De 'rey de la noche' a empresario de éxito: la transformación de Iñigo Onieva
2026-03-07 - 03:23
Desde el andén de metro es difícil pensar que hay un Madrid de clubs privados y exclusivos en los que solo se entra con membresía y previo pago. Sin embargo, así es, y esta semana abre uno nuevo en la capital que viene con pedigrí: con nombres de alto nivel con Iñigo Onieva, Cristiano Ronaldo o Rafa Nadal detrás del proyecto es difícil mirar a otro lado. Se llama Vega Members Club y se ha inaugurado este viernes , 6 de marzo. Este es el proyecto que encumbra a Iñigo Onieva como empresario tras años de dudas y especulaciones, tras haber sido relegado públicamente a ser el marido de Tamara Falcó . Al fin y al cabo, cuando la prensa descubrió a este joven madrileño en 2020 se le etiquetaba como diseñador de coches . Era ingeniero técnico en diseño industrial y había pasado por empresas del motor como Seat y la italiana Zagato. Sin embargo, cuando apenas llevaban dos años juntos se descubrió que realmente trabajaba con Mabel Hospitality para expandir negocios varios relacionados con la hostelería. Concretamente, se desveló que sería uno de los promotores de Lula Club , una discoteca situada en la Gran Vía de Madrid. Con lo cual, su imagen pasó de ser alguien ajeno al mundo del espectáculo a alguien que trabajaba 'en la noche'. Una idea que parecía chocar diametralmente con la visión conservadora de Tamara Falcó, lo que dio pie a las especulaciones que persiguieron a la pareja en las tardes de 'Sálvame'. De hecho, hasta la revista '¡Hola!' le identificaba como «el rey de la noche» , por lo que esta imagen de fiestero persiguió a Iñigo Onieva, culminando en las infames imágenes en las que aparecía besando a otra mujer en el Burning Man. Aquel vídeo dinamitó por completo la relación, incluso aunque en un primer momento se justificaron diciendo que era de 2019. «Me da igual si han sido seis segundos o un nanosegundo en el metaverso, como esto sea verdad, aquí se acaba todo », decía Tamara Falcó en unas declaraciones que dieron la vuelta al mundo. Pero no fue así. En cuestión de meses, y tras haber recogido sus cosas del piso que compartía con Tamara, Iñigo se dejó ver en una iglesia, realizó el camino de Santiago y empezó a hacer deporte ¡ahora incluso corre maratones! Con la reconciliación, la hija de Isabel Preysler explicaba precisamente la importancia de esta transformación. «Ha habido un cambio de planteamiento. Ahora no está saliendo mucho. Él mismo vio que no le llevaba a ninguna parte. Es una gozada que no trabaje por la noche , que los fines de semana podemos ver pelis en el sofá», contaba a la revista '¡Hola!'. La boda seguía en pie y, aunque tuvo que posponerse porque no llegaban con los plazos, finalmente Tamara e Iñigo sellaron su amor el 8 de julio de 2023. Por aquel entonces se habló de que había sido despedido de su puesto como relaciones públicas, y los más desconfiados les auguraban una nueva ruptura. Pero el cambio de dirección del empresario se consolidó cuando en 2024 presentó su nuevo proyecto, Casa Salesas. Un local que también ofrece copas de madrugada, pero que cierra a una hora prudente y se centra más en la gastronomía que en la fiesta. Fue un primer paso para Iñigo antes de atreverse con ese algo más grande que ahora presenta, Vega. El propio empresario ha admitido que este local está inspirado en el 5 Hertford Street , un club privado de Londres al que acudió con Tamara en 2023. Quizás fue entonces cuando le surgió la idea de crear ese mismo formato en Madrid. «Lo que empezó hace más de un año se ha convertido en un camino exigente y muy ambicioso», señalan desde el club. La inauguración de este viernes 6 de marzo podría atraer a algunos de los más exclusivos invitados del mundo del arte internacional porque coincide con la semana de apertura de ARCO. «Liderar un proyecto empresarial como un club privado introduce un cambio de foco muy claro : desplaza la conversación de su vida personal hacia su capacidad de crear, gestionar y dirigir un espacio propio», asegura Ana Jiménez, experta en Marca Personal, lo cual crea «un ecosistema que termina definiendo la percepción de su propio nombre» y «funciona como una validación constante de estatus». En Vega también habrá planes de noche, pero no es el centro de la propuesta como sí lo era el Lula Club. Sus «cuatro pilares son los negocios, la cultura, la gastronomía y la celebración». Abren todos los días desde las 9 de la mañana hasta las 3 de la madrugada, son 1.000 metros cuadrados de espacio divididos en distintas zonas, también con mucha importancia en el aspecto gastronómico, puesto que reabren Totó en su interior. Gracias a esto pretenden convertirse en el lugar de referencia para hacer reuniones de negocios, conocer a gente de estos exclusivos círculos del mayor nivel, y ofrecer también un lado más desahogado. No se permitirán hacer fotos ni grabar vídeos, como en los mejores locales de este tipo. Onieva aseguraba en una entrevista que en Vega se puede «trabajar, reunirse, celebrar, desconectar o simplemente estar, sin sentirse observado ni expuesto. Esa combinación de calma, calidad y vida social es clave en nuestro posicionamiento». Tal y como ha dejado claro Iñigo Onieva, son un máximo de 100 fundadores, 300 miembros individuales y 100 membresías corporativas. Y no salen baratas: la primera requiere un pago único de 15.000 euros que garantiza