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Costa avisa de que la guerra en Oriente Medio "pone a prueba los valores" de la UE y pide alcanzar la soberanía energética

2026-03-25 - 16:50

Antonio Costa quiere que la UE actúe y aprenda de la guerra actual en Oriente Medio. Así lo ha expresado este miércoles en un discurso ante el Parlamento Europeo en Bruselas, en el que ha avisado de que "nos enfrentamos ahora a las consecuencias directas e indirectas de los acontecimientos en Irán y Oriente Medio" mientras otros desafíos, como la guerra en Ucrania, persisten de forma paralela. La situación con Irán, de hecho, "pone a prueba los valores" de la Unión, ha dicho el presidente del Consejo Europeo. Costa ha defendido que, precisamente por este contexto hostil, Europa debe perseguir con más fuerza su agenda económica. De hecho, el mandatario ha recalcado con énfasis que "esa agenda se está volviendo más urgente cada día" y requiere acciones decisivas para potenciar la competitividad de todo el bloque frente a sus competidores globales. El impacto de los conflictos en Oriente Medio se siente de forma punzante en el sector energético, un flanco que Bruselas considera crítico para su seguridad. Costa ha vinculado directamente la crisis actual con la necesidad de acelerar la transición hacia una autonomía real. En sus palabras ante el pleno, ha asegurado que "la crisis actual en Oriente Medio y su impacto en el suministro energético mundial confirman que el camino que hemos elegido es el correcto" para el futuro de la Unión. Ese camino, recordó, ya se había iniciado con la invasión de Putin sobre Ucrania. La estrategia de Bruselas para blindarse ante estos choques externos pasa por reducir la exposición a mercados volátiles mediante el fomento de fuentes de energía internas. El ex primer ministro portugués ha insistido en que la "descarbonización y la aceleración de las fuentes de energía de producción propia, de una manera tecnológicamente neutra, siguen siendo el camino correcto a seguir". Según el dirigente luso, esta es la única vía factible para limitar dependencias peligrosas y lograr bajar los precios de la energía a largo plazo. No obstante, el discurso ha trascendido lo económico para situarse en el plano de los valores y el respeto a la legalidad global. Costa ha argumentado que, aunque la geopolítica actúa como catalizador para la competitividad, también está poniendo a prueba los principios fundamentales de la Unión. Por ello, ha hecho un llamamiento a defender el orden internacional basado en reglas y los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. En un mensaje de gran calado ético dirigido a la comunidad internacional, el mandatario ha dejado claro que Europa no aceptará la impunidad en los conflictos actuales. Ha afirmado con rotundidad que las "violaciones del derecho internacional no deben aceptarse en ningún lugar" y que la Unión Europea debe seguir manteniéndose firme en esta posición ética y política. Esta coherencia se presenta como el pilar fundamental de la vocación internacional del bloque. La relación con organismos globales se vuelve, por tanto, una pieza maestra en este tablero de inestabilidad y fragmentación. Tras su reciente encuentro con el Secretario General de la ONU, Costa ha reafirmado el papel de la UE como motor de un sistema multilateral robusto. En este sentido, ha declarado que la Unión debe ser una de las principales fuerzas impulsoras de una red de multipolaridad en "apoyo al multilateralismo, al derecho internacional y a las Naciones Unidas". Para sostener este peso político en la escena mundial, la Unión necesita fortalecer lo que Costa define como su "músculo económico". Esta fortaleza financiera es la que permitirá eliminar dependencias dañinas y asegurar la soberanía europea frente a terceros. Además, ha destacado que un mercado fuerte es el cimiento necesario para "aumentar y sostener nuestra creciente inversión en defensa y apoyar a Ucrania durante el tiempo que sea necesario". Con esa foto completa, ha incidido Costa, la agenda "Un Mercado, Una Europa" es la hoja de ruta diseñada para alcanzar dicha soberanía. Los líderes europeos se han propuesto eliminar los obstáculos internos de forma acelerada, centrándose en abordar las ya identificadas "diez peores barreras del mercado único para marzo de 2027". Asimismo, se busca una mejora drástica en el reconocimiento de cualificaciones para garantizar la movilidad efectiva de los trabajadores en el territorio europeo. El plan también contempla medidas de protección directa para los ciudadanos y las empresas más expuestos a la volatilidad internacional. La Comisión presentará medidas temporales para sectores industriales electrointensivos con el objetivo de "contrarrestar el riesgo de deslocalización y proteger los puestos de trabajo". Todo ello se llevará a cabo bajo una nueva cultura de simplificación administrativa que evite la burocracia innecesaria en los estados miembros. Finalmente, Costa ha recordado que la implementación de esta ambiciosa agenda es la clave para que Europa no pierda su relevancia ni su capacidad de influir en el mundo. Ha concluido su intervención asegurando que la Unión seguirá siendo una fuerza para la estabilidad en un panorama mundial incierto. Para lograrlo, ha prometido tomar "medidas firmes para garantizar nuestra capacidad de actuar en un mundo inestable", confiando plenamente en la colaboración precisamente con el Parlamento Europeo.

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