Cuándo empezar a prevenir las primeras arrugas, según una experta
2026-03-21 - 18:40
La aparición de las arrugas es uno de los temas que más preocupan a nivel estético. Con el paso de los años, disminuye la producción de colágeno y la piel va perdiendo firmeza. Así que la prevención se convierte en la mejor herramienta para prevenir la aparición de los primeros signos de la edad. Según la Dra. Carmen Górriz, subdirectora de la Unidad de Medicina Estética de IMR, las primeras arrugas no aparecen de un día para otro. De hecho, pueden empezar a manifestarse mucho antes de lo que pensamos. "Las primeras líneas suelen aparecer entre los 25 y los 30 años. Inicialmente son arrugas dinámicas, relacionadas con la gesticulación (frente, entrecejo, patas de gallo), y con el tiempo se van marcando en reposo por pérdida progresiva de colágeno, elastina e hidratación cutánea", explica. Prevenir las arrugas antes de que aparezcan El enfoque actual en medicina estética ha cambiado radicalmente en los últimos años. "La prevención empieza antes de que aparezcan las arrugas visibles. A partir de los 20–25 años debería instaurarse una rutina básica", señala la especialista. Y aconseja: "La protección solar diaria es el gesto más eficaz para prevenir el envejecimiento cutáneo". Según la especialista, cada vez se empieza antes porque "hay más información, más cultura de prevención y un enfoque menos correctivo y más conservador en medicina estética". Además, añade, "el uso constante de redes sociales y cámaras frontales ha aumentado la percepción precoz de los signos de envejecimiento". No todas las pieles envejecen igual Cada piel es distinta y no hay una fórmula universal para combatir el envejecimiento cutáneo. "Depende claramente del tipo de piel, la genética y los hábitos. Las pieles finas y claras suelen arrugarse antes; las pieles más seborreicas tienden a presentar menos arrugas, pero más alteraciones de textura o poro". También influyen factores externos como la radiación ultravioleta, el tabaco, la contaminación, el estrés crónico o la falta de sueño. "El principal factor externo es la radiación ultravioleta. La genética condiciona cómo envejecemos, pero el estilo de vida determina en gran parte la velocidad del proceso", subraya. Górriz asegura que, aunque el envejecimiento es inevitable, podemos frenarlo: "No se pueden evitar completamente las arrugas, pero sí retrasar su aparición y, sobre todo, hacer que sean menos profundas y aparezcan más tarde". El error más frecuente en pacientes jóvenes Uno de los fallos más habituales no es empezar tarde, sino empezar mal. "Pensar que prevenir es comenzar con tratamientos médicos demasiado pronto y descuidar lo básico. Muchos pacientes buscan tratamientos sin tener una rutina correcta o sin usar fotoprotección diaria". Para la especialista, el cuidado de la piel se basa en algunos pilares imprescindibles como una limpieza adecuada, hidratación adaptada al tipo de piel, antioxidantes por la mañana y protección solar diaria. "Por la noche, activos que estimulen la renovación cutánea cuando esté indicado", añade. Entre los activos fundamentales destaca los antioxidantes como la vitamina C por la mañana, fotoprotección diaria y retinoides por la noche. Y precisa que el retinol suele introducirse a partir de los 25–30 años, de forma progresiva y adaptada a la tolerancia cutánea. "El ácido hialurónico es útil como hidratante, pero no actúa directamente sobre la formación de arrugas", aclara. Por último, especialista desmonta uno de los mitos más repetidos. "La piel no se acostumbra a activos tópicos ni a tratamientos médicos. Lo importante es que estén bien indicados; iniciar tratamientos sin necesidad no aporta beneficio adicional". Cuándo empezar con tratamientos médico-estéticos No hay una edad concreta. "Tiene sentido cuando empiezan a observarse arrugas dinámicas persistentes, pérdida de calidad cutánea o signos iniciales de fotoenvejecimiento", explica. Entre los tratamientos preventivos más demandados se encuentran "neuromoduladores en dosis ajustadas para modular la hiperactividad muscular, tratamientos de mejora de calidad de piel como láser suave, radiofrecuencia o bioestimulación, y procedimientos que estimulan colágeno sin aportar volumen". Según explica, la tendencia ha evolucionado hacia un enfoque más preventivo y global. "El objetivo ya no es cambiar rasgos sino mantener la calidad de la piel y acompañar el envejecimiento de forma natural, con resultados progresivos y poco evidentes", subraya. En cuanto a la tendencia del baby bótox, matiza: "Puede tener sentido en pacientes con una gesticulación muy marcada y arrugas dinámicas precoces, pero no debería aplicarse de forma sistemática ni en edades muy tempranas. La prevención no significa tratar antes, sino tratar mejor y en el momento adecuado".