Crítica de 'Cumbres Borrascosas': violencia para los sentidos en la adaptación a la que le da igual lo que pienses
2026-02-12 - 06:55
La primera vez que leí Cumbres Borrascosas tenía 13 años y mi profesora de Lengua me había dicho que probablemente no apreciara a las Brontë si me gustaba Jane Austen. Sobre todo a Emily. Así que me fui directa a Emily. De aquella primera lectura recuerdo la excitación por estar leyendo algo casi prohibido y la fascinación incomprensible por esos protagonistas perturbadores, intensos, ingobernables. Si Brontë no se dejó encorsetar por convencionalismos victorianos y escribió un romance obsesivo y visceral, clasista y abusivo, parece antinatural querer limitar su obra, exigir a una adaptación de ese libro tal libre y provocador que se mantenga dentro de los parámetros más puristas, castigarla por rebelarse. Emerald Fennell no ha adaptado Cumbres Borrascosas, la ha reinterpretado: ignorando la segunda parte del libro, ha cogido a los amantes torturados de Brontë para reescribir un melodrama sacado del Hollywood clásico y del romance gótico, heredero de esos amores monumentales, muchos dañinos y reprobable desde una óptica actual, como Lo que el viento se llevó, Drácula de Bram Stoker o Romeo + Julieta. La película arranca con unos gemidos que parecen de placer pero resultan reflejar la agonía de un hombre ahorcado, en una plaza que pronto se abandona al deseo. Lo que a la cineasta le interesa del relato de Brontë es estirar el vínculo anhelante y fatal entre Cathy y Heathcliff, una pasión condenada a muerte, la unión de dos almas idénticas, violentas y "perdidas", y encuentra en Margot Robbie y Jacob Elordi a unos cómplices sublimes, tan dependientes como inevitables, pronunciando las declaraciones más descarnadas de las páginas. Ella está odiosamente divertida como la malcriada Cathy, varada en una casa de muñecas, pero es a él, con la espalda marcada del vengativo Heathcliff, el perro maltratado que termina mordiendo, al que no puedes dejar de mirar. Con sus actuaciones carnales y viscerales, ambos elevan esa sensualidad más evocadora que explícita en el cine de esta directora: vemos el deseo y la necesidad de cercanía física en esos dedos que se empapan en yema de huevo, que amasan, que cubren ojos y boca, que destrozan una silla, que sujetan un corsé, que se chupan, que se buscan. Otra gran fortaleza de Fennell vuelve a ser el empaque visual poético, la perfección estilística casi pictórica de cada escena que suma a la historia, potenciada con una puesta en escena que combina la desolación real de los páramos de Yorkshire, el anacronismo del vestuarios y el contraste de los decorados. Sin ir más lejos, la finca que da nombre al filme es oscura, afilada, burtoniana, mientras que la Granja de los Tordos es grotesca, se pinta de rojo y verde, de joyas y festines, de jaula de oro y ostracismo. Lejos de la intimidad que comparten Cathy y Heathcliff, de la bruma salvaje que los envuelven, es donde la película se enfría, trastabilla, olvidando su identidad y descuidando al resto de personajes. El ejemplo más claro lo encontramos en los Linton, esos daños colaterales de los vaivenes de Cathy y Heathcliff, a veces alivios cómicos que charlan sobre Romeo y Julieta, muchas otras caricaturas pasadas de rosca. Cumbres Borrascosas es lo que prometía: no una adaptación fiel, sino una visión totalmente autoral, sensual más que sexual, entregada al amor intenso condenado a muerte y a la química de sus actores, libre de épocas y realidad, cantada por Charli XCX. Es un disfrute carnal y visual, una delicia que convencerá a los amantes del melodrama y, sobre todo, del cine provocador y polarizador de Fennell, al que le da igual lo que pienses. Porque esta película, como las anteriores de la directora, parece hecha no tanto para gustar/complacer a otros como para gustarse/complacerse a sí misma, para mantenerse fiel a un género y una visión, le pese a quien le pese, pierda a quien pierda en el camino, y probablemente ese sea el mejor homenaje a Emily Brontë. Sí, puedes gemir de placer con Jane Austen y las Brontë, y también con las Cumbres Borrascosas de Emily y de Emerald. Solo tienes que dejar los prejuicios y las expectativas a un lado.