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Cristina, empresaria: «Llevo meses sin poder cobrar mi sueldo porque tengo de baja a cuatro trabajadores»

2026-03-06 - 16:23

El absentismo laboral se ha convertido en uno de los grandes desafíos de las empresas españolas. La falta de asistencia al puesto de trabajo, ya sea por bajas médicas o por motivos como problemas de conciliación, ha crecido a niveles que preocupan a compañías y administraciones. El último informe de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) reflejaba que la incidencia de las bajas por incapacidad temporal pasó de 21,38 por cada mil trabajadores en 2017 a 33,86 en 2024, un incremento del 58%. El fenómeno es aún más acusado entre los jóvenes de 25 a 35 años, donde el aumento alcanza el 67%, hasta los 41,4 casos por cada mil empleados, muy por encima de la media. Para las empresas, esto supone operar con menos manos, asumir mayores costes en cotizaciones y reestructurar equipos de forma constante. Para el Estado, implica un gasto público creciente. Y para la sociedad, es una señal de alarma sobre el deterioro de la salud, ya sea física o mental, entre los más jóvenes. Cristina es una de las afectadas por estas ausencias laborales que no hacen más que aumentar. Hace un año, la empresaria abrió una clínica estética en Granada. Ahora, cuatro de los cinco empleados con los que arrancó el negocio, cuatro están de baja. «Tengo dos centros. Uno en Granada y otro fuera. Mi situación es en Granada. Actualmente tengo trabajando activamente al 43% de mi plantilla y yo creo que eso ya dice bastante», explica en una entrevista con la cadena Cope. Uno de sus trabajadores terminó contrato, mientras que otros cuatro se dieron de baja en seis meses. Esta situación la ha obligado a reorganizar su empresa casi desde cero, teniendo que contratar a tres nuevas personas. Y esto, denuncia, cuesta mucho más que dinero: «No es solo el coste económico que me supone, es el entrenamiento, es que tengo poca capacidad organizativa». Precisa que su clínica trabaja con protocolos específicos que requieren formación y adaptación. «Tener que entrenar a una persona sin saber por cuánto tiempo va a estar trabajando... todo eso son costes», añade. La consecuencia de esto es que su propio sueldo se ha quedado en pausa. «Solo te puedo decir que a este mes no estoy cobrando sueldo. Bueno, hace varios meses», confiesa, añadiendo que ha podido aguantar gracias a los ahorros que acumuló durante sus años de trabajo. Si bien la empresaria no cuestiona la necesidad de proteger a los trabajadores ni el derecho a las bajas médicas, considera que el sistema deja desprotegidos a los pequeños empresarios. «Yo entiendo que las bajas son necesarias, son un derecho, pero ¿dónde está el control?», plantea. En su opinión, el problema es que el empresario debe asumir todos los costes derivados de la situación mientras intenta mantener el negocio a flote. «Me siento atada de manos y pies porque me parece un sistema bastante injusto donde yo no puedo actuar ni reaccionar rápidamente», lamenta. También critica la presión fiscal que soportan las pequeñas empresas: «Siento que como empresaria yo no tengo ninguna protección, porque sí o sí tengo que pagar los costes que generan las bajas. Aparte, la cantidad de impuestos que te cobran por el simple hecho de tener una empresa. Me siento totalmente desprotegida». Antes de instalarse en España, vivía en Estados Unidos, donde desarrolló su carrera profesional tanto como trabajadora como emprenedora. Por eso, asegura que el choque con el sistema laboral español ha sido profundo. «Vengo de un sistema bastante capitalista. Vivía en Estados Unidos y cuando vengo a España a tratar de crear empresas, de trabajar y de seguir creciendo, me he encontrado con esto que me deja sin palabras», afirma. Allí, explica, «las bajas de larga duración no existen». Su única baja fue la de maternidad, de dos meses, pagada por un seguro privado y sin recibir ella 100% del salario. «La gente es consciente de que si no trabajas no cobras. Es una diferencia cultural muy grande», apostilla. No obstante, a pesar de las dificultades que se ha encontrado en España, asegura que no va a tirar la toalla: «Soy empresaria y los empresarios no nos rendimos fácilmente. Somos testarudos y queremos salir adelante».

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