En lo gastronómico, la propuesta se basa en la cocina andaluza tradicional con especial protagonismo de las carnes a la brasa . La parrillada mixta, el churrasco y distintas piezas hechas al carbón son algunos de los reclamos más habituales, especialmente en jornadas de mayor afluencia. Son platos pensados para compartir y recuperar energía, en sintonía con el perfil activo de muchos de sus comensales. La carta se completa con referencias reconocibles de la cocina cordobesa: salmorejo , flamenquines o embutidos a la brasa. No busca sofisticación, sino contundencia y sabor. También hay espacio para postres tradicionales, como flan o tarta de queso, que rematan comidas largas de sobremesa relajada. Uno de los elementos más comentados por quienes lo visitan en los meses fríos es la chimenea, que aporta una atmósfera especialmente acogedora . Desayunar junto al fuego antes de salir a pedalear o entrar en calor tras una mañana de ruta es parte de la experiencia. En contraste, cuando suben las temperaturas, la terraza exterior permite disfrutar del entorno natural y del trasiego constante de viajeros. El horario, eso sí, invita a planificar la visita con antelación, especialmente entre semana, cuando la apertura se concentra en horario de mañana y mediodía. Los fines de semana amplía su franja, adaptándose mejor al ritmo de ocio. Para quienes recorren la Vía Verde, es una parada casi natural. Para quienes aún no conocen la ruta, puede ser la excusa perfecta para descubrirla. Porque en Doña Mencía hay un lugar donde la historia ferroviaria sigue viva, aunque ahora en vez de trenes, hay bicis.