Cristóbal Quintero : «Cuando te concentras, el hecho de pintar tiene algo de trance»
2026-01-30 - 09:55
Cristobal Quintero (Pilas, Sevilla, 1974) acaba de inaugurar uno de sus tres importantes proyectos de este año. En este caso, es la exposición titulada 'Figuras en un paisaje' en la galería Birimbao, donde muestra sus trabajos desde hace años. La exposición reúne medio centenar de cuadros de mediano y pequeño formato , realizados en esmalte, «lo he hecho en este material -dice el artista- porque es más líquido, y en horizontal para conseguir una mayor fluidez de la obra. Es una pintura desnuda, cruda, sin artificio, pero las escenas, la forma de pintarlas no atiende a la naturaleza, es solamente contraposición de color. La escena es tan clásica para contrarrestar la radicalidad de la forma, usando escenas que todos tenemos en el subconsciente colectivo». El pintor, que compartió aula en la Facultad de Bellas Artes con otros artistas como Miki Leal, Javier Parrilla, Fernando Clemente, José Pereñíguez y Rubén Guerrero, entre otros, empezó a experimentar en la figura y en el paisaje, algo que confiesa siempre le ha interesado. «Estás experimentando y de repente te das cuenta que estás imitando 'La metamorfosis' de Ovidio. Siempre que haya figuras en un paisaje evoca a la mitología, y aunque no era mi intención literaria, al final acabas ahí. Como el constructivsmo de Malevich, pero sus deportistas llevaban ropa, mis figuras, no. El lo hacía por modular el cuerpo humano a través del color, y en este caso si las figuras van desnudas y funciona el color ahí está la chispa de la experimentación. Pero no hay artificio ninguno, ni claro oscuros, volumen, ni esfumatos, ningún truco, es una pintura muy básica apoyado, eso sí, en un dibujo que sugiere en unos casos árboles y naturaleza, piedras, cuerpo humano..., es como la fuerza gráfica de ese dibujo la que te lleva a leer la escena. He cogido los elementos del constructivismo a pesar de que la escena es muy mediterránea». Con un texto que le ha hecho otro compañero de profesión, Curro González , para ilustrar su exposición, Cristóbal Quintero confiesa que su obra ha ido evolucionando hacia la síntesis. « He ido sintetizando algo que considero es bastante difícil, a veces con preocupaciones narrativas y conceptuales . Y no, esta tendencia no tiene porqué ir en aumento, pero si he llegado a esa fusión de dibujo que tanto me gusta, y a esa construcción del espacio con el color. Me encuentro bien ahí. Como si de todo lo que he pintado me hubiese quedado con la esencia», asegura. En su quehacer diario alterna la pintura con el diseño, «no es algo que nos guste decir a los pintores, porque sólo queremos vivir de la pintura cien por cien, pero no es fácil. Tendrías que exponer dos veces al año..., y a mí me lleva mucho tiempo desarrollar algo. Me quito exposiciones para trabajar a gusto y concentrarme, si empiezan a salir cosas, te despistas, aunque para algunos no es malo porque les viene bien. Pero yo trabajo de otra manera». Dice que cuando comenzó a trabajar esta exposición «el primer año no salió nada interesante, fue un año de probar, probar hasta que empiezas a ver que funciona. El oficio de pintar es muy solitario y debe ser así, el hecho de pintar cuando de verdad te concentras y focalizas..., tiene algo de trance. De lo contrario no sale bien». Pero el año ha empezado con fuerza para el pintor pileño. Tras la inauguración de la exposición en la galería Birimbao, su obra, nada menos que quince piezas, se expondrán en Zona Maco México , una de las ferias de arte más importantes de Latinoamérica y que se celebra en febrero. Otro proyecto con el que está muy ilusionado y que verá la luz en los primeros meses de 2026 es el trabajo que ha realizado en la mítica y centenaria sala de flamenco Los Gabrieles de Madrid, donde ha elaborado junto al también sevillano Miki Leal un proyecto artístico dentro de lo que se ha organizado para reabrir la sala. «He hecho un friso sobre el origen del flamenco, y estoy muy contento porque me han dejado trabajar libremente. Han hecho un libro sobre su historia, y me encargaron un friso basado en los 17 capítulos del libro que se publica ahora sobre la historia de la sala. He hecho algo muy expansivo y emocional a la vez que narrativo». Miki Leal ha realizado para la misma sala una serie de azulejería que entrará en diálogo con los azulejos del techo abovedado con escenas taurinas, obra del sevillano Enrique Orce Mármol que hay en este centenario establecimiento.