Cronología del caso Errejón en 15 meses: de la dimisión del exportavoz de Sumar a la retirada de la acusación de Elisa Mouliaá
2026-02-05 - 04:55
La causa por la presunta agresión sexual de Íñigo Errejón a Elisa Mouliaá dio un giro de guion este miércoles, cuando la actriz anunció que retiraba la acusación particular contra el exportavoz de Sumar. Quince meses después de la dimisión del entonces diputado, el proceso judicial contra Errejón se complica, dado que ni la denunciante ni la Fiscalía acusarán al portavoz, de modo que solo lo hará la asociación Adive, personada como acusación popular. El juez instructor Adolfo Carretero acordó procesar en noviembre a quien fue uno de los fundadores de Podemos, y en diciembre dictó el auto de apertura de juicio oral. Sin embargo, la causa puede tambalearse después de que Mouliaá se haya retirado por "motivos personales", si bien mantiene que los hechos sucedieron. Este periplo judicial que amenaza con terminar en archivo comenzó en octubre de 2024 como un escándalo mediático impulsado por Cristina Fallarás. De las denuncias anónimas a la acusación de Mouliaá Esta periodista difundió el 21 de octubre de aquel año el testimonio de una mujer que señalaba que sufrió maltrato psicológico de "un político muy conocido". Aquello dio pie a otros testimonios que atribuían a Errejón comportamientos machistas, lo que hizo saltar las alarmas en Sumar. Pasaron tres días hasta que, finalmente, Errejón anunció su dimisión y su retirada de la política. El hasta entonces portavoz de Sumar explicó que había llegado "al límite de la contradicción entre el personaje y la persona", que la exposición mediática había afectado a su salud "física y mental", así como a su "estructura afectiva y emocional". "En la primera línea política se subsiste con una forma de comportarse que se emancipa de la empatía. Esto genera una subjetividad tóxica que en el caso de los hombres el patriarcado multiplica", rezaba el enigmático escrito de dimisión. Ese mismo día, Fallarás explicó que había logrado recabar más testimonios anónimos y Elisa Mouliaá dio el paso de presentarse como víctima de Errejón de forma pública. "Hola, yo soy víctima de acoso sexual por parte de Íñigo Errejón y quiero denunciarlo", publicó en su perfil de X. Al día siguiente, la actriz fue un paso más allá y acudió a denunciar su caso ante la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM) de la Policía Nacional. La denuncia de Mouliaá y la imputación de Errejón La intérprete afirmó en su denuncia que había sufrido dos episodios de "tocamientos" y besos sin consentimiento por parte de Errejón. Ambos se habían conocido a través de Instagram y habían pasado cerca de un año intercambiando varios mensajes, hasta que en septiembre de 2021 se conocieron en persona. El político le citó en la presentación de su libro y, tras el acto, ambos tomaron cerveza en un bar. Mouliaá invitó a Errejón a una fiesta que se celebraba ese misma noche en casa de unos amigos suyos y los dos fueron al evento. Cuando entraron en el ascensor del edificio, tal y como denunció Mouliaá y ratificó después en sede judicial, su acompañante la "agarró fuertemente de la cintura y la comenzó a besar, introduciéndole su lengua en el interior de la boca, dejándola sin respiración y de una forma violenta". Más adelante, cuando llevaban tiempo en la fiesta, Errejón agarró a Mouliaá del brazo y la llevó hasta el interior de una de las habitaciones. Así lo denunció Mouliaá. Acto seguido, según la actriz, el exdiputado "cerró con pestillo la puerta para impedir" que ella "pudiese escapar comenzando a besarla y a tocarla por distintas partes de su cuerpo, sobre todo en la zona de los pechos y de los glúteos". Después lanzó a la intérprete sobre la cama y "se sacó su miembro viril". Finalmente, Mouliaá le dijo que quería volver a la fiesta y él accedió, "con la condición de que en veinte minutos" se marcharan "a la casa de Íñigo". Fueron los dos al apartamento, donde continuaron los tocamientos y los besos no consentidos hasta que ella decidió marcharse y le dijo: "Solo sí es sí, parece mentira que me esté pasando esto contigo". Después de que Mouliaá denunciase todos estos