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De pueblo en pueblo: descubre cada rincón de 'la terreta'

2026-03-12 - 06:43

Si a media mañana te tomas un brunch en lugar de un esmorzaret, si te sorprende cuando alguien te da los buenos días por la calle, si no sabes distinguir cuando una fruta es buena, si no tienes una silla de plástico en casa para sacarla a la calle y tomar el fresco, si no sabes qué responder cuando te preguntan "¿y tú, de quién eres?"... Entonces, te falta pueblo. Con la campaña Te falta pueblo. Valencia desde dentro, la Diputación de Valencia está promocionando la autenticidad, gastronomía, paisajes y turismo de los pequeños municipios frente al centralismo de las grandes ciudades. Esta Semana Santa puede ser una ocasión perfecta para desconectar de la rutina, salir de lo convencional y descubrir rincones únicos que ofrecen experiencias culturales, de ocio y naturaleza. Tradición marinera La Semana Santa en Valencia tiene una personalidad marcada por su tradición marinera, su carácter popular y su patrimonio artístico. Muchas de estas celebraciones son de las más arraigadas y auténticas de España y además algunas han sido declaradas de Interés Turístico. A 20 minutos del centro, Alboraya está muy vinculada a la huerta valenciana, con procesiones íntimas, recogidas y de fuerte arraigo local y vecinal. En Sagunto, tienen especial importancia las procesiones del Encuentro y del Silencio, además del Sermón del Descendimiento y el Vía Crucis desde la ermita de la Sangre hasta el Calvario. La de Gandía también es una de las más espectaculares y antiguas de la provincia, con crónicas que datan del siglo XV. Y, por supuesto, Alzira destaca por su famosa Tamborrada, que reúne cada año a miles de cofrades. Otras procesiones destacadas son las de Oliva, Ayora, Xátiva, Moncada y Benetússer. Naturaleza de postal Más allá del carácter religioso y cultural, las vacaciones de Semana Santa también pueden ser tiempo para desconectar en la naturaleza con una escapada rural. Para eso, la comarca de El Rincón de Ademuz es el mejor destino. Entre Valencia, Cuenca y Teruel, este enclave a menos de dos horas de la capital de provincia ofrece paisajes de montaña para practicar senderismo y otras actividades. Además, si quieres visitar un paraje de cuento, el Sabinar de las Blancas, en el Parque Natural de la Puebla de San Miguel, ha sido nombrado Bosque del Año 2026 por sus sabinas milenarias que crecen entre las piedras. Y sirvió de escenario para En boca del lobo, novela de la escritora con familia ademucera Elvira Lindo. Otro de los pueblos más singulares de la provincia es Bocairent. Se encuentra literalmente excavado en una roca, con casas que trepan por la montaña y conforman una estampa de postal. Resulta imprescindible la excursión a Covetes dels Moros, conjunto de medio centenar de cuevas que ofrecen una experiencia mágica al explorarlas. También de interior, en el pueblo de Cofrentes confluyen los ríos Júcar y Cabriel, lo que hace que tenga una naturaleza espectacular a su alrededor. Para quienes busquen relajare, el Balneario de Hervideros se sitúa junto al volcán Cerro de Agras, cuyas emisiones gaseosas dan nombre al manantial. En Chulilla, en la comarca de Los Serranos, la estampa también es de postal, con sus casas suspendidas sobre la montaña, sus callecitas empinadas y balcones adornados con flores. Su casco histórico conserva una imponente fortaleza y, en plena naturaleza, la Ruta de los Puentes Colgantes ofrece un recorrido por pasarelas de madera suspendidas sobre el cañón del Turia. Cerca se encuentra el Charco Azul, uno de los lagos más bonitos de la zona. Vino y arroz Y qué mejor plan para Semana Santa que visitar una bodega. Las localidades de Requena y Utiel son referentes por sus vinos Denominación de Origen. Además, en Requena no puedes perderte las Cuevas de la Villa, un conjunto de galerías subterráneas de la época musulmana excavadas bajo el casco antiguo. En ellas se conservan aún las grandes tinajas que se utilizaban antiguamente para la elaboración y almacenamiento del vino. Para completar el dúo historia y naturaleza, el Parque Natural de las Hoces del río Cabriel, frontera natural entre Castilla-La Mancha y Valencia, ofrece rutas de senderismo para todos los públicos y niveles. Finalmente, si buscamos puro espíritu mediterráneo, el corazón de La Albufera late en El Palmar, un pueblo de pescadores rodeado de agua, huerta y cultivos de arroz. Escenario de Cañas y barro, de Vicente Blasco Ibáñez, el plan perfecto es un paseo en barca al atardecer; eso sí, después de comer un auténtico arroz o paella valenciana.

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