De iglesias y palacios a templos y obras de arte: el patrimonio histórico perdido por las guerras
2026-03-18 - 17:20
Las guerras no solo provocan pérdidas humanas, y es que aunque eso sea lo que más hay que lamentar, no podemos olvidar que también traen consigo la destrucción de importantes joyas históricas, artísticas y culturales. Ciudades antiguas, valiosos edificios, monumentos que había sobrevivido siglos y siglos... han quedado reducidos a escombros a consecuencias de conflictos armados. En las últimas décadas, diferentes guerras han vuelto a poner en peligro enclaves trascendentales para la historia de la humanidad, algunos de ellos protegidos como Patrimonio Mundial por la Unesco. Estos bienes se convierten en víctimas silenciosas, en pérdidas irremplazables que en muchos casos no podrán restaurarse. Así, repasamos parte de ese patrimonio histórico hundido bajo bombas y misiles. Palmira y Alepo (Siria) La guerra en Siria, que inició en 2011 con un levantamiento en contra el régimen de Bashar al-Ásad, ha provocado una de las mayores pérdidas patrimoniales de las últimas décadas, con daños irreparables a ciudades históricas como son Palmira y Alepo, ambas declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. En el caso de Palmira, esta alberga las ruinas monumentales del que fuera uno de los centros culturales más importantes de la Antigüedad. La influencia de diferencias civilizaciones marcó su arte y su arquitectura, y en los siglos I y II se fusionaron las técnicas grecorromanas con las tradiciones autóctonas y persas. A consecuencia del conflicto, valiosas joyas de la ciudad fueron derribadas sistemáticamente por el el Estado Islámico, borrando parte de la memoria histórica del país y de la humanidad. Una investigación realizada por arqueólogos del CSIC junto con profesionales sirios señaló que restos romanos como el Tetrapylon (siglo II), el teatro romano (siglo II) y el Campamento de Diocleciano (siglo III) sufrieron graves daños, así como el Castillo de Palmyra (siglo XIII), el Valle de las tumbas (siglo I) y el Museo Arqueológico de Palmira. Asimismo, el Templo de Baal-Shamin y el Templo de Bel, ambos de unos 2.000 años de antigüedad, quedaron reducidos a escombros. Por su parte, la ciudad de Alepo, debido a su posición estratégica en la encrucijada de varias rutas comerciales, estuvo bajo la dominación de varios pueblos como los hititas, asirios, árabes, mongoles, mamelucos y otomanos. Esa diversidad se refleja en su tejido urbano único en su género, que por desgracia también fue dañado por la guerra. Monumentos como la Gran Mezquita (siglo XI) o la Ciudadela de Alepo (siglo XIII) se llevaron la peor parte en los ataques. Los Budas de Bāmiyān (Afganistán) La antigua región de Bactriana, donde confluyeron distintas culturas a lo largo de los siglos, tiene como máximo exponente artístico y religioso las creaciones que encontramos en el Valle de Bamiyán. El sitio comprende desde conjuntos monásticos y santuarios budistas hasta fortificaciones de la época islámica, siendo lo más destacado las monumentales estatuas de Buda que fueron destruidas por completo por los talibanes en marzo de 2001. Estas imponentes figuras fueron talladas en la pared de una montaña en el siglos V o VI como una expresión del arte greco-budista. Antes de que fueran dinamitadas y reducidas a escombros, medían 55 y 37 metros de alto. Ahora, apenas su contornos y alguna característica de la obra es reconocible dentro del nicho donde se alzaban. Destrucción total en Gaza Desde el 7 de octubre de 2023, 157 bienes culturales han sufrido daños en la Franja de Gaza a causa de la guerra, tal y como recoge una evaluación preliminar realizada por la UNESCO. En concreto, se han visto afectados 14 sitios religiosos, 122 edificios de interés histórico y/o artístico, tres depósitos de bienes culturales muebles, nueve monumentos, un museo y ocho yacimientos arqueológicos. El listado incluye edificios tan valiosos como la Gran Mezquita Omarí, la más grande y antigua de la Franja de Gaza. Esta fue destruida prácticamente por completo por el ejército israelí en diciembre de 2023 y solamente algunas partes de sus muros exteriores y del minarete han permanecido en pie. También han sido víctimas de ataques otros bienes como la Iglesia de San Porfirio, una de las más antigua del mundo; el Palacio Pasha, un edificio del siglo XIII con objetos arqueológicos de los periodos bizantino y helenístico; el Puerto de Anthedon, un antiguo puerto grecorromano, y el Hamam al-Sammara, unos baños turcos centenarios. Ucrania en amenaza constante El centro histórico de la ciudad de Odesa está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco, una zona que sigue los cánones del clasicismo repleta de teatros, puentes, monumentos, edificios religiosos, palacios... que crean un conjunto ecléctico y de gran belleza arquitectónica. Sin embargo, ese patrimonio está amenazado por la guerra con Rusia, que llegó a destruir la Catedral de la Transfiguración con un ataque con misiles el 23 de julio de 2023. La UNESCO señaló que más de medio centenar de lugares de alto valor cultural resultaron dañados en esta ciudad ucraniana, mientras que, para el resto del país, eleva la cifra a más de 500 bienes desde el 24 de febrero de 2022, fecha del inicio de la ofensiva rusa: 151 sitios religiosos, 34 museos, 262 edificios de interés artístico o religioso, 33 monumentos, 18 librerías, un archivo y dos yacimientos arqueológicos. Por ejemplo, los ataques han provocado deterioros en la Catedral de Santa Sofía de Kiev y han destruido el Teatro de Mariupol y el Museo de Historia de Ivankiv. Saná (Yemen) La Ciudad Vieja de Saná, capital de Yemen, inscrita en la lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO, ha estado habitada desde hace más de 2.500 años, y su urbanismo es el reflejo de la arquitectura tradicional islámica. Sin embargo, en el contexto de la guerra civil yemení en la que lleva inmerso el país desde hace más de 10 años, la ciudad ha sufrido duros ataques. Así, viviendas y edificios históricos han destruidos, como por ejemplo el complejo de casas tradicionales del barrio de Al-Qasimi y el jardín urbano de Miqshama. Estas casas-torre suponen una de las joyas más antiguas del paisaje urbano islámico y sufrieron graves daños y derrumbamientos causados por ataques aéreos. Se suman como víctimas el complejo histórico otomano de Al-Owrdhi y otros edificios residenciales históricos, monumentos, museos, sitios arqueológicos y lugares de culto.