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De Pablo, abogado penalista: "Para disminuir delitos no hay que subir las penas, sino demostrar que no hay impunidad"

2026-01-28 - 18:20

El primer gran caso de José María de Pablo como abogado fue el juicio por los atentados del 11 de marzo de 2004, en los que representó a la Asociación de Ayuda a las Víctimas. "Aprendí mucho", recuerda sobre un procedimiento donde "la política hizo cierto daño". Después, se especializó en derecho penal económico, participando en macroprocesos como Bankia, las tarjetas black, Púnica o Lezo. Este miércoles, interrumpe su actividad para participar en el pódcast Leyendo el periódico 20minutos. De Pablo recomienda a las víctimas del accidente de Adamuz "ponerse en manos de un abogado de confianza", si bien considera que todavía "faltan datos". "No hay un delito doloso —intención de causar daño—, como en un atentado terrorista, pero sí puede haber un delito por imprudencia", señala, sabiendo que "estos son los más difíciles de demostrar: tienes que acreditar que una persona incumplió un deber de cuidado". Por ejemplo, el conductor que atropella a alguien por exceso de velocidad; no tiene intención de hacerlo, pero al no cumplir el deber de circular a la velocidad adecuada, acaba causando un daño, explica el también profesor. "Habrá que ver en las causas del accidente si alguien —el encargado de soldar la vía, Adif o el Ministerio— tiene algún tipo de responsabilidad por haber omitido algún deber. De todas formas, es un asunto muy complejo y hay que esperar para ver si procede una causa o si las víctimas tienen que reclamar al seguro para recibir su indemnización", sentencia antes de pasar al siguiente asunto judicial. El Supremo aún no ha señalado la fecha del juicio contra el exministro José Luis Ábalos y su exasesor Koldo García, imputados por presuntas irregularidades en la compra de mascarillas durante la pandemia. Ambos están acusados de cohecho, malversación y organización criminal, aunque el penalista desconfía de esto último. "Los abogados a veces hacemos cierta broma con las acusaciones de organización criminal porque es un delito muy difícil de probar que, muchas veces, la Fiscalía incluye solo para tener algo con lo que negociar". "La gente confunde coautoría, es decir, un delito cometido entre varias personas, con organización criminal", agrega. El 50% de los clientes a los que he defendido por corrupción fueron absueltos Tanto Ábalos como Koldo se encuentran en prisión provisional, al apreciar el Supremo que persiste un alto riesgo de fuga. Para de Pablo, se trata de una decisión "controvertida" que "muchas veces" es más bien un "anticipo de la pena". "Me ha sorprendido la decisión: veo difícil argumentar un riesgo de fuga sobre una persona que lleva tanto tiempo acusada y en libertad. En España se abusa de la prisión provisional. Uno tiene la impresión de que se utiliza para que el acusado confiese un delito", comenta al margen de este proceso. Sobre el veredicto, el abogado prefiere no mojarse. De hecho, recuerda: "Cuando hablo con un periodista, siempre le digo que al informar hay que empezar por la presunción de inocencia. No hablemos del 'presunto autor', sino del 'presunto inocente', ya que lo que se presume es que sea inocente y solo será autor si se demuestra en un juicio que ha cometido un delito". En todo caso, según su experiencia, "el 50% de los clientes que he tenido acusados de corrupción fueron absueltos". Tampoco se aventura a dilucidar la duración de una posible condena. Anticorrupción pide 24 años de cárcel para Ábalos y Koldo, aunque esa cifra corresponde al cómputo total de todos los delitos imputados. Con independencia de este caso, de Pablo sostiene que las penas en España son "muy altas". "Tenemos uno de los códigos penales más punitivistas de la Unión Europea. Cuando alguien me dice: 'hay que subir la pena por este delito', le pregunto 'qué pena tiene ese delito', y normalmente no lo sabe. Mi experiencia es que para disminuir el número de delitos, no hay que subir las penas, sino demostrar que no hay impunidad". Abrimos las páginas de internacional para comentar el Caso de Nicolás Maduro, prisionero junto a su mujer, Cilia Flores, en Nueva York, donde se enfrentan un proceso penal federal. De la detención, al jurista le llama la atención que "

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