Crece, mejora y baja el precio por debajo de los 30.000 euros: al volante del nuevo Mazda CX-5
2026-02-26 - 06:13
Durante una jornada por los alrededores de Barcelona, hemos probado el nuevo Mazda CX-5, en una ruta que ha combinando rondas urbanas, autovía y alguna carretera secundaria revirada. El resultado tras este primer contacto es claro: el nuevo SUV de la marca nipona no pretende reinventarse, sino evolucionar con inteligencia una fórmula que ha funcionado desde 2012 y que ya suma cinco millones de unidades vendidas en todo el mundo. Más grande y se nota A simple vista mantiene las proporciones reconocibles del modelo, pero cuando uno se acerca descubre que ha crecido. Esta tercera generación aumenta su longitud hasta los 4,69 metros, 115 milímetros más que antes, y también gana 15 milímetros en anchura y 30 en altura. La distancia entre ejes se estira hasta los 2.815 milímetros. En la práctica, ese crecimiento se traduce en algo muy tangible: más espacio detrás. Las plazas traseras ofrecen 64 milímetros adicionales para las rodillas y 29 más para la cabeza, y las puertas posteriores son 70 milímetros más anchas y se abren 90 grados, algo que se agradece al colocar una sillita infantil o simplemente al entrar y salir. El maletero también mejora: ahora cubica 583 litros, 61 más que antes, y puede alcanzar los 2.019 litros con los respaldos abatidos en configuración 40:20:40. Es un SUV claramente más familiar que su antecesor. Interior: digitalización total, con matices El salto tecnológico es evidente. El gran protagonista es la pantalla central, que puede ser de 12,9 o hasta 15,6 pulgadas según acabado, con Google integrado, navegación en tiempo real y acceso a aplicaciones. El cuadro es digital (10,25 pulgadas) y en los niveles superiores hay Head-Up Display y equipo de sonido Bose de 12 altavoces. Ahora bien, en esta apuesta por lo digital Mazda ha eliminado prácticamente todos los botones físicos, incluidos los del climatizador. Y aquí surge una de las críticas: obliga a interactuar más con la pantalla de lo deseable en marcha. La calidad percibida sigue siendo buena en términos generales, pero no alcanza el nivel del anterior CX-5 en algunas zonas. Encontramos plásticos duros en la parte superior del salpicadero, sobre el cuadro digital y en la zona alta de las puertas, algo que desentona ligeramente en un modelo que siempre presumió de refinamiento. Nuevo 2.5 e-Skyactiv G: suficiente, pero justo Bajo el capó desaparece el anterior 2.0 y llega un 2.5 e-Skyactiv G atmosférico de 141 CV, asociado a un sistema Mild-Hybrid de 24V que le otorga etiqueta Eco. Está disponible con tracción delantera o total y siempre con cambio automático de seis relaciones. En conducción tranquila se muestra suave y progresivo, con buena respuesta a bajo y medio régimen. Para el día a día es plenamente suficiente. Sin embargo, cuando se le exige (incorporaciones rápidas o adelantamientos) se siente algo perezoso y el ruido aumenta de forma notable al estirar marchas. No hay turbo que ayude, y eso se nota; aunque también debería ser un motor más fiable. En nuestro recorrido, el consumo real se situó en torno a los 7 l/100 km, muy en línea con los datos homologados. Bajarlo de esa cifra resulta complicado en uso mixto. Dinámicamente mantiene el carácter equilibrado de siempre. La suspensión, ahora más refinada, filtra mejor las irregularidades y el confort de marcha es elevado. No es un SUV deportivo, pero sí muy correcto, estable y fácil de conducir. Precios y posicionamiento Uno de los argumentos más sólidos de esta tercera generación está en su planteamiento comercial. El nuevo CX-5 parte oficialmente de 35.200 euros de PVP, pero la política de descuentos aplicada por la marca cambia por completo la fotografía final. Con las campañas actuales, el precio se reduce hasta los 30.995 euros sin necesidad de financiar. En caso de optar por financiación, la tarifa de acceso baja aún más, quedándose en 29.995 euros. Una cifra especialmente competitiva dentro del segmento, más aún teniendo en cuenta el aumento de tamaño, equipamiento y tecnología que incorpora esta nueva entrega. Además, hay un dato significativo: comparado con la generación anterior, este CX-5 es 2.383 euros más barato a igualdad de PVP y sin aplicar descuentos. Es decir, no sólo mejora en espacio, digitalización y dotación de serie, sino que también ajusta su posicionamiento económico desde la base.