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Congelados en el tiempo: los seis pueblos de Albacete que fueron abandonados

2026-03-03 - 06:13

Si hay un lugar en España para disfrutar de la naturaleza esa es la provincia de Albacete. Recorriendo su terreno encuentras todos tipo de atractivos: desde pueblos escondidos en la sierra con pinturas rupestres declaradas Patrimonio de la Humanidad hasta rutas de senderismo que te llevan a descubrir lagunas de agua cristalina. Sin embargo, en el lado contrario se encuentran algunos municipios que han sido abandonados con el paso del tiempo. A pesar de los esfuerzos de diversas comunidades para terminar con la despoblación rural, son muchas las personas que siguen huyendo a las grandes urbes en busca de una oportunidad. Quizás esto es lo que ha hecho que alguno de estos seis pueblos se hayan quedado atrapadas en el tiempo y actualmente sus calles están completamente desiertas. Los pueblos abandonados de Albacete Alcadima está situado en un estrecho valle que atraviesa el río Mundo. Forma parte del municipio de Liétor y está caracterizado por la apariencia pintoresca de sus viviendas. La gran mayoría están construidas con yeso y están agrupadas de una manera muy compacta. Los vecinos que residieron ahí mantenían buenas relaciones con poblaciones cercanas. Además, llegaron a tener luz gracias a la central eléctrica de Hijar. El problema es que la falta de accesos adecuados y el cierre de la mayor parte de los servicios básicos, hizo que los habitantes tuvieran que abandonar el pueblo en la década de 1970. Ubicado en un espolón rocoso al lado del río Puentecillas está Arteaga de Abajo, un pueblo abandonado perteneciente a Peñascosa. Su localización se caracteriza por el asilamiento y por ser un lugar expuesto a los duros inviernos de la sierra. Las viviendas agrupadas en empinados caminos a los que tan solo se pueden acceder a pie. El abandono aquí se produjo en los años sesenta porque, al igual que Alcadima, no había servicios básicos, pero también se hacían difíciles las comunicaciones. En la sierra del Segura, a más de 1.400 metros de altitud, está El Encebrico, un municipio que pertenecía a Paterna del Madera. En invierno, la nieve cortaba el acceso al pueblo durante días y las casas se quedaban sin agua corriente o electricidad. Sin escuelas o sin servicios sanitarios cercanos, algunos vecinos empezaron a emigrar en el siglo XX. Y aunque otros se quedaron, pronto este municipio albaceteño sufrió una despoblación completa. Dentro del municipio de Villarrobledo está Moharras, un lugar despoblado cuyas raíces te trasladan a la época andalusí. Antiguamente, era un enclave agrícola que tenía su propia iglesia y una pequeña población. No obstante, en la segunda mitad del siglo XX comenzó su declive. Marimínguez es una pedanía de Alcalá del Júcar que basaba su economía en la agricultura de secano, con terrenos en los que reinaban los cultivos de vid, trigo o cebada. A pesar de que logró estar habitado durante más tiempo que otras zonas de la provincia, poco a poco el éxodo rural provocó la despoblación total del pueblo. Actualmente, se pueden observar las ruinas de algunas de sus viviendas. Y por último, también en la sierra del Segura, pero perteneciente a Molinicos, nos encontramos a Las Hermanas. Una buena cantidad de vecinos se llegaron a asentar en este territorio durante años. Sin embargo, la rutina era complicada porque tenían que trasladarse a otros pueblos para hacer algún trámite. Los vecinos comenzaron a marcharse a Molinicos en la década de los sesenta y setenta, dejando el municipio abandonado.

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