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Cosas que tienen fecha de caducidad y que nunca te hubieras imaginado: regletas, colchones…

2026-02-21 - 09:43

Estamos habituados a mirar la fecha de caducidad del yogur o el cartón de leche que compramos en el supermercado, al igual que hacemos lo propio con una infinidad de productos, principalmente alimenticios. Sin embargo, lo que la gran mayoría de los ciudadanos desconoce es que hay muchas cosas del hogar que tienen fecha de caducidad, aunque nunca se hubiera imaginado, como es el caso de las regletas eléctricas, los colchones o las puertas blindadas, entre otros. Es necesario entender que estos objetos no son “inmortales” y que, pasado un tiempo, pueden ver limitada su eficacia o seguridad. Aunque en muchos de los casos se habla de obsolescencia programada, sobre todo en el caso de los dispositivos electrónicos como ordenadores, smartphones, televisores, etcétera, la “caducidad” de algunos componentes y dispositivos de nuestro hogar llega en un momento en el que los materiales pierden propiedades y dejan de ser seguros de utilizar. Conocer la durabilidad de estos objetos cotidianos resulta imprescindible para sustituirlos en el momento apropiado y evitar así correr riesgos innecesarios. Objetos cotidianos con fecha de caducidad desconocida Como decimos, existen muchos objetos que forman parte de nuestro día a día que tienen una fecha de caducidad oculta o desconocida, como sucede con las regletas y protectores de sobretensión, dispositivos en los que enchufamos infinidad de dispositivos y que tienen una vida útil finita, al contrario de lo que se pueda pensar. Los componentes internos que absorben los picos de tensión acumulan desgaste a medida que se producen fluctuaciones eléctricas, por lo que, tras varios años de uso o tras un evento eléctrico de relevancia, pierden su capacidad de protección. Por este motivo, los expertos recomiendan reemplazarlas cada 3 a 5 años. Por su parte, las puertas blindadas también necesitan de una actuación cada cierto tiempo. En este caso, el problema no suele ser la puerta, sino el bombín y el sistema de cierre, sobre todo teniendo en cuenta que los métodos de robo como el bumping evolucionan constantemente. Para incrementar la seguridad, se aconseja actualizar el bombín cada 10 años con el fin de mantener los estándares de seguridad modernos. En el caso de los colchones, existe un mito que los rodea y que asegura que duran 10 años, pero muchas personas extienden su uso hasta alcanzar los 15. Sin embargo, la realidad es que actualmente los expertos recomiendan sustituirlos entre los 7 y 10 años, ya que con el paso del tiempo acumulan células muertas y millones de ácaros, además de que los materiales pierden su resiliencia, por lo que tiene impacto en la higiene y el soporte de la columna. Relacionadas con lo anterior, nos encontramos con las almohadas, un producto de uso a “corto plazo”, puesto que caducan al absorber sudor, aceites de la piel y saliva cada noche, además de perder la forma que necesitan para sostener las vértebras cervicales adecuadamente. Se debería cambiar por una nueva cada 2 años para asegurar que cumple con su cometido. En la cocina también nos encontramos con objetos que caducan, como sucede con las sartenes antiadherentes, que en muchos casos se mantienen durante muchos años al considerar que aún sigue cumpliendo bien con su cometido, pero ignorando que realmente podría estar liberando sustancias nocivas para la salud. En este caso, su fecha de caducidad llega porque el revestimiento antiadherente, como es el teflón, se degrada con el calor extremo y los utensilios de metal, de manera que cuando el recubrimiento se raya o levanta, puede llevar a que se liberen partículas químicas y metales pesados en los alimentos. Se deberá reemplazar con mayor o menor frecuencia en función del uso, estimándose en 2-3 años para casos con un uso intensivo.

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