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Desmantelada en Málaga una red de trata para la explotación sexual: hay 16 detenidos

2026-02-12 - 12:35

La Policía Nacional ha detenido en la provincia de Málaga a 16 personas de una organización criminal dedicada supuestamente a la trata de seres humanos con fines de explotación sexual. La red regentaba varios burdeles, dos en la capital y uno en Marbella, donde las víctimas ejercían la prostitución bajo condiciones abusivas al tiempo que se lucraba a costa de ellas. En las casas de citas, además de ejercerse la prostitución, los agentes constataron que allí se producía tráfico de drogas y la venta de potenciadores sexuales sin ningún tipo de control sanitario. Todas las mujeres tenían el mismo perfil: jóvenes y extranjeras, de entre 25 y 40 años, procedentes de países latinoamericanos, según una nota emitida por el cuerpo a la que ha tenido acceso este medio. Una de las víctimas no pudo más y, tras alcanzar la provincia de Córdoba, decidió denunciar a la organización. Relató a los investigadores las circunstancias por las que había pasado en una de las casas de citas donde había estado ejerciendo la prostitución. Fue el testimonio que dio inicio a una operación resuelta en seis meses. Entre los arrestados destaca el papel protagonista de cuatro varones como principales investigados. Uno de ellos, el cabecilla de la trama -de 43 años-, quien se encargaba de supervisar el buen funcionamiento de las casas de citas. En la estructura de la organización también es de reseñar el rol de una pareja, la cual gestionaba una de las casas de citas, empleando su propio domicilio para guardar estupefacientes –se daba la circunstancia de que en la vivienda también residía su hijo menor de edad–. undefined Unas reglas estrictas Entre los detenidos figuran también cuatro mujeres; una de ellas -de 38 años- había logrado ascender dentro de la organización, pasando de ejercer la prostitución a ser encargada, para con posterioridad acabar siendo socia, junto al cabecilla, y formar parte del negocio. A todos se les imputan delitos de trata de seres con fines de explotación , delito relativo a la prostitución, contra la salud pública y organización criminal. Otro de los detenidos –de 34 años de edad – deberá responder ante el juez por un delito contra los derechos de los trabajadores. Se trata de un integrante conocido por el resto de miembros de la organización como El Doctor, cuyo papel era el de suministrar los estupefacientes y respondía a este alias por ser quien, además, inyectaba anabolizantes al cabecilla. Respecto al rol de los encargados era el de controlar a las chicas, vigilar horarios y asegurarse del cumplimiento de las normas impuestas. Para ello tenían impresas en un documento las reglas que debían seguir tanto en la recepción de las mujeres que entraban en el piso como cuando dejaban la plaza. Los agentes corroboraron sus funciones, muy bien delimitadas; ellos eran quienes enseñaban la casa, leían las normas a cumplir, solicitaban fotos de pose natural y otras "de trabajo" a las chicas, y, a continuación, realizaban un collage a modo de catálogo -a efectos de promocionarlas entre la clientela-. Una vez aquellas dejaban el piso, revisaban todo y las sacaban inmediatamente de los canales de comunicación de la trama, para, a continuación, actualizar el tablero –una pizarra- donde estaban reflejados los nombres de las chicas con su fecha de entrada y salida. Quien se rebela se va sin cobrar Para asegurarse el buen rendimiento del negocio la red llevaba a cabo pagos en diferido, de tal modo que las mujeres cobraban tras una semana trabajada. Así, si alguna se mostraba rebelde e incumplía las normas irían a la calle, sabiendo que lo harían sin recibir ningún pago. Esta era una de las medidas de control establecidas por la organización con la que, además, también evitaba pérdidas económicas ante la baja de alguna de las mujeres. El entramado rotaba a las mujeres de un prostíbulo a otro para ofrecer una mayor oferta a su clientela, ejerciendo vigilancia con cámaras en el interior. Los precios los establecía la organización y si el número de chicas excedía al espacio en las camas, unos cojines en el suelo bastaban para dormir entre cliente y cliente. También incitaban a las mujeres al consumo compartido con los compradores de sexo como un modo de potenciar las ganancias de su negocio en torno al tráfico de drogas y, a su vez, los encargados gestionaban con los clientes la venta de estos potenciadores, consolidándose como otra vía de ingresos. No cumplir las normas suponía el fin de la plaza Cuando los investigadores llevaron a cabo los registros simultáneos –en las tres casas de citas-, a finales de enero, constataron las normas. Carteles e indicaciones por toda la casa, en una de las habitaciones y sobre un cartel plastificado, tan solo algunas de ellas: cambiar sábanas y toallas, no dejar copas ni vasos, no dejar solo al cliente y acompañarlo; sacar la basura de la papelera, aunque sea con un solo papel... Y todo ello bajo la siguiente advertencia: "El incumplimiento de las normas se multará con 20 euros de la limpieza". Contravenir las reglas reiteradamente supondría, en última instancia, la salida del establecimiento. Una plaza que les suponía a las víctimas estar 24 horas disponibles y haber pasado, al menos, una semana de prueba durante la cual debían estar allí sin librar ni un solo día para, una vez obtenida, poder salir dos o tres horas durante la jornada -previa autorización de los miembros de la red- y así poder "hacer sus cosas". Respecto a las perjudicadas, una de ellas ha sido liberada como víctima de trata, la cual fue captada en su país de origen y traída a España para ejercer la prostitución, generándole una deuda que iría aumentado reiteradamente. Otras tres mujeres han sido liberadas como víctimas de explotación sexual. Mujeres con necesidades En la fase de explotación de la operación 'Garibaldi/Sol/Dumas', los investigadores encontraron a las víctimas, todas jóvenes y procedentes de países latinoamericanos con historias personales complejas, necesidad económica, varias con hijos en sus países de origen, algunas en situación irregular y otras con residencia legal en nuestro país. En total se llevaron a cabo siete registros, tres en casas de citas y otros cuatro en domicilios de los principales investigados. Se hallaron más de 35.300 euros en metálico, 55,5 gramos de cocaína, 50,7 de Tusi, 24,99 de marihuana, 0,69 de éxtasis en formato sellos, varios potenciadores sexuales, cinco botellas de óxido nitroso; así como tres armas largas y cuatro armas cortas simuladas. Una vez pasados a disposición judicial, la autoridad ha decretado el ingreso en prisión provisional para cuatro de los detenidos. La operación ha sido desarrollada de manera conjunta por el Grupo III de la UCRIF de la Brigada de Extranjería y Fronteras de la Comisaría Provincial de Málaga, en unión a sus homólogos de la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras de la Comisaría Provincial de Córdoba y agentes de la Brigada Local de Extranjería y Fronteras de la Comisaría de Marbella, con la colaboración de otras unidades policiales: Guías Caninos, GOIT, UPR, Comisaría Local de Torremolinos y Medios Aéreos.

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