Contra la vulgar arena de los días
2026-03-23 - 02:40
Ángel Antonio Herrera sabe de la noche lo que de las calles, los mentideros y los pirómanos: todo. La suya es la voz de la acera. La métrica de la prisa. Todo lo que sube y se ve obligado a bajar: políticos, redentores, presentadores, audiencias, novelistas, aspirantes a novelistas, vedettes, corruptos, tronistas, jueces, futbolistas, ministros o noticias que dejan de ser tales en un abrir y cerrar de ojos. Después de todo eso, a un lado de esa noria, permanece él: observando, tomando atenta nota del despojo. Por eso a Ángel Antonio Herrera la vida se le atraviesa como metáfora y acaba convertida en palabra, porque al poema y al periódico se llega siempre desesperado. A empujones, si es preciso, pero impecable. «De la noche me va durando un luciente luto. De faenar la noche, y el porvenir de sus puertos». «Ciertamente me distingue, entre las fijas fieras, el pacífico proceder del suicida». «Es el mío el duro síntoma vagabundo de quien una hora tendrá en que no vuelva de las mismas lejanías donde se aman los tigres o las diablas, mis hermanos», escribe en los versos de 'Oler a loco' , la antología poética con prólogo de Marcos Ricardo Barnatán recién publicada por Renacimiento y que acompaña los días de una semana que se parece a todas, de no ser porque son sus versos, los de Ángel Antonio , los que separan un día de furia de otro día de furia con un improperio hecho de la más pura y perfecta belleza: «Lo que escribo, sí, busca justicia de alhaja, y tiene cábala de selva, aunque no la abarque. Lo que adivina vive a su alrededor, y lo viene perdiendo conmigo: el tesoro de la claridad, que nombra en silencio, y el agua de aurora cuya réplica no existe, y la luna inaugural que somos y no somos». Profundo, introspectivo, afilado, inconfundible. Cada vez más suyo. Así es el estilo y el tono de Ángel Antonio Herrera . Así es este poemario que aspira el aroma secreto de los desquiciados y que hiede, acaso percute, con ese sudor brillante de los amanecidos. Treinta años de carrera literaria, décadas de periodismo: la cal y la cal para resguardar la belleza de la vulgar arena de los días. El poeta que junto a la noria escribe aquello que en verdad habrá de permanecer.