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¿Conoces los peligros que alberga el jardín para tus perros y gatos?

2026-02-11 - 06:15

Los peligros para nuestros compañeros de cuatro patas, ya sean perros, gatos, conejos u otras especies que conviven con nosotros, no siempre están donde creemos, a menudo se encuentran más cerca de lo que pensamos: en nuestro propio hogar. Sustancias de uso doméstico habitual, pensadas para combatir plagas o cuidar plantas, figuran entre las principales causas de intoxicación en animales de compañía, según advierte la Real Sociedad para la Prevención de la Crueldad contra los Animales (RSPCA). El problema no es solo su toxicidad, sino su atractivo, ya que muchos de estos productos están diseñados para resultar apetecibles a nuestras mascotas. Uno de los peligros más frecuentes es el uso de cebos para ratas y ratones. Estos productos suelen contener compuestos anticoagulantes similares a la warfarina, que provocan hemorragias internas progresivas. "Están formulados para atraer a los animales", detallan desde la asociación, "lo que hace que colocarlos en lugares elevados o escondidos no sea una garantía real de seguridad". Algo parecido ocurre con los cebos para caracoles y babosas, responsables de un número significativo de intoxicaciones graves, especialmente en perros. Muchos contienen metaldehído, una sustancia potencialmente letal incluso en pequeñas cantidades. Su presentación en forma de pellets, muy similar al pienso seco, y la presencia de ingredientes como cereales o melaza los convierten en un reclamo irresistible. Tras la ingestión, los síntomas pueden aparecer en menos de una hora: temblores leves, marcha inestable, ansiedad o salivación excesiva. Ignorar estas primeras señales puede resultar fatal. Sin tratamiento, los temblores evolucionan hacia convulsiones severas, con un aumento peligroso de la temperatura corporal que puede causar daños cerebrales irreversibles o la muerte. Los cebos para ratas y ratones están formulados para atraer a los animales Las plantas ornamentales, tanto de interior como de exterior, tampoco están exentas de riesgos. Algunas especies comunes pueden resultar extremadamente tóxicas. Los lirios, por ejemplo, pueden provocar un fallo renal agudo en los gatos, mientras que otras plantas, como el ricino o ciertas variedades de brunfelsia, contienen toxinas capaces de desencadenar vómitos, fiebre, convulsiones o desorientación. A estos peligros se suman elementos más insospechados, como los huesos de frutas, semillas o bayas que caen al suelo en jardines y parques. Al ser ingeridos, pueden causar obstrucciones intestinales graves y, en algunos casos, aportar además compuestos tóxicos. Retirarlos con regularidad es una medida sencilla que puede evitar una intervención quirúrgica de urgencia. También merece especial atención el llamado mantillo de cacao, un subproducto de la industria del chocolate utilizado como cobertura vegetal en algunos jardines. Aunque no es habitual en todos los países, la RSPCA alerta de los numerosos casos de intoxicación registrados allí donde se emplea. El motivo es la teobromina, la misma sustancia responsable del envenenamiento por chocolate, presente en concentraciones elevadas en las cáscaras de cacao. "Su aroma a chocolate lo hace muy atractivo para los perros", advierte la organización. En dosis altas, puede provocar hiperactividad, temblores, convulsiones y la muerte, y lo más preocupante es que estos productos suelen carecer de advertencias claras en el etiquetado. Los fertilizantes completan esta lista de amenazas silenciosas. Aunque muchos causan solo irritaciones digestivas leves, otros contienen metales, insecticidas o compuestos cáusticos capaces de generar intoxicaciones graves. Algunos, especialmente los que incluyen organofosforados, pueden desencadenar convulsiones de inicio súbito y poner en riesgo la vida del animal en cuestión de horas. Ante todos estos peligros, desde la RSPCA recomiendan que, ante la mínima sospecha de ingestión de un producto tóxico, no hay que esperar a ver "si se pasa", ya que la rapidez en acudir al veterinario puede marcar la diferencia entre la recuperación y un desenlace fatal.

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