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'Cuarto Milenio' investiga una comisaría donde ocurren supuestos fenómenos paranormales y registra una psicofonía

2026-03-02 - 11:34

Gonzalo Pérez Sarró ha vuelto a adentrarse en uno de sus viajes al mundo de lo desconocido. Ha sido en su localidad natal, Navalmoral de la Mata, Cáceres, en la Comisaría de la localidad donde desde hace tiempo policías y trabajadores aseguran que ocurren fenómenos paranormales. "El eco de tu propia voz, la soledad y el atravesar lugares que sabes que han tenido protagonismo de fenómenos paranormales, de sombras, de presencias y de testimonios que nos hablan de un lugar que no cesa de ocurrir fenómenos inexplicables", dijo el escritor al adentrarse solo en el centenario edificio que iba a investigar. Lo primero que hizo fue dejar un detector de movimientos en uno de los pasillos. Más tarde se dispuso a hacer una prueba de aislamiento. Eligió el lugar exacto donde fue testigo en el pasado de un episodio inexplicable. Fue en una de las salas durante la noche escucharon "como si entrara un grupo de niños en tropel y bajara las sillas de la mesa". Sin embargo, subieron y estaban todas las sillas colocadas perfectamente. Esta vez era distinto, no iba con un equipo, Pérez Sarró estaba completamente sólo. "He notado como si dentro de la oscuridad, en la penumbra, se hubiera amortiguado todavía más el pequeño resquicio de resplandor que pueden dar las luces de emergencia, que tengo frente a mí, y también un breve y atenuado sonido, como de ropaje arrastrando", decía el escritor apenas empezaba su escucha solitaria. Mientras andaba por el edificio, no conseguía distinguir muchos sonidos más allá de los que él mismo provocaba o los del viento. Pero fue cuando sacaba un segundo aparato de detección de movimientos cuando escuchó un sonido que no respondía a la "lógica", fue "un golpe contundente", aclaró Gonzalo a Iker Giménez. Poco después subió las escaleras para investigar la tercera planta, la única que actualmente está totalmente abandonada. "Hay quienes no quieren subir a esa planta", decía el periodista. En el pasillo de esta planta fue donde, según relata, colocó en otra ocasión una cámara de vídeo, ya que ni se atrevió a mirar el mismo. En esta ocasión dejó una grabadora de audio. Lo que registró fue analizado por el equipo de Cuarto Milenio con un análisis de inteligencia artificial. Según este análisis, se pudo detectar una voz humana masculina que decía únicamente tres palabras: "No hay salida". La historia de la comisaría El edificio, antiguo colegio religioso gestionado por monjas, fue transformado años después en comisaría en la localidad cacereña. Con el tiempo comenzaron a circular testimonios que lo vinculan con supuestos fenómenos extraños. En los años 70, un conserje afirmó haber visto varias figuras flotando por las aulas durante una ronda nocturna. Más adelante, ya como sede policial, algunos agentes aseguraron escuchar ruidos en la planta superior, a pesar de que estaba vacía y se utilizaba solo como almacén. No obstante, estos relatos son sólo testimoniales y no cuentan con confirmación oficial.

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