De su dura infancia a su hermética vida sentimental: Benicio del Toro, más allá del cine
2026-02-19 - 13:53
Hoy por hoy es uno de los favoritos a alzarse con la estatuilla a mejor actor secundario en la próxima gala de los Oscar la madrugada del domingo al lunes 16 de marzo. Su interpretación en la última película de Paul Thomas Anderson, Una batalla tras otra, no ha cesado de recibir elogios tanto del público como de la crítica. Al fin y al cabo su personaje es alguien que busca crear comunidad en tiempos difíciles, que mantiene la bondad y la tranquilidad como armas frente a lo establecido y que es capaz de sobreponerse al más aciago de los destinos con una templanza inusitada. Todo ello, elementos que Benicio del Toro ha conocido desde bien joven. Benicio Monserrate Rafael del Toro Sánchez, su nombre completo, nació un día como hoy, 19 de febrero, en 1967 en Santurce, al suroeste de Puerto Rico. Curiosamente, sus padres, Gustavo Adolfo del Toro Bermúdez y Fausta Genoveva Sánchez Rivera tenían en mente otra futura profesión para su "Beno", como solían llamarle: querían que fuese abogado. Su madre, sin embargo, ni siquiera llegaría a ver a su hijo triunfando en Hollywood. Ni siquiera saliendo del país caribeño, pues falleció de una hepatitis fulminante cuando el futuro actor apenas contaba con nueve años. "Yo era un niño muy inquieto y nervioso. Creo que está relacionado con el hecho de que mi madre siempre estaba enferma. La suya fue una pérdida demoledora. De ese dolor nunca te vas a recuperar a lo largo de tu vida", ha llegado a declarar el intérprete, reconociendo una infancia problemática que vivió junto a su hermano mayor, Gustavo, hoy un reconocido oncólogo pediátrico. "No fue una vida fácil", ha señalado sobre haber sido criados como católicos en la Academia del Perpetuo Socorro, una escuela de Miramar, en su país natal, y sobre lo que ocurriría a continuación. Porque, cuando él tenía 13 años, su padre advierte que no hay demasiadas oportunidades en Puerto Rico y decide emigrar a Estados Unidos, matriculando a su hijo en los estudios secundarios en un estricto internado católico de Pensilvania. Esto se debía, por un lado, a ese carácter volátil del joven y, por otro, a que Gustavo Adolfo se había vuelto a casar, con Wilma Quiñones, madrastra de Benicio y con la que el entonces adolescente, sin embargo, no llegó a llevarse demasiado bien. Pero aquel colegio sería para él un tormento, dado que sus compañeros, en su mayoría chicos y chicas blancos y de clase media, lo discriminaban tanto por ser latino como por no conocer todavía bien el idioma, lo que obviamente no ayudaba a mejorar su situación. Así que una vez acabó la secundaria decidió seguir el deseo paterno y comenzó, en la Universidad de California, en San Diego, la carrera de Economía. "Pero aquello no era lo mío", revelaría años después, así como explicó que, con 19 años, lo siguiente que hizo, casi por azar, fue dar una clase de teatro: "Tan solo un minuto de aquella clase me bastó para comprender que allí estaba mi futuro. Sentí que para mí actuar era algo natural, algo casi lógico". Sin decirle nada a su familia, abandonó la universidad, se trasladó a Nueva York, estudió en el Circle and the Square Theatre y volvió a la Costa Oeste con una beca en el Stella Adler Conservatory of Acting. Su padre seguía sin saber nada. "En Puerto Rico no hay cultura cinematográfica. Allí, los hijos 'raritos' suelen dedicarse a la música o al boxeo, pero nadie al cine. Y cuando se enteró no le hizo ninguna gracia", revelaría resignado Del Toro, que admitió que estuvieron muchos años sin dirigirse la palabra, aunque llegaría un momento en el que todo aquello quedó atrás. Entre otras cosas porque, después de conseguir su primer papel en 1987 en la serie Corrupción en Miami y, más tarde, en una cinta de James Bond, las oportunidades comenzaron a llegar. Y el talento hizo el resto. En especial tras su papel en Sospechosos habituales, en 1995, desde la que el puertorriqueño no ha dejado de trabajar. En febrero de 2019, sin embargo, Gustavo Adolfo fallecería. "Fue algo inesperado, nos tomó de sorpresa. Mi papá vivió a plenitud, alcanzando todos sus sueños, tanto en su vida personal como profesional. Fue un hombre recto, defensor de la ley y el orden. Papito nos inculcó valores y sus enseñanzas son su mejor legado. Valoró la lealtad a su familia y a sus amigos, que conservó por toda la vida", diría en un comunicado. Su vida sentimental Quizá todo lo anterior explique de alguna forma la continua huida del intérprete de cualquier lazo afectivo, de formar una familia tradicional o de, siquiera, tener pareja. En 2010 definiría su vida amorosa como "en un limbo". Y cuando le han preguntado por una futura boda, ha sido claro: "¿Por qué? Todo el mundo dice: '¿Por qué no estás casado?'. ¿Pero por qué me tengo que casar? ¿Solo para tener que divorciarme?". De hecho, su lista de parejas es bastante curiosa, casi siempre con compañeras de profesión, aunque sus relaciones no han durado: la británica Claire Forlani; con Alicia Silverstone estuvo dos años; la italiana Chiara Mastroianni, hija de Marcello Mastroianni; Valeria Golino, con quien estuvo entre 1988 y 1992; o Heather Graham, con quien coincidió en un anuncio de Calvin Klein son algunas de ellas. Aunque son tres las que sobresalen. Por un lado, en 2004, cuando se le vincula con Scarlett Johansson —y un tórrido affaire en un ascensor—; por otro, Indiana Vianelli, una actriz francesa 29 menor que él que ha sido su última pareja conocida... Aunque fue en 2016 y no se sabe el destino de aquel amor. Y, por último, una noche de pasión con Kimberly Stewart, hija de Rod Stewart, con quien tuvo una hija, Delilah Genoveva Del Toro Stewart, el 21 de agosto de 2011, mismo año en el que el actor obtendría la nacionalidad española, ya que su petición fue concedida por el gobierno español debido a su talento artístico y la ascendencia española por parte de padre.