Convierten una residencia de ancianos en un tren desde el que ver el mundo
2026-03-22 - 07:50
Los ancianos del centro St Vincent’s Care Toowoomba, Australia, vivieron una aventura que difícilmente podrán olvidar. Con el apoyo del centro, y gracias a la realidad virtual, los residentes pudieron viajar por todo el mundo sin salir del edificio. Porque lo que no se podrían haber imaginado era que una de sus habitaciones se convertiría en un tren. En colaboración con Che Turner, cofundador de Olive Express, transformaron una de las estancias de la residencia en un vagón restaurante repleto de televisores que simulaban ser las ventanas de un tren. Así, mientras que los ancianos miraban a través de las pantallas el paisaje, un avatar creado con inteligencia artificial les explica cada detalle del 'viaje' en cinco idiomas diferentes. Cada residente podía elegir entre diferentes regiones y, una vez comenzara la aventura, podían vivir una experiencia completa. Y es que no solo descubrieron nuevos lugares, sino que también pudieron probar la comida típica de cada zona. "Hicimos una gira por el oeste, hasta Charleville, con Queensland Health, visitamos algunos hospitales de la zona y realizamos actividades de divulgación. Fue increíble ver la reacción de las familias: podían simplemente correr las cortinas y pasar un rato con ellos", destacó el fundador a Australian Ageing Agenda. "Llevaba tiempo buscando una idea que ofreciera una experiencia completamente diferente a nuestros residentes y que, además, fuera estimulante para ellos, especialmente para aquellos que padecían algún tipo de deterioro cognitivo. Quería que fuera innovador y divertido. A casi todo el mundo le gusta viajar y sé que muchos de nuestros residentes viajaron al extranjero cuando eran más jóvenes.", explicó Elzette Lategan, directora de servicios de atención residencial de St Vincent’s Toowoomba. Una propuesta con la que muchos ancianos, que por diferentes motivos no podían viajar, pudieran conocer cómo es el mundo. Y es que, como así confesó el propio Turner, la idea nació de la experiencia de su propia abuela, Olive, que con el paso de los años perdió movilidad y no podía viajar. Así, Turner y su mujer alquilan salas inmersivas en Queensland, Victoria y Nueva Gales del Sur, para que los ancianos tengan la oportunidad de conocer cómo es el mundo. Aunque no solo es una manera de entretenimiento, sino que también podrá formar parte para ayudar a mejorar los cuidados paliativos. Como explicó Turner en el Australian Ageing Agenda durante la Australian Healthcare Week, la experiencia del tren virtual ayuda a los residentes a volver a su casa por última vez. "Realmente les tranquiliza, no pensábamos que fuera a ser así. Sí que tranquiliza a la gente y ahora tenemos pruebas que lo demuestran, lo cual es estupendo", recalcó el empresario.