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De los ríos al litoral: así llega la arena que rescata las playas de Málaga tras el temporal

2026-03-07 - 06:33

La calma tras la tempestad en la Costa del Sol revela siempre un paisaje de urgencias. Cuando el oleaje se retira, no solo deja al descubierto tuberías y cimientos en paseos marítimos rotos, sino que evidencia el déficit de su materia prima más valiosa : la arena . Tras el último episodio de temporales, que ha azotado con virulencia toda la costa andaluza, los ayuntamientos malagueños inician ahora la compleja travesía administrativa para recuperar su litoral . Porque la arena que debe rellenar los huecos dejados por el mar no surge de la nada; debe viajar desde los cauces fluviales o los fondos marinos en una operación que, legal y financieramente, depende casi en exclusiva de la voluntad del Estado . El mecanismo natural de regeneración tiene nombres propios en la hidrografía malagueña. Según explican técnicos y geólogos, la fuente original de los áridos que conforman las playas son los ríos , cuya carga sedimentaria debería acabar en la desembocadura y distribuirse por la costa mediante la dinámica litoral. Sin embargo, la regulación de los cauces y la urbanización han frenado este aporte constante, obligando a realizar intervenciones artificiales tras cada temporal . En la capital, la estabilidad de playas emblemáticas como La Misericordia o San Andrés depende históricamente de los sedimentos que arrastra el río Guadalhorce . Es este aporte fluvial el que, en condiciones óptimas, mantiene la anchura de las zonas de baño cercanas a la desembocadura y el paraje natural. Cuando el temporal se lleva esta defensa natural, la solución pasa por dragar los áridos acumulados en la cuenca baja del río y redistribuirlos en las zonas erosionadas, una actuación que replica el ciclo de la naturaleza. Situación similar vive Rincón de la Victoria. La zona de La Cala del Moral, una de las más castigadas recientemente con la casi desaparición de su franja de arena, depende del arroyo Totalán . Los áridos que bajan por este cauce son vitales para nutrir un tramo de costa que, sin este aporte, queda a merced del oleaje de levante. La erosión también ha golpeado con fuerza en Torremolinos , especialmente en el tramo de El Saltillo, donde los arrastres han dejado al descubierto la vulnerabilidad de la costa. Aunque las regeneraciones recientes en este municipio se han nutrido principalmente de áridos fluviales para recuperar el perfil de la playa, el gobierno municipal insiste en que la simple reposición de arena es un parche efímero . Por ello, desde el Consistorio se reclama al Estado que las aportaciones de material vayan acompañadas de medidas de protección estructural, como espigones o diques, que estabilicen el litoral y eviten que, temporal tras temporal, el mar engulla la inversión realizada . En el caso de Fuengirola, la erosión crítica en la zona de El Castillo, donde el Ayuntamiento ha cuantificado pérdidas superiores a los 11.000 metros cúbicos, pone el foco en la necesidad de aprovechar los sedimentos del río Fuengirola , su fuente natural de regeneración, para proteger el muro de ribera y las infraestructuras turísticas . Cuando el aporte de los ríos es insuficiente o la urgencia apremia, la Demarcación de Costas debe activar su «plan B»: los yacimientos submarinos . Frente a la costa de Mijas y Marbella se encuentra el banco de arena de Calahonda-Cabopino, una reserva estratégica con un volumen estimado de 3,77 millones de metros cúbicos . Este yacimiento es la gran esperanza para municipios como Mijas, que ha visto cómo el mar devoraba un tramo de 30 metros de la Senda Litoral en El Capricho y calcula daños severos en el 70% de sus playas. También lo es para Marbella, donde la pérdida de anchura en Artola-Cabopino y Venus-Bajadilla obliga a buscar arena compatible para evitar que el próximo temporal alcance el paseo marítimo. La extracción de este material y su bombeo hacia la orilla es una operación técnica compleja que requiere barcos de dragado y tuberías de impulsión, una logística que solo se despliega bajo el paraguas de las obras de emergencia del Estado . Mientras llega esa gran maquinaria, el Ayuntamiento de Marbella ha intentado paliar la inacción estatal recurriendo a movimientos internos, trasladando arena acumulada en la zona de El Alicate hacia tramos deficitarios como San Pedro Alcántara o La Fontanilla. Sin embargo, estas soluciones son medidas temporales , ya que la regeneración integral de las playas es una competencia exclusiva del Estado. La Ley de Costas define estas actuaciones como « obras de interés general «, por lo que el grueso de la financiación y la ejecución de los grandes aportes de arena recae sobre el Ministerio para la Transición Ecológica, a través de la Dirección General de la Costa y el Mar. Son ellos quienes deben costear y autorizar los dragados masivos y los trasvases desde los yacimientos marinos. En este engranaje, los ayuntamientos tienen las manos atadas: aunque asumen la limpieza, los servicios de temporada y las reparaciones menores en los accesos, carecen de competencia y presupuesto para acometer grandes regeneraciones integrales. Por su parte, la Junta de Andalucía mantiene las competencias en la ordenación del litoral y puede cofinanciar actuaciones específicas, como dragados de bocanas portuarias que luego se aprovechan para regenerar playas colindantes. Así, mientras los municipios retiran escombros y reparan duchas, todas las miradas se dirigen hacia los despachos de Costas, de donde debe salir la orden, y el presupuesto, para que la arena de los ríos y el fondo del mar vuelva a cubrir lo que el temporal se llevó . Con la temporada alta en el horizonte, los regidores reconocen que aún es pronto para cerrar una valoración definitiva de los daños , asumiendo con resignación que es probable que el litoral sufra nuevos embates antes de la primavera. No obstante, el malestar en los ayuntamientos es palpable: denuncian que el Gobierno central «pasa» de sus reivindicaciones estructurales, obligando a las administraciones locales a gastar un dineral de sus propios fondos para reconstruir las playas a tiempo. Un esfuerzo presupuestario «a pulmón» para salvar la imagen turística de la provincia en Semana Santa ante la lentitud del Ministerio.

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