Conclusiones de ARCO 2026: entre el 'chichi moreno' y el 'pormishuevismos'
2026-03-08 - 08:43
La riqueza de nuestro idioma es la que permite que para alabar la grandeza (también el cuajo) de un individuo podamos echar mano (no en el sentido literal, desde luego) de los genitales de uno u otro sexo. Para esto somos muy paritarios. Ahí está ese 'chichi –en más burdo 'coño'– moreno' de algunas y el 'por mis/tus/sus huevos' (a veces santificados) o, cuando no hay miedo a ser el más soez de todos, 'cojones'. De lo uno y de lo otro ha habido en la edición de ARCO de 2026, a la que ya le quedan pocas horas. Una entrega empeñada en 'mirar al futuro', cuando lo que a los galeristas y artistas les interesaba era localizarse en el presente, con ese 21 por ciento de IVA lastrando ventas y desvinculándonos de Europa y de los otros ámbitos de la cultura de nuestro país. Por cosas así sí que nos tiene que llamar 'losers' Donald Trump (el 'pormishuevismos' por antonomasia), y no por no dejarle las bases aéreas para que él se vaya a pisarle los fregaos a otro pueblo. Algo, por cierto, en lo que no entra tampoco por el agujero su amiga Meloni, otra que los tiene 'bien plantaos' (ovarios, que se sepa, en su caso). Hablando de nuestros 'fratelli' italianos, daba gusto –y mucha envidia– escuchar el viernes en el Instituto Italiano de Cultura a Federico Mollicone, presidente de la Comisión de Cultura del Congreso italiano, lo claro que lo han tenido sus políticos, dejando su IVA del arte, de los más altos de Europa hasta hace poco (23%) al 5% (ahora el más bajo): «¿Qué preferimos: muchos huevos ahora o una gallina grande en un mes?» . Bien han asumido en este país que más recauda su Estado con un impuesto pequeño que con uno grande. Si al final, todo es cuestión de huevos. Y aquí, los tienen bien gordos nuestro ministro Urtasun, al que le resbalaban el día de la inaguración los pitidos de los agentes del arte a su gestión en este tema, y hasta el secretario de Estado, Jordi Martí , que parece un pitoniso repitiendo como un mantra que 'algo inminente' está por venir. Pero no llega... Aunque más que de huevos, parece ser, por lo que dicen los que saben, que esto es una cuestión de 'coño moreno': el de la Ministra de Hacienda, la que se aferra a ese 21 por ciento 'ja-la-maten' más que a un 6% o un 5% (¿será por la rima fácil?) y que está consiguiendo que los galeristas se conformen hasta con un diez, como el del cine o el del teatro. Esta gente si que los tiene cuadrados: llegando hasta donde se ha llegado, ahora hay que acercarse lo máximo al libro, que se sitúa al 4%. Sobre todo porque a partir de este lunes se retira el foco mediático y se quedan de nuevo solos predicando en el desierto. Pero en fin, por cambiar de tema, y ante el gran chasco del futuro (que, si les digo la verdad, los artistas lo ven de forma apocalíptica, lleno de basura y andrajos), curiosamente esta edición, en la que a algunos se le pusieron de corbata (¿otra guerra en ciernes? ¿otra vez los coleccionistas huyendo en masa? ¿Irán, qué te hemos hecho?), lo que ha terminado marcando titulares han sido 'los chichis', que algunos, algunas y algunes parece que acaban de descubrir que existen. Lo hicieron desde el primer día cuando la prensa encontró los de las grandes mandatarias al aire, cuando no entregadas al arte de tocárselos o compartirlos, pintados de una forma bastante naif (todo hay que decirlo) por la afgana Kubra Khademi. No deben de pitar mucho fuera de nuestras fronteras Yolanda Díaz o Maria Jesús Moreno cuando no aparecen entre los retratos. Y volvieron a saltar a la palestra cuando supimos que el mismísimo Museo Reina Sofía se llevaba para casa los de LaRibot fotografiados con polaroid (¡atención restauradores!), que precisamente llevaban ese título: 'Nueve chichis y un flash'. Los ha habido también, y maravillosos, en el estand de Guillermo de Osma, con esos dibujos eróticos lésbicos de Victorina Durán inéditos hasta la fecha. Y tetas, senos, desnudos femeninos en T20 (Inma Liñana), en Rocío Santacruz (de Colita pidan que les enseñen su homenaje a Bárba Rey; la acompañan Ouka Leele y Pilar Aymerich), Memoria (el solo project de Terry Holiday es de lo mejor de la feria) o José de la Mano, que en el almacén esconde una señora 'tijera lésbica' de Angiola Bonanni... ¡de 1964! Para contrarrestar, en uno y otro espacio 'cuelgan' (en sentido metafórico) los atributos de Armando Cristeto y Equipo Límite, respectivamente. ARCO llega a su fin. Y pese a los nubarrones, parece que la feria ha ido bien. Pese a los espacios comisariados, que no terminan de cuajar o nos siguen lanzado por enésima vez la misma imagen exótica y 'pachamamera' de Iberoamérica (ese subcontinente es mucho más: a ver si le cala a algún comisario ya)... Así lo constatan los expositores consultados. Se sigue vendiendo a buen ritmo a pesar de las campañas bélicas; se sigue vendiendo (y seguramente se vendería más), a pesar de los impuestos. El salón sigue siendo un lugar en el que encontrar obras interesantes aunque no despampanantes. Eso se lo debemos sobre todo a su directora. Así que solo nos queda gritarle un sonoro '¡ole tu chichi!'.