Cuarenta años después, la IA podría resolver el crimen del primer ministro sueco Olof Palme
2026-03-08 - 07:33
Ocurrió en una de las calles más transitadas de Estocolmo. Salía del cine con su mujer, sin guardaespaldas, como un ciudadano cualquiera. Hasta que unos disparos por la espalda lo mataron. El asesinato del primer ministro sueco Olof Palme sigue generando dudas. Cuarenta años después, la IA lo podría resolver. Esta semana se ha llevado al Parlamento una petición para reabrir el caso. Ya se había intentado más veces, la última, hace apenas un año. La falta de pruebas llevó a la Fiscalía hasta la negativa, pero varios investigadores amateur se han vuelto a movilizar para encontrar al asesino. El equipo de un podcast de crímenes de Suecia llamado Spar ha pedido ayuda a expertos tecnológicos y han creado una IA especializada en el cribado de información e investigación. El problema es precisamente el exceso de información. Y la falta de pruebas. Los documentos oficiales superan las 500.000 páginas. Esta nueva herramienta tendría la capacidad de procesar cerca de 30.000 documentos en menos de un segundo. De no tener el apoyo tecnológico, se tardaría una década solo en su lectura. ¿Quién mató a Olof Palme? Durante años se pensó que había sido Christer Pettersson, un delincuente con diversos antecedentes que acabó siendo condenado en 1989, pero posteriormente absuelto en apelación porque no había pruebas directas ni evidencias sólidas. Después, las sospechas recayeron sobre Stig Engstrom, un publicista que había declarado como testigo. Su relato resultó inconsistente y una investigación periodística de 2018 lo señaló como autor más probable, pero la justicia no llegó a tiempo. En el año 2000 se quitó la vida. Nunca pudo probarse su autoría, aunque la Fiscalía dio el caso por cerrado. El shock por la repentina muerte de Palme generó una oleada de hipótesis. Hubo miles de interrogados, sumados al centenar de individuos que confesaron falsamente el asesinato. En paralelo, brotaron las demás teorías. Desde la posible implicación del régimen sudafricano del apartheid, activistas de extrema derecha o miembros del PKK kurdo. Olof Palme había sido uno de los principales críticos del apartheid. Tras el fin del sistema de segregación racial, la Comisión para la Verdad y la Reconciliación sudafricana investigó presuntas operaciones clandestinas del régimen y contra los derechos humanos. Algunos testigos llegaron a explicar que la idea de asesinar a Palme circulaba en ciertas esferas de los servicios de inteligencia de entonces. Aunque la conexión pudiera existir, tampoco consiguió probarse. La línea kurda fue apuntada por el mismo jefe del equipo de investigación del caso. En aquellos años, la comunidad kurda en Suecia seguía creciendo. El PKK llevaba su lucha contra el Estado turco, y Palme los había declarado “organización terrorista”. Los conflictos internos entre facciones del PKK en Europa ya habían provocado asesinatos antes, y la sospecha parecía tener fundamento. Se produjeron redadas policiales, pero, una vez más, no hubo pruebas claras. En 2020 se cerró oficialmente el caso. El culpable señalado fue, finalmente, Stig Engstrom, ya conocido como “El hombre de Skandia”. Pero la cantidad de cabos sueltos no terminan de convencer a gran parte de la sociedad sueca. Nunca se encontró el arma. Ninguna huella esclarecedora. Distintas versiones de los testigos. Un crimen que no pudo ser premeditado porque la decisión de ir al cine esa noche fue repentina... más el perfil: la biografía de Stig no parecía encajar del todo con la de un frio asesino. Y así se llega hasta la actualidad, donde la Inteligencia Artificial podría analizar la infinidad de documentación del caso e incluso más. La aplicación de la IA en el ámbito de las ciencias forenses abarca desde el perfilado hasta la identificación de huellas. Ya ocurrió en 2018: el análisis de ADN apoyado por esta herramienta consiguió dar con el famoso Golden State Killer, un asesino en serie que operaba en Los Ángeles en los años 80. Aún quedan muchos expedientes del caso Palme por publicar, además de las páginas que se fueron perdiendo. Una serie de errores en la investigación llevaron este crimen a un callejón sin salida que ahora la IA podría iluminar. Sus sistemas pueden analizar grandes volúmenes de datos policiales, detectar patrones entre miles de testimonios, comparar huellas o revisar archivos que a un ser humano le llevaría años. Desde el análisis de ADN, el reconocimiento facial, la estadística o el perfilado criminal, estas herramientas ya se utilizan en distintos casos en todo el mundo. No sustituyen al detective, pero son un interesante aliado. Cuatro décadas después, el crimen de Palme sigue siendo un misterio. Tal vez la IA ayude a cerrarlo.