'Commodatum': El poder popular del arte en Collegium
2026-03-12 - 13:23
Hay vida más allá de las ferias. Los procesos artísticos pueden enraizar en terrenos mucho más fértiles que los del centralismo 'despótico' o la pomada curatorial. En Arévalo, un municipio de Ávila con menos de 8.000 habitantes, se está desarrollando, gracias a los coleccionistas Lorena Pérez-Jacome y Javier Lumbreras, un proyecto que merece ser calificado como extraordinario: Collegium. No es fácil poner en marcha un centro de creación, investigación y exposiciones que, además, desde el primer momento, involucra a artistas y comisarios de importantísimas trayectorias internacionales. Basta con entrar en la iglesia de San Miguel, con el suelo cubierto de tierra batida, para sentir el enorme impacto de la instalación 'Yo, vos y la luna' (2015) del brasileño Tunga. Un tronco petrificado es el centro 'excéntrico' de una obra que alegoriza lo alquímico y, además, establece un magnífico diálogo con el retablo renacentista con la pasión y resurrección de Cristo. El proceso de metamorfosis de la materia, las modulaciones de los elementos, del agua al ámbar, conducen a la contemplación hasta regiones de transformación físicas y psíquicas de gran hondura. 'Commodatum', por su parte, es una colectiva, comisariada por Lumbreras y Aldones Nino, que retoma lúcidamente el concepto jurídico del préstamo gratuito basado en la confianza. Las obras de Allora y Calzadilla, Carolina Caycedo, Jonathas de Andrade, Shilpa Gupta, Christian Jankowski o Roman Ondak, entre otros, en la iglesia de San Martín, ejemplifican modos de generar comunidad a partir del comodato de una colección que revitaliza un pueblo. La alusión al teólogo, filósofo y economista Martín de Azpilcueta es oportuna, sobre todo si recordamos que fue quien formuló en el siglo XVI la teoría cuantitativa del dinero, además de criticar la tortura en los procesos judiciales o censurar los abusos cometidos en la conquista de América, pero sobre todo propugnó la supremacía del poder popular frente al absolutismo real. Visitando el delicado 'Pabellón dorado' realizado por Shinji Nagabe en una estancia del Museo de Historia de Arévalo o contemplando la evocación de las Trece Rosas que plantea Marcela Cantuaria en la Casa del Concejo se comprende que hay un 'poder popular' del arte que, afortunadamente, hace que tengamos, en momentos de banalización extrema, un poco de esperanza. La intervención de Miguel Benjumea en el Centro de Actividades del Mudéjar, con la palabra 'Mudayyan' en neón y un bodegón de piezas recicladas, es ejemplo de 'obra site specific' que ajusta el concepto sin caer en la pedantería o el hermetismo. En la Alhóndiga y el Colegio de los Jesuitas han montado obras de Lua Fischer, Ulises Mazzucca, Ayla Tavares, Laura Mena, Adrián Gaitán, X. Tupâ Jekupe, Inés Zenha o Dandara Cateteque, que han disfrutado de residencias en este ambicioso proyecto. Laura Gutiérrez Camejo repite en tres formatos la frase de Orwell 'All art is propaganda'. El arte es siempre político, entendido como 'campo de resistencia'. La fe que se propaga gracias a este 'comodato' es la de un arte que busca la 'educación estética' que defendiera Schiller: un comportamiento popular que busca la libertad.