Contrato prematrimonial para Feijóo y Abascal
2026-02-25 - 05:33
Cual precavidos novios que, antes de enfrentarse al altar, se tantean los bolsillos y quieren aclarar los límites y condiciones de su futura unión, el PP y Vox negocian desde esta semana su contrato prematrimonial. Sus intermitentes riñas amenazaban esta vez la consecución de nupcias tan importantes como las de Extremadura o Aragón y, temerosos, los padres de tan irresponsables novios han tomado las riendas para enfriar nervios, hablar, consolidar la relación y poder preparar flores para las múltiples celebraciones que se avecinan. Fue una larga conversación telefónica el pasado domingo entre Feijóo y Abascal la que selló la necesidad de un pacto prenupcial que, aunque se anuncie para las más inminentes bodas autonómicas, confirma el camino del gran enlace que ya preparan para La Moncloa. El líder del PP venía resistiéndose a asumir que sólo con Vox se le abrirían las puertas de la presidencia del Gobierno pero los resultados de las elecciones extremeñas y aragonesas, que él mismo propició adelantar, le han confirmado dolorosamente que nunca será presidente cuando él quiera, sino cuando quiera la ultraderecha. "Los electores de ambos partidos sabrán, ya sin asomo de duda, que votan al pack completo" El acuerdo viene a tranquilizar a las familias de los contrayentes tanto como a alarmar, aún más si cabe, a quienes percibimos los peores peligros para nuestro país en semejante unión. Si los de Génova y los de Vox suscriben oficialmente el pacto Feijóo ya no necesitará disimular y su creciente adhesión a las políticas negacionistas y excluyentes de Vox se normalizará en el discurso de una derecha ya definitivamente travestida en extrema derecha, aquello que María Guardiola quiso negar y le costó un humillante vapuleo de sus mayores a la vista de todos. Es lo único productivo del anunciado contrato: que los electores de ambos partidos sabrán, ya sin asomo de duda, que votan al pack completo. Como también quienes no les votan tendrán absoluta certeza de la España que se avecina si la suma de sus votos les permite configurar el próximo gobierno del país. Un pequeño aperitivo de lo que el antaño autonomista y centrado Feijóo está dispuesto a aceptar en la dote de Abascal se encuentra en el documento base del PP para el pacto. A Vox le pide que le apruebe los cuatro Presupuestos de cada legislatura y acepte la proporcionalidad de los votos en el reparto del poder. A cambio, los gobiernos del PP asumirán como prioridad política buena parte de los mantras de Vox que, hasta ahora, intentaban esquivar. Genérica, pero inequívocamente, el texto alude a poner por delante en la acción de gobierno la reducción de la burocracia (puerta abierta a la eliminación de organismos o servicios públicos al estilo Milei), el rechazo a las políticas climáticas, la política migratoria, la lucha contra la okupación ilegal y contra "todo tipo de violencia". "Los gobiernos del PP asumirán como prioridad política buena parte de los mantras de Vox que, hasta ahora, intentaban esquivar" Así las mezcla el documento de Génova al señalar que sus gobiernos “rechazarán expresamente las violencias políticas, terroristas, machistas, domésticas o de cualquier clase”. No llega a utilizar el infame calificativo de “intrafamiliar”, habitual de los de Vox para negar la violencia de género, pero incorpora el afín de “doméstico” para diluir la relevancia de los crímenes machistas. También remarca que se podrá “prescindir de cualquier partida que se haya demostrado inútil o contradictoria” con el objetivo de erradicar estas violencias en un claro guiño a la eliminación de servicios o ayudas para colectivos que asisten a mujeres maltratadas o en peligro. Se irán conociendo más detalles pero los primeros términos conocidos de este posible contrato entre Feijóo y Abascal no pueden ser más inquietantes. Nadie podrá decir que no lo sabía.