hechos, el Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid, a cargo de Adolfo Carretero, abrió una causa y llamó a declarar al ex portavoz parlamentario y a la denunciante, que acudieron a Plaza de Castilla (Madrid) el 16 de enero de 2025. Un polémico interrogatorio Las grabaciones de ambas declaraciones trascendieron a los medios a los pocos días, causando un gran revuelo. Uno de los dos vídeos mostraba al juez haciendo un incisivo interrogatorio a la denunciante, a quien preguntó: "¿No será que usted quería algo con ese señor, y al no corresponderle ese señor por eso ahora le denuncia, porque ese señor se ha reído de usted?". También le pidió que explicara "para qué se sacó el miembro viril" Íñigo Errejón y "cuánto tiempo estuvo chupándole las tetas y tocándole el culo". El tono del interrogatorio contrasta con el que hizo al propio Errejón. Este explicó al instructor que había ido a la habitación de aquella casa junto a Mouliaá "como dos personas que están ligando en una fiesta y se escabullen para darse unos besos". Según el político, ambos se besaron "por deseo" en el cuarto y decidieron marcharse de motu proprio: "No somos adolescentes, hubo un momento que era en plan 'no vamos a tener una relación sexual aquí en una habitación de una casa desconocida". En aquella comparecencia, el exdiputado llegó a señalar que Mouliaá le había denunciado con la intención de sacar un "rédito económico". Tras la polémica causada por el interrogatorio de Carretero a Mouliaá, el CGPJ llegó a iniciar una investigación que finalmente se archivó en octubre. Errejón, procesado Entre tanto, las pesquisas de Carretero prosiguieron con distintas diligencias, entre ellas las declaraciones de varios testigos, varios de ellos presentes en la fiesta en la que presuntamente ocurrió una parte de los hechos. En junio testificaron los propietarios del apartamento y afirmaron que Mouliaá les había presionado para que corroborasen la versión que ella misma había expuesto en el juzgado. Uno de ellos admitió que había contactado con Errejón para trasladar su apoyo ante una situación "injusta". Incluso preguntó al político cuál era su "plan con el juicio". Al cabo de un mes salieron a la luz varios audios en los que Mouliaá presionaba la anfitriona de la fiesta. "Si empiezas a decir que si te conté no sé qué, que si tal, que si luego me fui 'superhappy' a su casa... pues tía, me van a meter por denuncia falsa. Y además es que no fue así, es tu palabra contra la mía". Con estas palabras, la actriz que denunció a Errejón pidió a la testigo, llamada Soraya, que no la contradijera durante su testifical, que aún no había tenido lugar: "Lo único que te estoy pidiendo es que por favor no digas cosas que puedan ir en mi contra". La instrucción llegó a su fin el 14 de noviembre, cuando Carretero acordó procesar a Íñigo Errejón por un presunto delito de agresión sexual al entender que el testimonio de Elisa Mouliaá es "coherente en lo esencial", "sin vaguedades ni contradicciones". En aquel auto, el juez instó a las partes a formular sus respectivos escritos. Tanto la defensa de Errejón como la Fiscalía solicitaron el archivo de la causa al no ver "indicios suficientes". "Cuantas diligencias de instrucción se han considerado necesarias para el esclarecimiento de los hechos, no ha quedado suficientemente justificada la perpetración del delito", apuntó el Ministerio Público. En cambio, la defensa de Elisa Mouliaá y la acusación popular que ejerce Adive solicitaron condenar a Errejón a tres años de prisión. En su escrito, la letrada de Mouliaá apuntaba a un delito continuado de abuso sexual y solicitaba una indemnización de 30.000 euros para su clienta. El 27 de diciembre, Carretero acordó abrir juicio oral contra Errejón por agresión sexual y reclamó al exdiputado que presentase una fianza de 30.000 euros. Este miércoles, cuando aún no se han concretado las fechas del juicio, Mouliaá ha renunciado a la acusación de Errejón, que a su vez se querelló a finales del año pasado contra Mouliaá por un delito de calumnias. Según ha anunciado su entorno, el exportavoz parlamentario piensa mantener su querella: "Su objetivo es demostrar hasta el final que es inocente".