De un grotesco Will Smith comiendo espaguetis a vídeos que parecen reales: así ha avanzado la IA
2026-03-05 - 16:13
La inteligencia artificial generativa ya forma parte del paisaje digital. Imágenes creadas con un simple texto, voces sintéticas o vídeos generados por ordenador circulan a diario por redes sociales y ya casi han dejado de sorprender. Pero las cosas eran diferentes hace solo tres años. En 2023, cuando las primeras herramientas capaces de generar imágenes y vídeos a partir de unas pocas palabras comenzaban a popularizarse, circuló por internet un clip que se volvió viral por lo extraño —y casi perturbador— que resultaba. En él aparecía Will Smith comiendo espaguetis. El problema fue que la tecnología todavía estaba muy verde. La cara del actor se deformaba, los espaguetis parecían pegamento y los movimientos tenían algo inquietante, casi surrealista. El resultado era tan grotesco que internet lo convirtió en meme. Hoy, en 2026, esa misma escena vuelve a circular por redes sociales, pero ahora por una razón muy distinta: demostrar lo rápido que está avanzando la IA generativa. Un post publicado en X (antigua Twitter) por el divulgador tecnológico @minchoi se ha hecho viral con una idea muy simple. El texto apenas dice: “3 years of AI progress”. El verdadero impacto está en el vídeo que acompaña al mensaje. Durante unos 55 segundos se muestran comparaciones de la misma escena —Will Smith comiendo espaguetis— generada con modelos de inteligencia artificial de distintos años. Y el salto es difícil de ignorar. En las primeras versiones, de 2023, la escena parece sacada de una pesadilla digital, pero las versiones posteriores empiezan a corregir esos fallos: los movimientos se vuelven más naturales, las manos dejan de deformarse y la comida empieza a comportarse como comida real. Las últimas escenas, generadas con modelos actuales, ya resultan sorprendentemente creíbles. Si no se observa con atención, cuesta identificar que el vídeo está hecho por IA. Cuando el meme llegó hasta Will Smith El clip fue tan popular en su momento que incluso el propio Will Smith reaccionó a él. En 2024 publicó un vídeo en TikTok recreando la escena, exagerando los gestos y comiendo espaguetis de forma absurda, como una parodia del extraño resultado generado por la inteligencia artificial. Aquella respuesta terminó de convertir el vídeo en uno de los ejemplos más conocidos del temprano caos visual de la IA generativa. La prueba del espagueti Desde entonces, muchos usuarios han seguido comparando cómo evolucionaban los modelos año tras año a través de esta escena, que se ha convertido en una pequeña prueba informal para medir los avances de la tecnología. La llaman la ‘prueba del espagueti’. El motivo es sencillo: comer pasta implica muchos elementos difíciles para la IA. Hay movimientos complejos de boca y manos, objetos blandos que se doblan, interacciones físicas entre comida y utensilios... justo el tipo de situaciones donde los primeros modelos fallaban estrepitosamente. Pero los sistemas actuales empiezan a resolver muchos de esos problemas. La coherencia entre fotogramas es mayor, los rostros mantienen mejor su identidad y la física de los objetos resulta mucho más creíble. Aquí otro ejemplo de los avances: Detrás de esta evolución hay una carrera tecnológica cada vez más intensa. Varias empresas compiten por liderar la generación de vídeo con inteligencia artificial, un campo que ha avanzado a una velocidad sorprendente en los últimos dos años. Entre los modelos más avanzados del momento destacan Sora 2 de OpenAI y Veo 3.1 de Google. También han ganado protagonismo sistemas como Kling 3.0, desarrollado por la compañía china Kuaishou, o Runway Gen-4.5, una herramienta muy utilizada por creadores y profesionales del vídeo. A ellos se suman otros modelos recientes, como Seedance 2.0, impulsado por ByteDance (dueña de TikTok), que está llamando la atención por la calidad visual de sus demostraciones. Todos estos sistemas buscan resolver los mismos problemas que durante años delataron a los vídeos generados por IA: manos imposibles, caras que cambian de forma o escenas donde la física simplemente no tiene sentido. Lo curioso de todo esto es que todo el progreso de algo tan importante como la capacidad de generar vídeo con IA puede observarse en algo tan trivial como un hombre comiendo espaguetis. Y el experimento deja una conclusión clara: en el mundo de la inteligencia artificial generativa, tres años pueden parecer una década.