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Descubren mutaciones inesperadas en los niños de Chernóbil heredadas de la radiación de sus padres

2026-02-20 - 16:23

El accidente nuclear de Chernóbil, ocurrido hace casi 40 años —el 26 de abril de 1986—, no solo ha dejado secuelas en sus supervivientes, sino también en su descendencia. Un reciente estudio ha constatado por primera vez cómo el daño en el ADN causado por la radiación ionizante que se emitió durante este desastre nuclear existe a día de hoy en los hijos de las personas que se expusieron a ella. Un equipo de investigadores de la Universidad de Bonn (Alemania) han logrado constatar este daño genético buscando una serie de mutaciones genéticas —denominadas mutaciones de novo agrupadas o cDNM— que están presentes en los hijos, pero no en los padres. Estas mutaciones serían el resultado de roturas en el ADN parental causadas por la exposición a la radiación. Este estudio, publicado en la revista Scientific Reports, ha sido el primero "en proporcionar evidencia de la existencia de un efecto transgeneracional de la exposición paterna prolongada a radiación ionizante de baja dosis en el genoma humano", detallan los autores. Para ello, escanearon la secuenciación genómica completa de 130 hijos de trabajadores de limpieza de Chernóbil, 110 hijos de operadores de radar militares alemanes que probablemente estuvieron expuestos a radiación dispersa y 1.275 hijos de padres no expuestos a la radiación, que sirvieron como grupo de control en el estudio, según recoge Science Alert. La diferencia entre unos y otros fue significativa: los investigadores encontraron 2,65 mutaciones cDNM por hijo en el grupo de Chernóbil, 1,48 por hijo en el grupo del radar alemán y 0,88 por hijo en el grupo de control. A pesar de ello, no se ha observado un mayor riesgo de enfermedad en los hijos de padres expuestos a la radiación debido, en parte, a que muchos de los cDNM probablemente se encuentren en ADN no codificante, en lugar de en genes que codifican directamente proteínas. Según apuntan los investigadores, "dado el bajo aumento general de cDNM tras la exposición paterna a la radiación ionizante y la baja proporción del genoma que codifica proteínas, la probabilidad de que una enfermedad en la descendencia de padres expuestos se desencadene por un cDNM es mínima". En este sentido, lo comparan con las probabilidades que los padres mayores tienen de transmitir mutaciones de ADN a sus hijos, y sostienen que el riesgo posterior de enfermedad asociado con la edad de los padres en el momento de la concepción es mayor que los riesgos potenciales de la exposición a la radiación examinados en dicho estudio. De este modo, los investigadores han podido confirmar que la radiación ionizante puede dejar rastros sutiles en el ADN de las generaciones futuras: "La posibilidad de transmisión de alteraciones genéticas inducidas por la radiación a la siguiente generación es especialmente preocupante para los padres que podrían haber estado expuestos a dosis más altas de radiación ionizante y posiblemente durante períodos más largos de lo considerado seguro", concluyen.

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