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David Uclés presenta 'La ciudad de las luces muertas': "Nunca he seguido al rebaño y continúo igual, al margen de lo que me dicten"

2026-02-10 - 06:45

David Uclés (Úbeda, 1990) nació para la literatura de altura en una tierra inventada, Jándula, con un libro que de forma prodigiosa junta la atrocidad de una Guerra Civil con la lírica del realismo mágico: La península de las casas vacías (Siruela). Más de 300.000 ejemplares vendidos es probablemente un premio imposible de soñar para una aventura que le costó desvelos y ansiedad durante 15 años. Uclés llega a la redacción de 20minutos con su ultimo libro, La ciudad de las luces muertas, para hablar de lo divino —su novela— y de lo humano —el huracán que levantan sus acciones y reflexiones de una manera que ni él mismo consigue comprender—. Luce una gorra que ordena su abundante cabello largo y alborotado y no se ha puesto traje o ropa fina, sino un atuendo acorde con la lluvia que cae fuera. No es que importe su aspecto, de lo que se va a hablar es de su libro. Pero por esto, por lo que se pone y se quita, le han juzgado y sentenciado. Pero sobre todo, le ha caído un diluvio no climático por descolgarse de unas jornadas sobre la Guerra Civil que comanda Arturo Pérez Reverte alegando discrepancias ideológicas con otros ponentes. El ring de estos 'púgiles' se ha llenado de puños y palabras gruesas y ha creado una zozobra en Uclés que trata de lidiar confiando en su literatura y en sus rendidos lectores. Su nueva novela, que ya va por una segunda edición, completa el ciclo sobre este conflicto que inició con Emilio y Octubre cuando no era una celebridad. La ciudad de las luces muertas (Destino) es un baile de ilustres nombres de la cultura en Barcelona el día que se oscurece por un súbito apagón, metáfora del fascismo, y hay que buscar la salida de la negritud como sea. Picasso, Carmen Laforet (diríase hilo conductor en un trasunto de su Andrea de Nada), Dalí, Ruiz Zafón, Antonio Machado, Ana María Matute, Vargas Llosa, Cortázar, Rosa Regás, Terenci Moix, Montserrat Roig... sortean sus páginas con diálogos atemporales, huidas, miedos y otras vivencias casi surrealistas y mecidas por la fantasía de la paz junto a algunos vivos, como Rosalía, Eduardo Mendoza y Nuria Espert. Reúne este libro una corte celestial imposible, 'cosida', sin embargo, con primor y devoción deudora a una ciudad que ama ya como propia. No leo la crítica, ni la buena ni la mala. Me protejo con una coraza A veces me apeno por mis padres, que se afligen más que yo. Pero siempre les digo que esto es un milagro y que lo disfruten Mis amigos están muy cabreados. Dicen 'Ay Dios mío, pero si siempre ha sido así'. Yo les digo que vayan a un plató y lo cuenten No he leído las críticas. No sé si son políticas o personales por envidia y rabia o literarias. No logro distinguirlas Yo ahora tengo vértigo, no sé qué van a pensar los lectores, pero es bueno tenerlo, si no, sería un robot, sería una IA En las redes sociales escribo ahora menos, tengo cuidado. Uno va aprendiendo Si me hubiera ido a otra editorial por dinero, me habría presentado al Planeta No distingo entre literatura, ante todo, es un medio de evasión

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